15 de abril de 2018

De Mosqueruela a las Truchas, y Regreso por el Milano

Domingo 18 de marzo de 2018

Aprovechando el puente de San José nos fuimos a pasar tres días a Mosqueruela, y aunque el frío, las "marzadas" y el "matacabras" invitaban más a estar en el apartamento frente a la chimenea y con algo calentito en las manos salimos al monte para realizar una sencilla ruta en la que visitamos el bonito paraje del Río o la Rambla de las Truchas para luego regresar a Mosqueruela y bajo intermitentes nevadas por lo alto de las lomas del Milano.






En esta ruta nos acompañó Claudia, compañera de yoga de Eva, que además de hacernos de guía trajo consigo a sus peludos, la galga Dominica, la border collie Marineta, el bretón Bobito y el mastín Lou, que unidos a nuestra Laia hizo que en la ruta de hoy el colectivo canino fuese más numeroso que el humano.
La primera parte de la ruta fue tan sencilla como cubrir, todos por pista y llanos, los siete kilómetros que separan Mosqueruela del área recreativa de las Truchas. Muchos alicientes hubieron para que estos sietemil metros no se hiciesen para nada aburridos: las vistas de Mosqueruela, la Ermita de San Lamberto, las masias, el esforzado y poco valorado trabajo de piedra en seco, la Fuente del Burro, los pinos albares, algún acebo despistado, las vacas...Así llegamos al punto álgido de la ruta, en el que el curso seco de la Rambla de las Truchas pierde un nivel y se introduce en un pequeño cañón, en él unas surgencias le dan agua y vida al río. Un poco más adelante un dique embalsa estas aguas y le confiere al lugar el aspecto de una bonita laguna de montaña. Al otro lado del dique encontramos un arroyo cantarín, una fuente y el área recreativa, y un poco más adelante la zona de acampada. La verdad es que el lugar incita a ambas cosas, a recrearse y a acampar, pero en mejor época, por que hoy el incipiente matacabras no invitaba ni a una cosa ni a la otra.

Tras la zona de acampada tomamos un camino ascendente entre pinos que terminamos abandonando para empezar a remontar, entre los bancales abandonados del Mas de Simón, una vaguada. Arriba conectamos con el carril que sube a una cantera y que empezamos a seguir para dirigirnos hacia el Milano, donde la ruta debería tomar un cariz más panorámico, o al menos eso es lo que esperábamos, y os cuento el porqué. Cuando ya llevábamos un buen tramo de pista la abandonamos para empezar a seguir un PR, que no un sendero, a partir de ese momento, y hasta casi el final de la ruta fuimos agraciados con intermitentes nevadas, que nos privaron de disfrutar de las buenas panorámicas que se suponían a esta parte más elevada del recorrido, aunque tampoco nos molestó que nevara, ni mucho menos. Justo antes de llegar a la cima del Milano topamos con un bonito sendero, por el que fuimos bajando hacia Mosqueruela. Al final nos salió una ruta bien maja de 16 kilómetros, nos habíamos ganado de sobra la comida en casa de Claudia, gracias!!, y también pasarnos el resto de la tarde en plan holgazán frente a las calorías de la chimenea.

Un saludo a tod@s.


Por la carretera que se dirige a Vilafranca dejamos atrás Mosqueruela y la Ermita de San Lamberto, que visitaremos en la vuelta.

Recorremos un tramo de la que va a Cantavieja y enseguida tomamos el camino de las Truchas, que como veis aún conservaba nieve en las zonas de umbría. ¿Habéis visto que pedazo de equipo canino?.

Durante este primer tramo vimos algunas masías, como la del Gavieso o el Mas Viejo, que es el que vemos en la imagen.

Avanzando, siempre en compañía de la Rambla de las Truchas. Los roquedos de la izquierda pertenecen a la Loma de la Higuera.

Pasamos junto a la Fuente del Burro. No hay que explicar el porqué del topónimo, ¿verdad?.

Estas vacas no eran de madera, y pastaban plácidamente junto a la rambla.

Llegamos al punto donde la Rambla de las Truchas cae en una depresión del terreno.

Bajemos pues a ella.

Vemos sorprendidos, que tras ir todo el rato seca, en este punto la rambla empieza a recibir agua gracias a unas surgencias.

Un tronco estratégicamente colocado nos ayudará a bajar hasta el fondo de la depresión.

Nada más bajar me dije a mi mismo: "este lugar es propicio para que hayan tejos", y vaya si los había.

Un poco más adelante de las surgencias un dique represa el agua recién nacida, y forma este bonito rincón.

Buen lugar este para fotografiar a mis siete compañer@s de ruta.

Nos dirigimos hasta la pequeña presa, que cruzamos. Tras ella la rambla se transforma en un alegre riachuelo, que pasa a llamarse Riu o Rambla Celumbres a su entrada en Castelló, y que tributa sus aguas al Ebro, tras habérselas entregado antes al Calders y al Bergantes.

Por que ya os he comentado lo del dique, pero, ¿verdad que así, sin que aparezca en la foto, este pequeño embalse parece una bella laguna de montaña?.

Donde nace el arroyo hay una fuente, unos bancos, unos paelleros y unos prados que seguro que ahora, casi un mes después, lucen un verde esplendoroso.

Acompañamos el curso del arroyo hacia la zona de acampada. Junto al camino encontramos este homenaje a un agente forestal fallecido.

Fuente en la zona de acampada.

Las únicas que habían montado campamento allí ese día eran las vacas, en grupo más numeroso que el anterior.

Sonríe guapa!!, qué sales en Per Dalt i Per Baix!!😉.

Dejamos atrás la zona de acampada y acometemos, por este viejo camino, la primera subida de la ruta.

Por él llegamos a los dominios del Mas de Simón.

Remontamos una vaguada y llegamos a su altura. Al fondo la Cabeza del Milano.

Vistazo a la vaguada remontada, a la izquierda de la imagen el Cabecillo del Mas de Simón.

Mismo protagonista, pero ahora con el Masico de Simón.

Otra masía, entre matacabras, esta vez se trata del Mas del Boiro. Un momento, parece que se ve algo en la era de la masía...

...es una familia de cabras, pastando tan tranquilamente. Exprimimos el zoom para verlas bien.

Por el PR camino del Milano, justo en el momento que arreciaba la nevada.

Bonita barrancada que se desprende hacia la Rambla de las Truchas.

El matacabras nos da una tregua, y tenemos alguna vista a larga distancia. ¿Reconocéis a la que se ve allá al fondo?.


Sí, es Penyagolosa, que además de verse desde infinidad de sitios de Castelló también se divisa desde muchos de nuestra vecina Teruel.

Sendero por el que volvimos a Mosqueruela.

Ahí tenemos esta bella población turolense, en su poljé.

La nevada, instalada en esos momentos en la zona de Nogueruelas, nos dará una tregua hasta nuestra llegada a Mosqueruela.

La parte final de este sendero transcurre por el interior de un azagador.

Antes de entrar en el pueblo visitamos la Ermita de San Lamberto.

Allí hay una fuente y un pairón, me hubiese gustado despedir el reportaje con alguna foto de las bonitas calles de Mosqueruela, pero la invernal tarde que se quedó invitaba más a buscar el calor de la chimenea que a estar haciendo fotos por ahí.






9 comentarios:

  1. Hola Dani.

    Guau, guau, grrrrrrr, guau guau, Buen equipo canino humano. Me ha maravillado el tramo de la rambla de las truchas, la laguna y el merendero allí ubicado. Vaya paraje chulo!!
    Y el gamellón o dornajo con la cara de burro tallada es un flipe, al igual que todas esas masías salpicando la sierra turolense.

    Un día de estos tienes que dedicarte a recopilar todas las fotos de tus entradas donde salga a lo lejos el Penyagolosa, jajajaja...por si te aburres.

    Ah he echado en falta una foto de chimenea y sofá ;-)

    Toni MS.

    Un abrazo.

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    1. ¿Te imaginas lo que hubiese disfrutado Nacho con tanto compañero de cuatro patas?, se los hubiese querido llevar a todos a casa!! jajaja.
      Mosqueruela nunca deja de sorprendernos, ya hace unos cuantos años descubrimos el Puente de las Maravillas y el Camino de la Estrella, y por supuesto pasamos una noche allí, con Martín y Sinforosa. El año pasado descubrimos, con Javi y Tere, el Río Majo, y este año nos encontramos con este bonito rincón de las Truchas, y también con ese burro/gamellón. Seguro que si volvemos otra vez, que volveremos, a Mosqueruela descubriremos algún que otro rincón a tener en cuenta.
      Es verdad, podía haber puesto esa foto del sofa/chimenea que mandé a los Golondrinos.
      Si en una ruta normal ya me es difícil hacer la criba de fotos para la crónica del blog, imagínate si me diera por hacer, con todas las fotos que tengo de Penyagolosa, una entrada monográfica...

      Un abrazo.

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  2. Que maravilla de manada!! Estupenda compañía y la zona de la Rambla de las Truchas muy bonita. Un abrazo amigos!!

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    1. Laia no había tenido nunca en una ruta tantos compañeros caninos, se lo pasó en grande. Sí, un lugar muy bonito ese pequeño embalse de las Truchas, y que además se ve muy cuidado.

      Un abrazo.

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  3. Hola Dani.

    Pues mucha mejor opción este recorrido, que quedarse en el apartamento junto a la chimenea.

    Un recorrido sencillo, pero muy atractivo visualmente, con la laguna rodeada de un extenso pinar, que me ha recordado a la Laguna Negra.

    Nosotros también por esas fechas anduvimos por tierras turolenses, fue nuestra primera visita la sierra de Gudar-Javalambre, y aunque no son los pirineos, nos gusto.

    Un saludo.

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    1. Sí, estuve el otro día echando un vistazo al blog de Carmar y vi que estuvisteis por la Sierra de Gúdar, por la que yo aún tengo que profundizar un poco más, que la tengo muy poco pisada.
      Es verdad, si nos hubiésemos quedado todo el día en el apartamento nos hubiésemos perdido esta ruta y el paraje de las Truchas, además ya tuvimos toda la tarde para estar echando leña en la chimenea, tomando algunas cervezas y viendo los documentales de la dos, que esa tarde estuvieron muy bien, ya que hicieron uno del Gran Cañón del Colorado y luego otro de la zona de Boltaña.

      Un saludo.

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  4. Hola Dani,

    Vaya un grupo perruno que montasteis, eso parecía la Patrulla Canina... jajaja
    Me ha gustado mucho esa laguna artificial, ha de ser una gozada hacer un vivac en la zona de cara a verano.
    Lástima que no pudieraia disfrutar de las vistas, ya teneis la excusa perfecta para volver.
    Por cierto, que bien que se está al lafo del fuego cuando aprieta el frío...

    Un abrazo.

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    1. ¿Qué te parece la pandilla?, ni César Millán jajaja. Pues sí, con esos paelleros, fuentes, la laguna y ese parado entre pinos un lugar ideal para acampar o vivaquear en verano.
      Uno se tiraría horas mirando el fuego, ¿verdad?, que además de calentar es hipnotizante jeje.

      Un abrazo.

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  5. ¡Hola, Dani! Pues una ruta con infinidad de alicientes como has nombrado al principio y hemos podido ver en las estupendas fotos que nos muestras (como siempre, dicho sea de paso). No siempre hemos de machacarnos con kilómetros y desniveles para disfrutar de la naturaleza. Este recorrido es un claro ejemplo de ello. Además, seguro que vuestros acompañantes caninos disfrutaron al menos (si no más) como vosotros. Me ha llamado mucho la atención la originalidad de la fuente del burro.
    Un abrazo.

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