29 de mayo de 2026

Anayet (2575 m.)

 Martes 17 de septiembre de 2024

A demanda de mi compinche Esther decidí incluir, en mi huida anual de las fiestas de Betxí, el Anayet, montaña a la que subía por cuarta vez y que a estas alturas de la película no necesita mucha presentación, ¿verdad?. Se ha escrito tanto, y rulan tantas fotos de ella y sus lagos en Internet, que no pasa nada por que exista un escrito más, con tintes personales eso sí, y circulen una cincuentena más de imágenes.


19 de mayo de 2026

Balaitús (3145 m.)

 Domingo 15 y lunes 16 de septiembre de 2024

Un año más llegaban las fiestas mayores de Betxí, y mientras una gran mayoría de Betxinencs empalmaban una fartera detrás de otra, ingerían alcohol (y otras sustancias) como si no hubiese un mañana y disfrutaban viendo como se maltrata a un animal, yo huía de nuevo al Pirineo. Esta vez no me fui en solitario, pues Esther, como buena amiga que es, no me dejó solo en esta huida de la mediocridad. En la planilla llevábamos cuatro nombres ilustres: Balaitús, Anayet, Midi d'Ossau y Mesa de los Tres Reyes. Hicimos dos de cuatro, y dentro de ese 50% estuvo el Balaitús. Lo ascendimos desde la Sarra, por la Gran Diagonal y con la tienda de campaña a cuestas, haciendo noche intermedia. A continuación un extenso reportaje de nuestra ascensión a este coloso, con mayúsculas, pirenaico.




9 de mayo de 2026

Tuca de Salvaguardia (2738 m.)

 Sábado 31 de agosto de 2024

Mi tercera ascensión a la Tuca de Salvaguardia. En agosto de 2010, en mi primer e inolvidable viaje a Pirineos, fue mi primera cima pirenaica. Al año siguiente, en septiembre, volvería a subir a su cima, apuntándome a una salida del grupo de senderismo de Betxí. Ese día empezó a fraguarse la amistad con una de las mejores personas que se ha cruzado en mi vida. Hablo de Jaime, al que recuerdo y recordaré todos los días de mi existencia. No hace falta entonces que os diga lo especial que es para mi esta montaña. Tan especial que me hacía mucha ilusión subirla algún día con un ser muy especial, la mejor compañera de montaña que tengo, he tenido y tendré, es decir Laia. Había que hacerlo cuanto antes, pues era 2024, Laia tenía ya 10 años y quizás en años venideros ya no estuviese para esos trotes. Así que, y pese a una incierta predicción meteorológica, nos subimos al Valle de Benasque a pasar los dos últimos días de agosto y el primero de septiembre de aquel año, con la sana intención de subir a la Tuca de Salvaguardia a seis patas.