Sábado 31 de agosto de 2024
Mi tercera ascensión a la Tuca de Salvaguardia. En agosto de 2010, en mi primer e inolvidable viaje a Pirineos, fue mi primera cima pirenaica. Al año siguiente, en septiembre, volvería a subir a su cima, apuntándome a una salida del grupo de senderismo de Betxí. Ese día empezó a fraguarse la amistad con una de las mejores personas que se ha cruzado en mi vida. Hablo de Jaime, al que recuerdo y recordaré todos los días de mi existencia. No hace falta entonces que os diga lo especial que es para mi esta montaña. Tan especial que me hacía mucha ilusión subirla algún día con un ser muy especial, la mejor compañera de montaña que tengo, he tenido y tendré, es decir Laia. Había que hacerlo cuanto antes, pues era 2024, Laia tenía ya 10 años y quizás en años venideros ya no estuviese para esos trotes. Así que, y pese a una incierta predicción meteorológica, nos subimos al Valle de Benasque a pasar los dos últimos días de agosto y el primero de septiembre de aquel año, con la sana intención de subir a la Tuca de Salvaguardia a seis patas.

Benasque nos recibió con tormenta, así que tuvimos que cenar dentro de la furgoneta. No problemo, me encanta estar dentro de la furgo, cenando, durmiendo o leyendo mientras llueve y hay tormenta fuera, aunque mi compi de cuatro patas no opine igual... La mañana amaneció seca pero con bastantes nubes, nubes que se reactivaron cuando ya estábamos en plena subida, y que nos obsequiaron con un par de breves pero buenos chaparrones, que no nos privaron de disfrutar de la ascensión, pero que si que me obligaron a guardar la cámara de fotos y a extremar las precauciones en los pasos rocosos y expuestos que hay en la parte final del ascenso, una vez superado el Portillón.
En la cima apenas pudimos gozar de vistas, pero se compensó con el excelente ambiente que reinó entre los diferentes grupos que coincidimos ese rato allí arriba, entre los que se encontraba una buena representación de las Montañeras Adebán. La bandera Palestina ondeó en la foto que nos hicimos tod@s junt@s en la cima.
Para la bajada, y con bonitas vistas parciales hacia las Maladetas y su particular baile con las nubes, trazamos una pequeña circular, con el propósito de ver un pequeño lago cercano al Portillón de Benasque, que encontramos colmatado, pero al menos, más abajo, en el Plan de Están, si que pudimos hacer un pequeño break junto a dos pequeños ibones, antes de afrontar el tramo final por los Llanos del Hospital. Por la tarde, al poco de finalizar la ruta, salió el sol y subió la temperatura, cosa que me animó a darme un poco de agua fría y jabón, con la ducha portátil que compré en Amazon y que ya no funciona, en las partes del cuerpo que peor olían. Después estuvimos un rato sentados al solecito, viendo la progresión de una cordada en la vía ferrata de Sacs. Luego, nos movimos al siempre animado Benasque, donde en una terracita me tomé un par de cervezas, més ample que llarg, por haber subido a la Tuca de Salvaguardia con Laia.
Antes de que cayera la noche nos subimos a cenar y a dormir al aparcamiento del Ampriu, pues el día siguiente llevábamos la idea de subir al Pico de Cerler desde allí, pero me motivó tan poco la primera parte de la ascensión que decidí no continuar con ella. Nos resultó más satisfactorio volver a dar un paseo por los Llanos del Hospital...
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| Como he mencionado mis dos anteriores ascensiones a la Tuca de Salvaguardia, veo necesario aportar algún documento gráfico de ellas. 2010, aquí me tenéis, con 32 años, acompañado por Paco, Elena, Graciela, Xavi, Alberto y Jose, la cuadrilla de amigos con la que empecé a salir a la montaña. Aquella ascensión tuvo su crónica en el blog, que aún estaba en pañales, la cual cosa creo que se nota en la redacción. |
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| Un año y pico después, un poco más experimentado en lides montañeras y blogueras, volví a subir. Aquel día estuvimos en la cima un grupo de más de 20 cul-rojos, pero he querido ilustrar el ascenso con esta foto, pues en ella estoy con dos personas que han sido muy importantes en mi vida, José María, el dels vint duros del camí-rel, que fue quien me contagió el virus de la montaña, y por supuesto Jaime, siempre eterno en mi memoria y en mi corazón. Fue la primera foto que nos hicimos juntos Jaime y yo. |
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| Volvemos a 2024 y a la ascensión que nos ocupa. Nuestra manera de ir a las montañas ha cambiado bastante, sobre todo desde que tenemos la furgoneta. Cenando el viernes mientras fuera caía la de Dios. Laia al acecho, a ver si pescaba algo de mi cena 😅. |
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| Sábado. Vimos la Tuca de Salvaguardia nada más abrir la puerta de la furgoneta. Como estaba pronosticado, amaneció sin lluvia pero sin despejarse del todo. |
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| Primeros compases de la ruta, en la que Laia y el Ésera se presentaron. |
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| Un incipiente pero tímido sol iluminaba los colores ocres de los Llanos del Hospital, aunque esas nubes tenían pinta de ganar protagonismo y además descargar. |
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| Antes de que se empezase a cubrir, el sol tuvo tiempo de iluminar el grupo de las picudas cimas de Estauas, y yo de fotografiar el momento. |
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| Como habíamos presagiado las nubes venían con premio. Nada, ropa impermeable al canto y a limitar el uso de la cámara, que las fotos con gotas no molan 😉. En ningún momento me planteé abortar la subida. |
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| Como era de suponer, las Maladetas se encontraban cubiertas. |
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| Tras unos minutos, la lluvia cesó, pudiendo volver a fotografiar algunas de las montañas del entorno, como el Pico de Paderna... |
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| ...o el Mall Pintrat, y algunos picos del sector de Literola y Remuñe |
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| También pude fotografiar este característico tramo del ascenso, en el que el sendero traza una larga horizontal. |
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| Laia, me parece que nos volveremos a mojar... |
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| ...y así fue, pero eso, a mi fiel compañera, cuya raza proviene de la frontera de Escocia e Inglaterra, le importa bien poco, es más, le encanta 😉. |
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| A mi, sabiendo que sería algo pasajero, tampoco me importó mucho que estuviese lloviendo, la verdad. Además, todas esas nubes creaban un bonito ambiente pre-otoñal con las montañas del valle. |
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| Y ya no llovió más. Ahora, las montañas del entorno, como el Pico de la Mina, tratarían de desembarazarse de las nubes que las cubrían... |
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| ...mientras tanto nosotros afrontábamos el tramo de subida al Portillón de Benasque. |
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| Las Maladetas seguían con la txapela puesta, pero ya se empezaban a abrir claros sobre ellas. |
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| Llegando al histórico Portillón de Benasque/Benás, o Port de Vénasque. |
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| 2444 metros es la altitud de este carismático paso de montaña del Pirineo... |
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| ...del que no me importa poner dos fotos posando, muy contento, con mi fiel compañera de aventuras. |
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| El Portillón, mirando hacia la Haute-Garonne, con el lago de Boums du Port... |
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| ...y el Portillón mirando hacia Aragón, con las montañas divisorias del Valle de Benasque y la Val d'Aran al fondo. |
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| Desde el Portillón nos dispusimos a salvar los cerca de 300 metros de desnivel que nos separaban de la cima, subida que combinó terreno rocoso con tramos herbosos. |
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| Los tramos rocosos de esta subida tienen un atractivo especial. Eso sí, hubo que andar con tiento, pues la roca estaba bastante mojada. |
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| Este es el panorama que nos encontramos al llegar al punto más expuesto del ascenso. Apenas podíamos distinguir a los montañeros que iban delante nuestro. |
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| Tramo equipado con cable, en el que llevé a Laia en modo ferrata 😅. |
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| A la salida de este tramo tuvimos mejor visibilidad... |
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| ...visibilidad que se vio nuevamente reducida al encarar la pala herbosa final. |
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| Con semejante baile de nubes no fue de extrañar que tuviésemos una visibilidad tan alterna. |
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| Llegando al pequeño tramo de cresta que da acceso a la cima. |
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| Unos minutos después de alcanzar la cresta llegó el momento culminante de la escapada, coronar la Tuca de Salvaguardia con Laia... |
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| ...momento que fue merecedor de tres fotos de cima. |
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| 2738 metros es la altitud de la Tuca de Salvaguardia/Salbaguardia, Pic de Sauvegarde y también Tuca de Cabellut. Después os explico el origen de este último topónimo. |
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| Pese a la inestabilidad meteorológica, el goteo de montañeros fue constante ese día. |
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...y por lo tanto nos hicimos una foto con la bandera palestina en la cima, las Montañeras Adebán, los mencionados chicos de la Casa Palestina, dos simpáticas chicas de Tarragona, Laia y yo. Foto que he tomado prestada del blog de Montañeras Adebán, que contaron así la jornada en su blog.
¡¡¡¡PALESTINA LIBRE!!!! 🍉 |
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| De las vistas poco os puedo contar, pues el trasiego de nubes nos las limitaron bastante. Mirada a la vertiente francesa, con los lagos de Boums du Port y el Refuge de Vénasque. |
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| Laia, con el puntiagudo Pico de la Mina/Pic de la Mine. |
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| Tras pegar un bocado y charlar con unos y otras iniciamos la bajada, que la hicimos junto a las chicas, así que continué socializando 😅. |
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| El Pico de la Mina seguía con su particular toma y daca con las nubes... |
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| ...lucha que iba a terminar ganando. Todo pintaba a que se iba a quedar una tarde estupenda. |
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| Al llegar de nuevo al Portillón nos despedimos de nuestras compañeras, que tomaban caminos diferentes al nuestro. Nosotros íbamos a bajar hacia el Plan de Están... |
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| ...y lo íbamos a hacer con esta fantástica perspectiva de las Maladetas. ¿Veis esas ruinas?. Es lo que queda de la Casa Cabellut. Francisco Cabellut fue un guía benasqués que en 1865 consiguió la concesión de un terreno cerca del Portillón para construir una cabaña que durante años acogió a los excursionistas, marchantes, contrabandistas o carabineros que cruzaban la frontera por el Portillón. Se cobraban la pernocta y las comidas. Siempre se ha dicho que ambas cosas eran de gran calidad, incluso de lujo. De ahí que a la Tuca de Salvaguardia también se la conozca como Tuca de Cabellut. |
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| Desde las inmediaciones de las ruinas de la Casa Cabellut se divisa, un poco a la derecha de la cabeza de Laia, otro refugio, más moderno, pero con mucha solera, el de la Renclusa, Toni, ¿algo que decir? 🤪. |
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| En un entorno tan bestia, hay montañas, digamos más modestas, que no destacan tanto, ni son muy conocidas para el gran público, pero que poseen líneas muy bellas, como es el caso de la Tuca del Ésera. |
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| Pero es perfectamente comprensible que el centro de atención sean las Maladetas, y que se lleven todas las miradas. |
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| Espectacular Pico de la Maladeta, con su cada vez más exiguo glaciar. |
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| En un efímero momento de la danza entre las nubes y la montaña se dejó ver... |
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| ...el mismísimo Aneto. |
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| Cada vez más claros celestes en la zona de la Tuca de Salvaguardia y el Portillón... |
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| ...Portillón que ya no presentaba el tenebroso aspecto de unas horas antes. |
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| Poderosa estampa de la Tuca de Salvaguardia, que aprovecho para contar una curiosidad sobre esta montaña, y es que según un estudio de Mendikat, tendría el honor de estar justo en el centro del Pirineo, ya que la distancia desde la cima hacia ambos extremos, Océano Atlántico y Mar Mediterráneo, es prácticamente la misma. |
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| Continuábamos con la bajada, cada vez con mejor tiempo, mirando hacia la cabecera del Ésera. |
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| Allí hay una peculiar y bella montaña que nunca nos ha pasado desapercibida cada vez que hemos venido al valle... |
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...y que además de tener doble cima también tiene doble topónimo: La Forcanada y Malh des Pois.
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| Nuestro gozo en un pozo. El lago que queríamos ver se encontraba colmatado... |
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| ...y para colmo, nunca mejor dicho, una nube cojonera seguía enganchada a la Salvaguardia, privándonos de una visión completa de su estampa más bestia. |
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| Nueva mirada al valle. Hay quien no, pero a mi me encanta el Pirineo cuando las laderas de las montañas empiezan a tomar tonalidades otoñales, por eso septiembre es una época en la que me gusta subir a esta cordillera. |
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| Nada, que no puede tararear a Sôber... La nube marchó, dejando ver el sol, al que le juré todo mi amor. Mi voz floreció, llenando de color, un invierno gris, que ya pasó... |
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| Aguas tuertas del Plan de Están, al cual nos disponíamos a bajar. |
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| Un último vistazo a la Tuca de Salvaguardia. Definitivamente, una montaña especial. |
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| En plena bajada al Plan de Están... |
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| ...allí adivinamos estos dos pequeños lagos, Ibones del Plan de Están, que se encargarían de poner unas corcheas lacustres a la ruta. |
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| Ponga un lago en su ruta pirenaica, por pequeño que sea. Este es uno de los dos del Plan de Están, donde íbamos a hacer una parada. Al fondo Pico de Paderna y las hermanas petrificadas Tuca Blanca de Paderna y Tuca Blanca de Paderna. |
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| Laia, en Betxí no tenemos llanuras herbosas como estas, ¿verdad?. Y tampoco salen los quitameriendas (Colchicum autumnale). |
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| Laia, robando el show. |
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| Alguna vez, cuando hemos venido al Valle de Benasque en primavera o principios de verano, hemos visto el Plan de Están convertido en un gigantesco lago... |
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| ...que a finales de verano queda reducido a estos dos pequeños ibones. |
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| Doble check, cima+lago, nuevamente completado ✅✅. |
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| Vaya, parece que alguien se quedó con ganas de subir más 😅. |
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| Dejamos atrás el Plan de Están... |
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| ...vino una corta subida y otro llano antes de afrontar la bajada definitiva a los Llanos del Hospital. Prueba de agudeza visual: A parte del paisaje, ¿veis algo extraordinario en la imagen?. La solución, en la siguiente foto. |
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| No, no me refiero al bestial Mall Pitrat, el cual tengo pendiente subir. La solución es ese numeroso ejército de ovejas. |
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| Bajando a los Llanos del Hospital y finalizando las seis horas y media largas de caminata. |
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| Llanos del Hospital, por los que volvimos a darnos un garbeo la mañana siguiente, antes de irnos comer a Benasque y regresar a Betxí. |
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