Domingo 16 de septiembre de 2018
No teníamos previsto subir al Pico Bejenado en este viaje, más que nada por que al hacer las rutas de la Crestería y el Roque de los Muchachos y la de la Caldera de Taburiente no queríamos redundar en esta. Pero tras la niebla del día de la cresta, y las nubes que se nos metieron en la Caldera la jornada anterior no pudimos disfrutar plenamente de ella, así que...¿por qué no un tercer intento subiendo al Bejenado?, además la silueta de esta montaña, de lejos la cumbre más bonita de la isla, nos tocó el corazón cuando la vimos desde la Caldera, no podíamos irnos de la isla sin haberla ascendido. Al final la Caldera premió nuestra insistencia, cierto que tras amanecer un día estupendo volvieron a entrar nubes, pero esta vez jugaron a nuestro favor y pudimos disfrutar de unas espectaculares vistas de la Caldera de Taburiente flotando sobre un mar de nubes.
No teníamos previsto subir al Pico Bejenado en este viaje, más que nada por que al hacer las rutas de la Crestería y el Roque de los Muchachos y la de la Caldera de Taburiente no queríamos redundar en esta. Pero tras la niebla del día de la cresta, y las nubes que se nos metieron en la Caldera la jornada anterior no pudimos disfrutar plenamente de ella, así que...¿por qué no un tercer intento subiendo al Bejenado?, además la silueta de esta montaña, de lejos la cumbre más bonita de la isla, nos tocó el corazón cuando la vimos desde la Caldera, no podíamos irnos de la isla sin haberla ascendido. Al final la Caldera premió nuestra insistencia, cierto que tras amanecer un día estupendo volvieron a entrar nubes, pero esta vez jugaron a nuestro favor y pudimos disfrutar de unas espectaculares vistas de la Caldera de Taburiente flotando sobre un mar de nubes.
| El Bejenado, junto al Roque de Idafe, visto desde el interior de la Caldera de Taburiente, en la ruta del día anterior. |