30 de julio de 2026

Avencs de la Febró

Sábado 23 y domingo 24 de noviembre de 2024

Nueva escapada furgonetera de fin de semana. En esta ocasión no nos fuimos muy lejos, pues les Muntanyes de Prades las tenemos a dos horas y media de casa. Ya habíamos estado en ellas con anterioridad, pero todavía no conocíamos el que tal vez es su enclave más popular, els Avencs de la Febró, late motiv de esta escapada, que complementamos con un variadito, picando un poquito de aquí y otro poquito de allá de esta fascinante sierra tarraconense. Os lo cuento todo en este reportaje.


 

El planteamiento de esta escapada fue hacer tres rutas, dos el sábado y una el domingo, utilizando como campo base el aparcamiento de la Mussara, en el que dormimos los dos días y empezamos la ruta del sábado por la mañana, la de los Avencs de la Febró.

Tras dar unos cuantos palos de ciego dimos con el acceso a los Avencs de la Febró, y pudimos recorrer, hasta donde nos fue posible, esta espectacular grieta, que en algunos puntos se estrecha hasta el punto de poder tocar las dos paredes de forma simultánea, y coge tal altura que incluso llegó a haber instalada una vía ferrata. A la luz solar, y más a la de finales de otoño le cuesta horrores penetrar. Fascinante lugar, sin duda. Como igual de fascinantes son els Avenconts, otras grietas cercanas, mucho más ramificadas, y estas al no ser tan estrechas y recibir más luz solar, tienen una vegetación realmente espectacular. Recomiendo la combinación. Todas las fotos que veréis de las grietas las hice con el móvil, ¿la razón?, pues que unos días antes, y en una cruzada de cables que tuve, asesiné a mi móvil, y me tuve que comprar otro, así que probé en este lugar como funcionaba su cámara... Qué queréis que os diga, las cámaras de los móviles habrán mejorado mucho, pero donde esté el resultado de una buena cámara fotográfica, que se quite todo lo demás... El tramo de unión entre las dos grietas fue bastante rompepiernas, y tuvo algún punto panorámico. Completamos la matinal visitando de nuevo el despoblado de la Mussara, que como de costumbre se hallaba con bastante afluencia.

Au, directos al grano. Entrada a els Avencs de la Febró.

Espectacular bloque empotrado. A continuación unas cuantas fotos, en formato vertical, de els Avencs de la Febro. En muchas de ellas aparece mi fiel Laia, para que podáis calibrar las dimensiones del lugar.











En un punto de la grieta se puede acceder a una gran cueva. Esta es la única foto decente que conseguí allí dentro.

Saliendo de nuevo a la superficie... Pero solo unos momentos.

Tras los Avencs vino un tramo de ruta bastante panorámico...

...en el que pudimos ver el pueblo de la Febró.

Vaya, este topónimo, Roca del Migdia, no lo habíamos escuchado nunca 😅. Desde este mirador volvimos a ver...

...la Febró...

...y también el Montsant.

Entrada, un tanto confusa, a els Avencots... Welcome to the jungle.

Avencots. Aquí la cosa se bifurca...

...entraríamos por un lado y saldríamos por el otro.

Aquí la vegetación es exuberante...

...y este punto es, sencillamente espectacular.

Punto más estrecho, ya saliendo de els Avencots.

Allí se dan las condiciones perfectas para que subsista este tejo, que coexiste junto dos hermanos arbóreos de otra especie.

Nosotros también quisimos formar parte, durante un breve instante, de ese aquelarre arbóreo.

Paso de salida de els Avencots, equipado con un par de grapas.

Delicioso bosquecillo, de regreso a la Mussara.

Plans de la Mussara, que lucían un bonito verde primaveral a puertas del invierno.

Para estirar un poco más la ruta dimos un pequeño rodeo para llegar a la Mussara.

La iglesia de la Mussara es la imagen más representativa de este despoblado.

En la Mussara, llegaron a vivir, durante un periodo de 30 años, 300 personas. A partir de de 1900 la población fue en declive, hasta que en 1960 el pueblo quedó despoblado. A continuación un par de imágenes, sacadas de Wikipedia, de la Mussara en 1903.




Cerca del despoblado, coronando esta colina, se encuentran estas ruinas. Se trataba del Xalet de les Airasses, que era un refugio excursionista, construido en 1926.

Vistas desde el Cingle de les Airasses, hacia poniente...

...y hacia levante.

Contraste entre el Xalet de les Airasses y la iglesia, mucho mejor conservada al haberle hecho trabajos de restauración y mantenimiento, claro está.

Sin embargo, las casas aledañas al templo se encuentran en este estado.

Cerramos la circular, pasando junto al Refugi de la Mussara, que en aquellas fechas se encontraba cerrado.

Tras pegar un bocado en la furgoneta, y pegar una becaeta, nos movimos hasta al punto donde inicia la ruta de bajada a los Gorgs de la Febró, que pondrían la nota acuática a la jornada, aunque al llegar al Gorg de la Febro nos dimos con un canto en los dientes, pues se encontraba completamente seco, menos mal, que barranco abajo, la Gorguina, si que tenía agua y lucía la mar de bonita, y eso salvó la tarde. También rememoré cuando estuvimos por aquí en 2014, haciendo barranquismo. Antes de volver a la Mussara hicimos un tour por las carreterillas de esta sierra, con parada en Mont-ral, para echar una birra, que me terminé ya bajo una lluvia que se quedaría el resto del día y durante la primera mitad de la mañana siguiente...

Paisaje durante la bajada a els Gorgs de la Febró.

Llegamos al Gorg, y nuestro gozo en un pozo... Seco.

Sin embargo, un poco más abajo, y gracias a un afluente, el barranco empezó a llevar agua.

La anterior vez que estuvimos por aquí fue en modalidad barranquismo. Fue un bonito descenso. Esta es la crónica que hice en su día.

Todo muy chulo tanto mirando hacia arriba, con altas calizas...

...como mirando hacia abajo, donde ya pudimos distinguir la Gorguina.

Bajamos al cauce, y encontramos este estrecho...

...que ya es considerado como la Gorguina y que es la antesala...

...de la cascada y poza que rematan este bonito conjunto fluvial.

Disfrutamos del bonito rincón en intimidad...

...y nos recreamos en él. Esta cascada ponía un bonito broche a nuestro periplo de sábado por las montañas de la Mussara y la Febró.

Contrastes. La gorguina con agua...

...y el Gorg sin ella. Pongo abajo esta foto de 2014 para que veáis como cambia cuando se descuelga agua por él.



Y había que completar la cosa con una cima, y la elegida fue la atalaya rocosa del Picorandan, en Capafonts. Eso fue el domingo por la mañana, y pese que hizo acto de aparición la mencionada lluvia, esta no nos disuadió de hacer la ruta, aunque si que la deslució bastante, en especial la sección de el Grau, la más chula de toda la ruta, típico paso rocoso entre valles... Els Avencs, un despoblado, una cascada y una cima... No fue mala la recolecta de esta escapada a les Muntanyes de Prades, ¿verdad?.

Camino del Picorandan, cuyo remate rocoso veíamos allá arriba.

Partimos de Capafonts, en una mañana gris que empezaba a descargar. Menuda diferencia, la otra vez que vinimos a esta población, a hacer una ruta memorable, hizo un día esplendoroso.

Los robles, que amarilleaban, le dieron un poco de color a esta mañana tan tristona.

Se puso a llover con ganas, así que guardé la cámara, aunque el paso del Grau es tan chulo que merecía tener testimonio gráfico.

Laia, en el Grau.

El Grau forma parte de un cordal que divide los valles del Barranc de Llenguaeixuta y el del Riu de l'Horta...

...en este segundo se encuentra Capafonts. En más de una casa habría alguien frente a la chimenea, con un chocolate o algo calentito entre las manos.

Barranc de Llenguaeixuta, con el Picorandan.

Antes de pasar a la otra vertiente del valle hicimos un flanqueo bajo les Roques de Sant Humit.

Ya en la vertiente contraria pasamos junto a la Creu Trencada.

Con este ambiente nos incorporamos al cordal del Picorandan.

Y fue justo al coger el cordal cuando cesó de llover y empezamos a tener mejor visibilidad. De nuevo Capafonts, con unas rocas del entorno.

El Picorandan, cada vez más cerca.

Durante el cordal, además de no perder de vista Capafonts, también pudimos ver...

...les Roques de la Cansalada y la Mola d'Estat, dos puntos de paso de la espectacular ruta que hicimos Laia y yo en la primavera del 2022.

Mira por donde tuvimos algún tímido rayo de sol. Quien lo diría tal y como amaneció el día.

Cima del Picorandan, situada a 991 metros de altitud.

Excelente mirador hacia Capafonts, sus montañas cercanas y el valle del Brugent.

Picorandan, durante la bajada...

...aunque a decir verdad, antes de bajar definitivamente a Capafonts continuamos por el cordal...

...que tiene secciones realmente atractivas.

Picorandan y otro peñasco del cordal.

Al llegar al Coll de Capafonts iniciamos la bajada definitiva. Y con una foto, esta, de la bajada, despido el reportaje.







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