22 de enero de 2023

Jornada Intensiva en les Muntanyes de Prades

 Sábado, 7 de mayo de 2022

Le llega el turno a la que fue la ruta más completa, y por ende una de las mejores, del pasado 2022, la que hicimos a principios de mayo en las tarraconenses Muntanyes de Prades. He de confesaros que temía que llegara el día de redactar esta crónica. A ver si me explico, lo temía en el sentido de lo complejo que iba a ser hacer la criba de fotos, de ponerle un título a un recorrido que aglutinó tantos puntos de interés, y sobre todo de escribir un texto en el que sin enrollarme demasiado lograra plasmar, y sin obviar detalle, todo lo acontecido en esta kilométrica jornada de montaña. A ver como sale la cosa.



Por segunda semana consecutiva poníamos rumbo a Tarragona, pero esta vez en escapada de fin de semana completo en plan furgonetero. Para la ocasión guardaba como oro en paño un track de Aventura't, que proponía un completísimo recorrido por les Muntanyes de Prades. Me lo reservaba para una primavera que hubiese sido especialmente lluviosa, como había sido esta de 2022, pues si algo conocíamos de antemano de les Muntanyes de Prades era su potencial acuático y fluvial, de anteriores visitas que hicimos enfundados en neopreno. Este track contenía su sección fluvial, pero también aglutinaba un amplio surtido en el que cabían cimas, rocas curiosas, ermitas, variedad boscosa, subidas intensas, excelentes miradores, construcciones ancestrales, una necrópolis e incluso un lago. Por lo tanto la cosa pintaba muy bien. Teníamos la opción de empezar la ruta o bien desde Capafonts o bien desde Prades, lo mismo daba, pues la ruta pasaba por ambos (bonitos) pueblos. Al final, por la comodidad, y tranquilidad, en la pernocta, elegimos Capafonts, lo cual fue un acierto, pues llegamos allí aún con la luz suficiente para ver el bonito entorno en el que está situada esta pequeña población y disfrutar de él mientras preparaba la cena. Disfrutamos mucho más de ese entorno por la mañana, en los primeros compases de la ruta, mientras nos alejábamos del pueblo camino de la primera ermita de la jornada, la de la Mare de Déu de Barrulles. Desde allí bajamos hasta el cauce del Riuet del Barral, al que le hicimos compañía durante un buen tramo, en su parte del trueque este nos deleitó con rincones fluviales bien chulos, entre los que destacaron especialmente el Toll de Manugra y el Toll de l'Ou, donde el Barral se convierte en el Brugent. Desde el toll iniciamos una potente subida, camuflada entre el carrascal, que nos hizo ganar el Coll de Viladecabres, llave de acceso al cordal de la Serra del Bosc y a uno de sus mejores miradores, la Mola d'Estat/les Tres Creus. El topónimo de la sierra no miente, ya que la mayoría del recorrido por el cordal lo hicimos al abrigo de frondosos bosques mixtos de roble y pino. Entre collado y collado fuimos encontrando muchas y variadas cositas, que si el pozo de nieve del Coll dela Font del Dineral, que si la Roca del Gríngol y su necrópolis o el curioso recinto ganadero de la Cova d'en Pere, todo ello hasta llegar al Tossal de la Baltasana, punto no solo culminante del cordal, sino de todas les Muntanyes de Prades y de las comarcas de la Conca de Barberà y el Baix Camp... también es un 100 Cims, ahí es nada. Por descontado que se trata de una excelente atalaya. Desde el Tossal hicimos un rápido descenso hasta Prades, donde hicimos una parada a tomar una reconstituyente cerveza al sol de una de sus terrazas. Como aún quedaba un buen cacho de ruta dejamos la (obligada) visita a Prades para por la tarde, cuando ya estuviésemos instalados en su camping y duchados. Los siete kilómetros de trayecto pedestre entre Prades y Capafonts no tuvieron desperdicio. Tres ermitas, la de Sant Antoni, la de Sant Roc y la de la Mare de Déu de l'Abellera, muy roquera ella. Entre la primera y la segunda hicimos parada en el Llac de Prades, artificial pero resultón, y la espectacular Foradada. Por si todo ello no hubiese sido suficiente rematamos la ruta triscando inmersos en un bosque de castaños. ¿Entendéis ahora por que he titulado así la entrada?.

Ahora, un porrón de fotos:

En esta explanada herbosa en las afueras de Capafonts, y que hace las veces de parking, pasamos la noche y empezamos la ruta.

El verdor primaveral resaltó más si cabe la belleza del entorno de Capafonts.

Y hablando de Capafonts... La noche anterior, tras cenar, subimos a pie al pueblo para buscar un bar en busca de una infusión y wi-fi para llamar a casa. Nos dimos un agradable garbeo nocturno por sus bonitas y empinadas calles.
Nos encontramos por primera vez con el Riuet del Barral. Tuvimos la opción de haber seguido caminando junto a él y haber acortado un poco la ruta, pero en dos fotos veréis el porqué del rodeo.


Cuando más nos alejábamos de Capafonts mejores eran las vistas hacia el pueblo y su entorno.

Capafonts está sito sobre una pequeña colina. Tras él emerge la peña del Picorandan.

He aquí la razón del rodeo. Visitar la Ermita de la Mare de Déu de Barrules. Siglo XII y de arquitectura románica. Restaurada en 1956. Sobre el pórtico de entrada hay un azulejo que reza "Si veniu per mal no paseu el Portal. Si veniu per bé no estigeu al carrer".

Desde la ermita tomamos este bonito sendero entre el carrascal...

...que nos hizo reencontrarnos con el Riuet del Barral...

...comenzaba la preciosa sección fluvial de la ruta. Esta charca solo iba a ser un aperitivo.

El sendero continuaba en el mismo sentido que las aguas de arroyo y con tónica muy boscosa.

Llegamos a un paraje conocido como les Fous, donde el Barral se encajona entre altas paredes. Un senderete nos invita a desviarnos y disfrutar del...

...Toll de la Manugra, un paraje fluvial de mucha belleza. Veámoslo desde diferentes perspectivas.






Retomado el sendero principal continuamos junto al riachuelo. Encontramos algún tramo en que la vegetación se había comido el sendero, y también camuflaba esta formación erosionada.

Este tramo posterior al Toll de la Manugra fue muy entretenidos, ya que nos tocó vadear el riachuelo en repetidas ocasiones.

Y así, entre vadeo y vadeo, fuimos viendo bonitas pozas de aguas color verde esmeralda.

Aguas cristalinas.


Mirad que bien encajonado que iba aquí el riachuelo.

Me sé de un buen catador de baños serranos que estará babeando mientras ve estas fotos 😉.

Otro rinconcito, de conjunción fluvial y geológica, de arrebatadora belleza.

Anda que no disfrutó ni nada mi compi durante este tramo.

Otro pequeño remanso, que precedió...

...al estruendo de la cascada del Toll de l'Olla.

Esta joyita ponía un espectacular broche de oro a la sección fluvial del recorrido.

Aquí el Barral, y al recibir el aporte del Barranc del Tossal Gros, pasa a denominarse el Brugent. Vaya manera elegante de cambiar de nombre. Aunque también hay otras fuentes y mapas que reseñan que el Brugent toma su nombre en otro punto río arriba.

Laia también es una buena catadora de baños serranos, y no desaprovechó la ocasión de darse uno aquí.

Sin duda se merecía encabezar fotográficamente este reportaje.

Vadearemos por última vez el río...

...para plantarnos en la parte superior del salto...

...y el ver el Toll de l'Olla desde arriba. A continuación un vídeo con algunas tomas que grabé de esta sección fluvial tan chula.



Dejamos que el Brugent siga su camino hasta el Francolí para empezar a remontar hacia el Coll de Viladecabres. La subida es dura y emboscada entre el carrascal. Se nos abre algún claro que otro en el que podemos ver...

...los afilados Roquers de la Cansalada.

El Coll de Viladecabres nos permite ganar el cordal y ponernos sobre los Roquers de la Cansalada. Frente a nosotros la Mola de la Roquerola.

Estos roquedos nos ofrecieron las primeras panorámicas de la jornada. Así pudimos comprobar...

...lo lejos que habíamos dejado ya Capafonts.

Llegamos a un punto en el que el rodeno se hace predominante...

...y sobre unos cortados de rodeno está el mirador de la Mola d'Estat o les Tres Creus.

Allí unos ciclistas nos hicieron una bonita foto, aunque Laia estaba más pendiente del palo del agua que de mirar a cámara.

Este mirador es el punto más occidental de la extensa Mola dels Quatre Termes, o dels Quatre Batlles.

Como habréis comprobado en las dos anteriores fotos desde aquí arriba se domina buena parte del recorrido del Barral/Brugent.

Estuvimos un rato por allí explorando recovecos.

Retomamos la ruta. El siguiente punto de interés fue la Cova Fumada, antaño abrigo pastoril.

Nos aguardaban ahora casi siete kilómetros de cordal de la Serra del Bosc, en el que pasaríamos por los siguientes collados: Cova Fumada, Caldereta, Perroi y Font del Dineral. En el primero de ellos pudimos ver las diferentes tonalidades de verde del bosque mixto que puebla las laderas de esta sierra. 

Y es que la tónica del cordal fue esta, andar bajo pinos y robles. Por cierto, ya hacía rato que andábamos por el GR-171.

Nos desviamos brevemente del sendero principal para ver lo poco que queda de la Nevera del Coll de la Font del Dineral. Una pena que se conserve tan mal.

El recorrido por la cuerda alternó algún tramo de pista forestal con los senderos.

Aquí, en este punto del sendero, nos desviamos otra vez para ver la Roca del Gríngol.

Aquí la tenemos, la totémica Roca del Gríngol. Según un panel informativo que había allí, alrededor de esta roca se encontraron seis tumbas que datarían entre los siglos VI y X. No vimos dichas tumbas, y tampoco he encontrado información en Internet, así que poco más os puedo contar.

A lo alto de la Roca del Gríngol solo se puede subir escalando, pero a esta otra roca cercana si que pudimos subir (habían unos escalones tallados).

Desde allí arriba tuvimos buenas vistas.

Vimos incluso el espectacular perfil de Montserrat.

Roca del Gríngol.

Buscando las tumbas vimos este otro abrigo pastoril...

...y otros rincones bien chulos.

Rodenos erosionados.

La siguiente parada la hicimos en la Cova d'en Pere, un curioso conjunto pastoril, perfectamente integrado en la roca.

De entrada nos llamaron la atención estos agujeros y surcos en la parte superior de la cueva principal, que delatan que en el pasado esta tendría techada su entrada.

Nos pareció un abrigo de lo más original, y muy bien integrado en el entorno.

Entremos a fisgar.

Como veis el interior de la cueva es bastante amplio.

Quizás lo que más nos gustó del conjunto fue este pequeño arco.

Lo vemos desde la perspectiva contraria.

También aprovecharon para amurallar estos dos pedrolos apoyados el uno contra el otro.

Un pareja de simpáticas excursionistas, además de recomendarnos unas cuantas rutas por los alrededores, tuvieron la gentileza de hacernos esta foto en la Cova d'en Pere.

Y llegamos al Tossal de la Baltasana. El tramo comprendido entre la Cova d'en Pere y la cima no tuvo mucha historia. En la cima, además del vértice, hay una caseta, unas antenas, un aljibe, una mesa de orientación y algunos ornamentos más.

Y por supuesto no faltan unas buenas vistas, como estas hacia Prades...

...o estas otras hacia el norte, donde pudimos distinguir la silueta de los Pirineos.

Tossal de la Baltasana, 1203 metros.

Desde el Tossal emprendimos la bajada hacia Prades, a la sombra del bosque.

Hicimos parada en este mirador natural.

Prades, y una más que merecida cerveza, a tiro.

Qué gozada caminar por estos bosques.

Y llegamos a Prades, una bella población. Este es uno de los bonitos portales que dan acceso a la Plaça Major.

Esta es la Església de Santa Maria y la Creu de Terme.

Y esta la Plaça Major con la entrada principal a la iglesia y la fuente renacentista. Foto tomada por la tarde tras finalizar la ruta.

Tras el merecido reposo en Prades continuamos con la ruta. Al poco de salir del pueblo encontramos la Ermita de Sant Antoni (s.XVII).

Y enclavado en un bonito paraje encontramos el Llac de Prades o de la Roca Foradada...

...y por supuesto la susodicha Roca Foradada, muy espectacular ella.

La vemos desde el otro lado.

No perdimos la ocasión de hacer una osada trepadilla para fotografiarnos en este magnífico arco de roca. Uno más para la colección.



Nos despedimos de la Roca Foradada...

...e iniciamos una boscosa subida hacia...

...el Coll de Sant Roc, allí encontramos la modesta Ermita de Sant Roc.

Y un poco más adelante se encuentra el paraje en el que se ubica la Ermita de la Mare de Déu de l'Abellera.

Una ermita roquera en toda regla, que solo pudimos fotografiar desde la cerradura de la puerta que limita el acceso a la ermita. Este bonito templo data del siglo XVI.

Y desde la ermita ¿la distinguís en la foto? iniciamos el descenso definitivo hacia Capafonts.

El senderillo de descenso nos deparó una última sorpresa, y fue el poder andar bajo un bosque de castaños.

Y de castaños a avellanos, cultivos cercanos a Capafonts y sus montañas. Menudo rutón que nos habíamos marcado.

El homenaje que nos dimos por la tarde noche en Prades estaba más que justificado. Solo puedo que recomendaros la Gastroteca de Prades. Complot IPA de barril y una espectacular pizza casera, hecha con productos y hortalizas de les Muntanyes de Prades.




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10 comentarios:

  1. Hola Dani,

    Menudo un atracón de Mintanyes de Prades que os pegasteis, casi no os quedó ningún rincón por recorrer.

    La zona es espectacular, yo he estado por allí en alguna ocasión y es para volver una y otra vez.

    La ermita de l'Abellera, enclavada en la roca, es una pasada, y el tramo fluvial, sublime.

    El tema de las tumbas, no estaban justo en la Roca del Gríngol, sino unos metros apartadas, en el mismo cordal, lo se ya que cuando fuimos allí nos encontramos un grupo de arqueólogos trabajando en ellas, incluso vimos los restos de uno de los cuerpos, pero nos pidieron que no publicaramos nada para evitar a los ladrones. Creo que te lo había comentado en alguna ocasión pero no me acordé de decirte el lugar donde fue.

    Este pasado 2022 te has pegado un buen atracón de rutas por Tarragona, y se de buena mano que aun queda alguna más.

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Se podría decir que de la zona comprendida entre Capafonts y Prades si que nos la recorrimos toda jeje. Como he indicado en la crónica ya conocía un poco les Muntanyes de Prades de haber descendido dos barrancos allí (también conocía la Mussara, a la que también nos acercamos esta vez), y ya iba con la idea preconcebida que lo que íbamos a encontrar en esta ruta nos iba a gustar mucho, y tanto que nos gustó... y mucho más de lo que esperábamos.
      Desde luego que volveremos a estas Muntanyes de Prades en más ocasiones, pues esconden un abanico excursionista impresionante.

      Lo de las tumbas me lo comentaste en el transcurso del finde del Maubèrme si no me equivoco. La verdad es que hacen bien los arqueólogos de proteger así esos hallazgos, pues entre la gente que puede pasar por allí siempre puede haber algún garrulo al que no le importe hacer cualquier acto vandálico.

      Pues estas dos rutas consecutivas (Tivissa y Prades) y luego cuatro más son las que hice en Tarragona (una de ellas en muy buena compañía 😉) y sin ir más lejos, ya lo verías en Instagram, este finde también estuve por allí jeje. Y recuerda que tenemos pendiente hacer juntos la del Montsià.

      Un abrazo.

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  2. Hola Dani, soy el Fran, es que Isa ha pillado una tablet y le estoy dando uso en vez de estar en la fría habitación.
    Eso de la furgoneta está dabuten. Mira qué quizás probemos una, pues estamos mirando de ir a Lanzarote una semana... Y he visto que hay particulares que la alquilan.
    La ruta que has propuesto es larga pero muy variada e interesante. Seguro que ni cansa. Hay un arco de piedra que me ha recordado a uno similar, pero de arenisca que hay en Los Alcornocales.
    Laia no ha perdido oportunidad de meterse en la escena... y de bañarse.
    Quería decirte algo relacionado con la bicicleta y las zonas por dónde te mueves. No sé si conoces el proyecto Montañas Vacías, de Ernesto Pastor, de Teruel. Entra en su web que te va a encantar, a tí y a más de uno de los que leen aquí. Ahora ha ampliado un bucle que pasa por el Maestrat, y por Sant Joan de Penyagolosa.
    Hay también una web amiga, de Irra y Cristina, que han abierto una tienda de bicis y yoga. Alquilan buenas bicis para afrontar Montañas Vacías. Surya Bikepacking. Dale un vistazo.
    Ahora estamos pendientes de ir al FIO, en Monfragüe, a final de febrero. ¿No te atrae Monfragüe?
    Un abrazo, rapaz.

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    1. Hola Fran.

      Del proyecto Montañas Vacías si que me habías hablado cuando estuvimos en Penyagolosa, le he estado echando un vistazo a su web antes de contestar a tu comentario. He estado viendo una ruta que se marcó rodeando Penyagolosa y el recorrido es una pasada, incluyendo Calderona, Espadán o el Alto Mijares castellonense.
      Pues si probáis la furgoneta camperizada ya veréis como os encanta. Yo en el puente de Reyes me escapé al Montseny y estrené un apaño que me hice hace un tiempo en el que adapté el mueble que tengo para poder hacer la cama más pequeña para así ganar un poco de espacio para poder cocinar y cenar dentro de la furgoneta cuando hace frío. La verdad es que fue de perlas.
      Ahora haré más escapadas furgoneteras en invierno.
      ¿Monfragüe?, por supuesto que me atrae, debe ser un espectáculo ver planear a los gyps fulvus por allí.

      Un abrazo.

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  3. Saludos Dani, veo que recorriste una de las zonas mas bonitas de les Muntanyes de Prades, solo comentarte que el rio que recorriste y denominas Riuet de Barrál en realidad es el Riu Brugent, que se forma poco más abajo de Capafonts con el aporte de varios torrentes, entre ellos el Barrál.
    Lo has conocido en la peor época posiblemente debido a la extrema sequía que está sufriendo esta zona, pero cuando el Brugent está en un año bueno de agua, todas esa pozas y saltos de agua están muy espectaculares.
    Salu2.
    Fonsi "Los senderos de osnofla"

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    1. Hola Fonsi.

      Antes que nada gracias por pasarte por el blog y comentar. He estado echando un vistazo al tuyo y me parece muy interesante. Te seguiré.
      Agradecerte el apunte y el aporte sobre el Brugent. En el reportaje si que nombro al río como el Brugent, lo hago a partir del Toll de l'Olla. La verdad es que consulté varias fuentes y mapas (siempre intento documentarme lo mejor posible) y en algunos mapas si que rotulaban el Brugent desde Capafonts, y en otros había disparidad en torno a cuando acababa el Parral y empezaba el Brugent. Otro compañero me hizo un comentario parecido en facebook cuando compartí la publicación allí y a raiz de eso hice una pequeña rectificación en el texto.
      La ruta no es actual, la hicimos en mayo de 2022, después de una primavera que al menos aquí en Castellón había sido bastante lluviosa, y la verdad es que pillamos el tramo del Brugent bastante vivaracho.

      Un saludo.

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  4. Hola Dani.

    Que barbaridad de ruta, amigo. Ufff, son 26 km pero no debiste aburrirte en ningun momento. Toda esa conjunción naturaleza/hombre, entre ermitas, lago/poza, rocas, bosques/ abrigos pastoriles. No te puedo decir que me ha gustado más porque es todo guapísimo.
    Con las primeras fotos de las pozas, y antes de poner ese comentario, se ha formado en mi cabeza la cuestió de que seguramente en verano no haya agua, porque me estaba viendo chapoteando en ellas como un niño sin cabeza, y luego he visto el comentario, y me he dicho que has acertado.

    Pues fíjate, que cuando estuvimos Maru y yo unos días en Monsant, uno de los días estuvimos viendo Siurana, pero antes de ir a ver este bonito pueblo, estuvimos recorriendo un estrecho de un río cristalino y precioso donde, pese a ser primavera, yo me remojé, y si no era Muntanyes de Prades, poco faltaba. No recuerdo el nombre del río. A ver si buscó un día las fotos.

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Así que te has dado por aludido, ¿por qué será? jejeje.

      Mira que en este tipo de recorridos tan largos siempre suele haber algún tramo de esos más insulsos, pero no fue el caso, ya que la ruta mantuvo el nivel en todo momento, con algunos puntos muy álgidos. Como bien dices difícil es destacar algo sobre lo demás, pero si me obligasen a punta de Heineken a decir que fue lo que más me gustó diría que el tramo fluvial y el conjunto pastoril de la Cova d'en Pere.

      Ay el Montsant... el día después de esta ruta y antes de volver a Betxí nos acercamos allí y dimos una vuelta pequeña, y ya sabes que unos meses después volví con el de Arrancacepas y nos marcamos allí una ruta la mar de intensa. Me encantó también esta sierra. Montsant y Muntanyes de Prades, menudos dos monstruos (en el buen sentido de la palabara) naturales tarraconenses hay concentrados en esa zona.
      Cuando nos veamos en unas semanas ya me desvelas donde te diste ese idílico baño primaveral 😉

      Un abrazo.

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  5. ¡Hola, Dani! Desde luego es difícil recorrer una ruta que contenga tantos y tan extraordinarios elementos que hacen de ella lo que venimos a llamar un rutón de cinco estrellas. Y es que no el falta de nada: agua, vistas preciosas, entornos paradisíacos, ermitas, vértices geodésicos, bosque mágicos, poblaciones con encanto, largo recorrido...No sé qué más se puede pedir a una ruta. Menos mal que ibas bien provisto de carretes, sino te habrías quedado muy corto para tomar fotos. Enhorabuena por esa preciosa ruta que te has marcado y que tan bien nos has explicado a pesar de tus dudas iniciales en ese sentido que desde luego y leído lo leído, no tenían ningún fundamento y has sabido aglutinar perfectamente en tu descripción todos esos elementos tan diversos.
    Un abrazo.

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    1. Hola Emilio.

      Estas rutas son de las que te dejan exhausto, de la longitud que tienen, pero a la vez te dejan extasiado de la de elementos tan dispares, y todos muy buenos, que tienen. Esa mezcla de cansancio y satisfacción que solemos tener al finalizar rutas como esta son una de las cosas que más me gustan de la montaña, y que me llevan a realizar recorridos tan maratonianos como este de tanto en tanto.
      Menos mal que empecé en esto de la montaña y el blog en la era digital, lo hubiese pasado mal, con la de fotos que hago, en aquella época, no tan lejana, de los carretes...

      Un abrazo.

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