Mostrando entradas con la etiqueta Vivac. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vivac. Mostrar todas las entradas

19 de mayo de 2026

Balaitús (3145 m.)

 Domingo 15 y lunes 16 de septiembre de 2024

Un año más llegaban las fiestas mayores de Betxí, y mientras una gran mayoría de Betxinencs empalmaban una fartera detrás de otra, ingerían alcohol (y otras sustancias) como si no hubiese un mañana y disfrutaban viendo como se maltrata a un animal, yo huía de nuevo al Pirineo. Esta vez no me fui en solitario, pues Esther, como buena amiga que es, no me dejó solo en esta huida de la mediocridad. En la planilla llevábamos cuatro nombres ilustres: Balaitús, Anayet, Midi d'Ossau y Mesa de los Tres Reyes. Hicimos dos de cuatro, y dentro de ese 50% estuvo el Balaitús. Lo ascendimos desde la Sarra, por la Gran Diagonal y con la tienda de campaña a cuestas, haciendo noche intermedia. A continuación un extenso reportaje de nuestra ascensión a este coloso, con mayúsculas, pirenaico.




13 de diciembre de 2024

Picos del Infierno (3076, 3082 y 3073 m.)

Sábado 12 y domingo 13 de agosto de 2023 

Los Picos del Infierno, o Quijada de Pondiellos, son unas de las montañas más reconocibles de toda la cordillera pirenaica... Lo son por varios motivos, uno por toda la mística que rodea siempre a los topónimos relacionados con avernos y diablos; el segundo por superar los 3000 metros, y tres, y es el rasgo que las hace diferentes a todas las montañas pirenaicas, por sus espectaculares y blancas marmoleras. Ya hacía tiempo que anhelaba vivir la experiencia de subir a estos picos, y por fin la pude hacer realidad el pasado mes de agosto de 2023. ¿Nos acompañáis en este viaje, de ida y vuelta, a los infiernos?. *Aviso: El siguiente texto puede contener trazas de cachivaches voladores, ricachones megalómanos, clones e influencers...


24 de septiembre de 2024

Picos de Astazu (3071 y 3013 m.)

 Lunes 3 y martes 4 de julio de 2023

Empezamos a desgranar las vacaciones pirenaicas de julio de 2023, que sin duda fueron las vacaciones de la resiliencia, ya que no hubo día, y fueron quince, en el que no tuviésemos ningún contratiempo o imprevisto. Nos tuvimos que sobreponer, por ejemplo, a una fuerte avería mecánica de la furgoneta, a una enfermedad, con visitas a urgencias inclusive y hasta algunas cosas inexplicables. No quedó otra que ir adaptándose a según como viniese cada día la situación e ir tirando de improvisación, de tal forma que la hoja de ruta que completamos al final de las vacaciones apenas tuvo nada que ver con la que llevábamos al principio. De hecho, solo esta ascensión a los Astazu que os voy a narrar, y la ruta que os contaré en diez días, fueron las únicas actividades planeadas que realizamos.