19 de marzo de 2017

Serra d'Espadà: Castillejo (643 m.) y Carrascal (881 m.) ..."The Wild Side"

Sábado 11 de marzo de 2017

The Wild Side, así titulé la crónica, hace ya cuatro años de eso, de una aventurera, y también arriesgada, ascensión que hice en solitario al Pico Bellota por las pedreras de su vertiente sur. Hoy he titulado igual la ascensión alternativa que hicimos la semana pasada al Castillejo y al Carrascal porque esta estuvo a la altura de aquella al Bellota: Pedreras, tramos jabalineros, trepadas por el rodeno, más pedreras...la Serra d'Espadà en su estado más salvaje.






No hubiese justo empezar esta crónica sin mencionar a Paco Domingo, él fue quien imaginó y dio forma a este aventurero recorrido, y nosotros hoy simplemente íbamos seguir, más o menos, sus pasos. Gracias por abrir camino Paco!!. Si bien es cierto que en su día disfruté leyendo la crónica de Paco, y que incluso le deje un entusiasta comentario dejando caer que más pronto que tarde seguiría sus pasos, el tiempo y otros planes, que no paran de acumularse, hicieron que esta ruta fuese perdiendo posiciones delanteras en mi disco duro, llegando incluso a olvidarme de ella. Pero por suerte entró en escena el señor Trotasendas, que fue el que se encargó de refrescarme la memoria proponiéndome ir a hacer juntos la ruta. Como negarme. No había subido aún al Castillejo, y la idea de hacer una aventurera y poco al uso ascensión por pedreras, como en su día fueron las del Bellota y el Puntal de l'Aljub, era muy seductora. Así es como se fraguó la cosa.

Tampoco está de más decir que esta es una ruta poco apta para senderistas neófitos o poco acostumbrados a manejarse en terrenos descompuestos o de trepada. Recorrer la Serra d'Espadà por sus senderos es una experiencia única e inolvidable, hacerlo fuera de ellos, si no se tiene experiencia en terrenos difíciles, puede llegar a convertirse en algo inolvidable también, pero por todo lo contrario.

Dicho esto nos metemos en materia. Estamos en Azúebar, como hasta llegar a la primera pedrera todo el recorrido será por pistas y caminos nos quitaremos de encima un kilometrillo avanzando con el coche hasta una granja abandonada, donde empezaremos a andar. Esta larga tirada de caminos entre olivos, almendros y algarrobos vendrá bien para ir poniendo a tono las piernas, y para ir llenando una bolsa de espárragos, que no exagero, al final de la ruta pesaría cerca de tres kilos. Acabamos topando así con el Barranco de la Sierra, en una bonita zona llamada el Estrecho, allí no tardaremos en encontrar los bolardos que sirven de referencia para encontrar la primera pedrera, por la que subiremos de forma directa al Castillejo. Nos vamos a enfrentar a un empinadísmo canchal, acanalado entre los rodenos del Castillejo y la Peña Asolá, de piedras medianas, que se nos desprenderán a cada paso, por lo que tendremos que estar bastante pendientes de no recibir un "regalo" del compañero de delante. Superada la pedrera la pendiente lejos de menguar se acrecienta, y al esfuerzo a realizar habrá que sumarle el de encontrar el mejor camino, entre chumberas y rodeno, hacia los roquedos cimeros, que pese a tener un aspecto fiero no opondrán especial resistencia. Bonita cima este Castillejo, con unas inmejorables vistas hacia el Pico Bellota y el Carrascal entre otras cimas orientales de la sierra, y que al igual que el Bellota posee restos arqueológicos, aunque estos del Castillejo tienen más pinta de ser moriscos que íberos.


Empezamos, camino de los Chorros, desde el primer momento buenas panorámicas: Carrascal, Castillejo y Bellota, los dos primeros serán nuestros objetivos de hoy.

Mirando atrás, Azuébar nos muestra un tesoro suyo que desconocíamos, se trata de la Peña Ajuerá.

Nos vamos acercando al Castillejo, detrás, bello como siempre, el Bellota.

No perdemos la vista a este último. Camino por el que bajamos hacia el Barranco de la Sierra. Apenas llevábamos un par de kilómetros y el fajo de espárragos ya no nos cabía en la mano, teniendo que recurrir ya a una bolsa.

Zona del Estrecho, exuberante, donde ya podemos ver los rodenos de la Penya Asolá.

Localizamos la pedrera, se acabó el paseo por pistas y caminos, empieza la aventura.

Ahí estamos, en los primero compases de una pedrera que nos hará sudar la gota gorda. Empezamos buscando su flanco izquierdo...

...pero poco a poco vamos escorando hacia el derecho, donde la piedra parece más estable.

Mirando de arriba a abajo se aprecia mejor la inclinación. Desde el comienzo de la pedrera hasta la cima 200 metros de desnivel, en unos 400 lineales, con eso queda todo dicho.

Y es que cuando termina la pedrera incluso el terreno es mucho más empinado.

La Peña Asolá, imponente aguja de rodeno ¿inexpugnable?, desde aquí eso parece, al menos, subiendo a pelo.

Buscando el mejor camino para acceder a los rodenos cimeros del Castillejo.
Esta es la muralla de rodeno que defiende la cima, aunque yo los salvé trepando se puede subir de forma fácil y andando por la derecha, hacia donde se dirige Raúl.


El Castillejo, 643 metros. Tenía muchas ganas de subir a esta cima.
¿Hacia donde miran Jose y Raúl?.
Efectivamente, hacia la vía utilizada para subir aquí, inclinado, ¿verdad?.

Repasemos un poco las vistas, el Bellota, máximo protagonista.

También lo es, evidentemente, el Carrascal, en unos momentos andaremos por su pedreras y rodenos.

Acercamos el Pipa, en la Vall d'Uixó, a golpe zoom.

Aparecen también las antenas del Puntal de l'Aljub.


Destrepamos hacia el Collado del Pocico de los Moros, en busca del sendero de subida normal al Castillejo, lo seguimos en dirección N, aunque solo de forma breve, ya que enseguida el track de Paco nos manda desviarnos, para muy monte a través encontrar la primera de las pedreras de acceso al Carrascal. Esta segunda pedrera de la jornada es de piedra un poco más gruesa y estable que la del Castillejo y resulta más cómoda de subir. Esta nos deja a los pies de unos farallones rodenos, en los que tendremos que realizar una serie de atrevidas trepadas para después flanquearlos por su derecha, así encontraremos una tercera pedrera, que nos llevará de forma directa a la cima, y que pese a tener el mismo aspecto que la anterior resulta ser un poco traicionera en cuanto a desprendimientos, y aquí la piedra era más gruesa. Quizás por eso, y por que nos atraen las trepadas también, decidimos abandonar la pedrera y ganar la cumbre trepando de forma osada por otro grupo de farallones. Así ganamos la amplia cima del Carrascal y el sendero que se dirige hasta el vértice geodésico, que transcurre difuso entre un mar de pequeñas carrascas -nunca una montaña tuvo un topónimo tan acertado-. Buena colección de vistas la que podremos hacer desde el vértice: Serra Calderona, sierras del Toro y Javalambre, pueblos a la vera del Palancia, montañas del sector central de Espadà...


Destrepando, hacia el Collado del Pocico de los Moros.

He aquí el pozo al que hace referencia el collado.

Cerca del pozo encontramos uno de eso rincones tan típicos de esta sierra.

Collado del Pocico de los Moros, con el Castillejo detrás, cogemos aquí el sendero de subida normal.

Pronto dejaremos este sendero, para seguir campo a través, en busca de los farallones que vemos más arriba.

Al primer grupo de farallones llegaremos superando esta pedrera, corta pero empinada.

A trepar se ha dicho!!!.

El equipo Trotasendas en acción.

Estas primeras trepadas nos permitirán subirnos a los farallones rodenos, que harán las veces de estupendos miradores.



Fotaza de Jose. Escrutando el camino por el que continuar.

Lo haremos por aquí.

Esta muralla de rodenos ya era insalvable, tocaba flanquearla por la derecha.

La cara más salvaje del Carrascal.

Tras el flanqueo localizamos la segunda pedrera, subiendo todo recto por ella llegaremos a la cima...

...pero optamos por salirnos de ella y buscar un poco más de aventura.
Otra buena captura de Jose, que me caza trepando por el rodeno.

Entre trepada y trepada paramos a disfrutar de las vistas, nos fijamos en el Castillejo.

No conocíamos esta cara del Carrascal, y nos estaba gustando.

Una última trepada...


...más miradores naturales...

...y tras haber alcanzado la cima, atravesando un mar de pequeñas carrascas, como de costumbre siempre que subimos al Carrascal es obligado ir a asomarnos este balcón de rodeno hacia el Alto Palancia.

Se podría decir que la foto de cima "oficial" en el Carrascal hay que hacérsela aquí.

Esta si es la cima del Carrascal, 881 metros.

Ahí tenemos a Jose sobre el vértice.

Vistas: Pico Batalla o Benialí.

Pic d'Espadà.

En primer término los picos de Cullera y Refición, detrás el de la Rápita.

El Monte Pina en el horizonte.

Bellos rincones del Carrascal.



Nos bajamos del Carrascal por el sendero de subida normal, que nos deposita en el Collado de los Mondragones. Aquí haremos nosotros una variante a la ruta de Paco. Ellos bajaron hasta el Collado del Alubiar y de ahí regresaron al punto de inicio. Nosotros tomaremos el camino contrario, y seguiremos de forma (casi)íntegra el PR-CV 63.6 hasta el coche. Transpondremos, transitando por los alcornocales tan típicos de la zona, dos collados más, el del Espartero y el de las Higueras, y coronaremos una tercera cima, el Alto de las Balsicas, no es muy relevante como montaña pero si curioso lo de su topónimo, muy acertado también, ya que en su cima veremos varias balsas naturales en las que queda embalsada el agua de la lluvia, y que a buen seguro servirán de recurso hídrico a más de un animalito de la sierra. El sendero sale a una ladera sin arbolado, que muestra los efectos de un incendio de 2012. Empezamos a perder cota de forma acusada, rumbo al Barranco de Vidal, cuando daremos con él enlazaremos con un camino que nos llevará hasta el punto de inicio. Solo lo soltaremos, para de modo jabalinero, y a propuesta de Trotasendas, bajar hasta el barranco para ver la Sima de los Posos. Desconocía por completo la existencia de esta sima acuática, y viendo las reseñas parece que tiene un interés deportivo bastante interesante. Nosotros solo nos asomamos un par de metros a fisgar, ya que para bajar hace falta material, y sobre todo, conocimientos de espeleología. De la sima al punto de inicio solo nos restaba un agradable paseo entre olivos y almendros, lo cual fue un bonito contrapunto a este aventurero recorrido en nuestra queridísima Serra d'Espadà.

Un saludo a tod@s.


Inmediaciones del Collado de los Mondragones, con el Carrascal detrás.

Además de subir a su cima, hoy le dimos la vuelta completa al Carrascal, y lo vimos desde diferentes perspectivas.

Bonito rincón del tramo del PR-CV 63.6 que recorrimos hoy.

El Carrascal visto de la cima del Alto de las Balsicas, 769 metros, por la cual pasa este PR.

Y aquí el porque del topónimo de Balsicas, como esta vimos unas cuantas más.

Empezamos el descenso hacia  Azuébar, esta zona (75 has.) se quemó en 2012 y parece que está regenerando bien, al fondo el Cerro Román en Almedíjar.

El sendero sigue valle abajo, en busca del Barranco de Vidal.

Ya junto al barranco nueva perspectiva del Carrascal, que asemeja aquí a una aleta de tiburón.

Jose saliendo de la estrecha entrada de la Sima de los Posos, en la cual solo pudimos entrar un par de metros.

Camino de Azuébar nos vuelve a fascinar su Peña Ajuerá, la cual, junto a su castillo, apuntamos para una próxima ruta en esta localidad.

Y por este plácido camino, entre olivos y viendo la Peña Ajuerá y el castillo volvimos a coche, nos repartimos el botín de espárragos y nos fuimos al bar de Azébar a tomar una birra.




  • Longitud del recorrido: 13,1 kilómetros.
  • Cota mínima: 291 metros (Punto de Inicio).
  • Cota máxima: 881 metros (Cima del Carrascal).
  • Desnivel acumulado: 796 metros, tanto en ascenso como en descenso.
  • Crónica de Trotasendas.






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12 comentarios:

  1. Hola Dani gran ruta, gran jornada montañera y una crónica por tu parte a la altura de las circunstancias como bien nos tienes acostumbrados.
    Un abrazo

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    1. Gracias Jose, una vez más Espadán nos dejó claro que sus posibilidades son infinitas, por mucho que hayamos pateado por allí.

      Un abrazo.

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    2. Habrá que ir pensando en unir todas esas montañas y alguna más si se tercia por las vías heavys jejeje 😉

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  2. Hola Dani!!!

    Vaya ruta que os marcasteis con Trotasendas!!!
    Esto si que es una auténtica ruta aventurera, con subidas por pedreras y trepadas para alcanzar unas bonitas cimas con unas vistas aun más espectaculares.
    Supongo que luego esos espárragos os los comeríais acompañados por una buenas cervezas... jejeje

    Un abrazo.

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    1. Hola David. A ver si te animas y cuando estés por Montanejos nos damos un pateo por Espadán, ya sea por sus bonitos senderos, y si quieres por alguna de estas pedreras tan "heavis" jeje.

      Un abrazo.

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  3. Hola Dani.

    Esta es de las que me gusta a mi, sendas y comodidad cero patatero, y pedreras, vegetación, sudores y penurias a mansalva, jajajaja que chula la ruta y que fotos tan guapas made in Espadà.
    Me acuerdo perfectamente del Carrascal y sobre todo del Castillejo, cuando bajábamos del collado de la Mosquera para subir por Sunsida, y todas esas ramblas y barrancos que bajan hacia Azuébar.
    Me ha gustado mucho el Espadán salvaje, y esos 200 metros "parriba" en 400 metros a lo largo tambien, jejejej aunque no se yo si me habría comido los esparragos a palo seco para recobrar fuerzas.

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Bueno, la única forma de ir fuera de sendero por Espadán sin acabar con las piernas hechas un mapa, es por las pedreras, y ello no está exento de aventura. El Bellota, el Puntal de l'Aljub, la Penya Pastor, el Carrascal y el Castillejo ya tienen sus variantes "pedreriles", así que habrá que investigar nuevas vías de subida de este estilo en otras cimas.
      Si en vez de espárragos hubiesen sido acelgas, ¿también te hubieses comido alguna a palo seco para recobrar fuerzas? jojojojo.

      Un abrazo.

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    2. Veo que sigues con las acelgas!! Te voy a terminar echando un duelo, tu a comer ostras y yo a comer acelgas. Jjajajaja, iba a estar jodido ver quien ganaba......

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  4. Hola Dani, estaba convencido que le sacaríais partido a la ruta y veo que os lo pasasteis pipa. Igual que le comenté a José TROTASENDAS no podemos evitar hacer el cabra de vez en cuando ... pero con conocimiento ¡eh! que las pedreras son muy frágiles y también tienen su ecosistema. De todos modos estoy encantado de que probarais esas dos vías y disfrutarais de la Wild Side de Espadán ... y de los espárragos ( ya te contaré próximamente nuestra recolecta por Higueruelas, una pasada). Me gustó vuestra manera de cerrar el círculo a la ruta por el noroeste (también manejamos en su día esa opción).
    Bueno, como siempre estupendos reportajes los vuestros y gracias por las menciones.
    Un abrazo.

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    1. Hola Paco. Disfrutamos un montón con el recorrido, yo especialmente durante las trepadas al Carrascal, que sin ser excesivamente difíciles si que requerían de no bajar la guardia. Y toda la razón en lo de las pedreras, pero por suerte no es algo que hagamos muy habitualmente, y tampoco parece que la gente salga en masa a repetir estas rutas.
      Qué ricos los espárragos, y que buena está siendo esta temporada par su recolección!!

      Un abrazo.

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  5. Qué interesante la ruta y entretenida!! Es un tipo de paisaje totalmente diferente al que hay por aquí y como vemos con muchas posibilidades. Nos quedamos con ella!!
    Un fuerte abrazo!

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