31 de enero de 2021

Rubielos de Mora - Ermita de Santa Isabel - Peñarroya (1241 m.) - Ermita de la Magdalena - Fuentes de Rubielos - Carrasca de los Toranes

 Domingo 11 de octubre de 2020

Segunda de las tres rutas que hicimos en octubre de 2020. En esta ocasión nos fuimos hasta la bella población turolense de Rubielos de Mora, para desde allí trazar una bonita circular en la que descubrimos algunos de los parajes y lugares más destacados que hay entre esta población y la de Fuentes de Rubielos. Un recorrido que, como veréis a continuación, superó con creces nuestras expectativas.



El día nos recibe luminoso y un pelín ventoso a nuestra llegada a Rubielos de Mora. Tras el pertinente y altamente recomendado callejeo por las bonitas calles del pueblo, nos disponemos a buscar las marcas del GR-160, las cuales guiarán, en gran parte, nuestros pasos en la primera mitad de la excursión. 

Portal de San Antonio, uno de los dos portales que se conservan de los siete que daban acceso al antiguo recinto amurallado de Rubielos (siglo XIV), por él entraremos al pueblo, dispuestos a callejear un poco antes de empezar la ruta.

Desde el interior del portal, vemos una de las calles de Rubielos de Mora. Ya os digo que es totalmente recomendable la visita a este pueblo, así como el mercado medieval que se suele celebrar en agosto.

Ex Colegiata de Santa María la Mayor, cuya construcción se inició a principios del siglo XVII y se terminó en 1620.

En el último mercado medieval que se celebró, en 2019, y en frente de este pórtico, tuvimos la suerte de asistir a la actuación del trío turolense de música celta Lugh. Tres excelentes instrumentistas, que además en sus conciertos hacen partícipe al público. Nos hicieron pasar un rato muy agradable.    


Convento de los Carmelitas descalzos, acabado de construir en 1662.

Finalizamos el callejeo. Salimos del pueblo por el otro portal, el del Carmen.


Tras dejar atrás el pueblo, pasar junto al Mas Blanco y su fuente enlazamos con el ancho pistón que sube hasta la Ermita de Santa Isabel, al cual se ciñe el GR. Acertamos de lleno al dejar momentáneamente el trazado rojiblanco y hacerle caso a una señal de madera que señalizaba un atajo, que no solo nos evitó un buen cacho de pista, sino que además lo hizo por el interior de una vaguada y envueltos de un pequeño carrascal. Así nos plantamos a los pies de la moleta rocosa sobre las que se asientan las ruinas de esta ermita, y que tiene su punto débil cerca del collado hasta el que llega la pista forestal, por allí accedemos a la parte más alta, en la que destacan un mogote rocoso, que supone el punto más elevado, y evidentemente la ermita, de la que han aguantado el paso de los años tres de sus paredes y dos bonitos arcos. Anexa al ermita se levantó un puesto de vigilancia forestal, construido en piedra y que por lo tanto respeta y está de acorde con la arquitectura de la ermita. También encontramos allí los restos de una fortaleza y de un pequeño yacimiento íbero, hay que ver la de cosas que caben en esta pequeña muela. Por si fuera poco las vistas son excelentes, abarcándose desde allí arriba las turolenses sierras de Gúdar y Javalambre y las castellonenses Alto Mijares, Espadán, Espina y Toro. Lo malo es que alguien le subió la potencia al máximo al ventilador y no resultaba muy agradable estar allí arriba. Me comí un plátano y unos higos al resguardo de uno de los muros de la ermita y continuamos la marcha.

Ya siguiendo el GR-160 localizamos el primer sendero del día, que nos conducirá monte arriba.

Es ganar unos pocos metros y ya gozamos de buenas vistas. Mirada hacia el interior de la Sierra de Gúdar.

Allí destaca sobremanera la Peñacalva, a la que subimos en 2019.

Mas Blanco.

Primer contacto visual con la muela en la que está la Ermita de Santa Isabel. La pista sube hasta el collado que queda a su izquierda.

Fuente del Mas Blanco.

Dejamos la pista para atajar por este sendero, que hará un giro a la derecha y se introducirá en el pequeño carrascal que queda bajo la muela.

Poco a Poco nos vamos acercando a la base de la Muela.

Si antes veíamos la Peñacalva no podía andar lejos su inseparable Cabezo de las Cruces. Aquí aparece.

Llegamos a la base de la muela, parece que por aquí no le podremos meter mano.

El sendero empieza a rodearla por la izquierda, dirigiéndose hacia el collado.

La caliza de la muela crea un bonito contraste con los horizontes turolenses.

Vemos el collado, en el que hay un par de coches. La muela de en frente, la Muela Alta, es por donde continuará después la ruta.

Subimos cómodamente a la parte alta de la moleta, pasando junto a los restos de la muralla de la fortificación, de origen islámico.

Aquí la tenemos, la Ermita de Santa Isabel, más bien sus restos, de estilo gótico y construida en torno a los siglos XVI-XVII.

En el interior de la ermita se conservan estos dos preciosos arcos.

Vistazas, en este caso hacia el valle del Mijares y la Sierra de Javalambre.

Hacia el otro lado, mirando hacia tierras castellonenses, destaca toda la extensión de las sierras de Espadán y la Espina, y buena parte la comarca del Alto Mijares.

Vemos el puesto de vigilancia forestal construido junto a la ermita. Al fondo vuelven a aparecer la Peñacalva y el Cabezo de la Cruces.

La Peñacalva se gana otro zoom.

Mogote calizo que corona esta moleta, al que seguramente hubiesemos subido de no haber hecho tanto viento, detrás vemos las laderas meridionales de Peñarroya.

Junto al mogote vemos que se han hecho unos trabajos arqueológicos, parece ser que se tratan de los restos de un poblado de la época del Bronce Antiguo y Medio.

Plano más general de la moleta y la ermita. Apuntar que aunque esta se encuentra cerca de Rubielos de Mora, esta enclavada, y pertenece por tanto, al término municipal de Fuentes de Rubielos.

Es hora de decir adiós a la ermita. Visualizamos la continuación de la ruta.


Bajamos al collado y reenganchamos el GR, que se materializa en un bonito sendero que tras una pequeña subida empieza a transitar sobre los roquedos que coronan el pequeño circo rocoso que defiende por el sur la parte más alta de la Muela Alta, en la que destaca la pared caliza de la que seguramente toma el nombre el vértice geodésico que hay arriba. Una pequeña subida nos deposita en la amplia cima de la Muela Alta/Peñarroya, coronada, como he comentado, por un vértice geodésico. Paradójicamente, y pese a estar unos 50 metros más alto que la ermita, el viento soplaba con menos fuerza, incluso pudimos recrearnos más rato con las vistas, prácticamente calcadas a las de la ermita, y asomarnos sin temor a los acantilados que se desprenden al sur de la cima.

Sendero que desde el collado sube a la ermita.

Andamos unos metros por la pista, hasta que las marcas del GR nos mandan desviarnos por un sendero.

Sendero que nos deposita en la parte alta de la Muela Alta, con buenas vistas hacia Santa Isabel.

El sendero es de los que da gusto andar, y más con las vistas que tenemos delante.

Laia se asoma al circo que cae al sur de la Peñarroya.

También pudimos asistir a una pequeña exposición de escultura natural.

Lo dicho, una gozada caminar por este sendero, con estas vistas y encima con un cielo impoluto.

Nos acercamos a la Peñarroya, en la que había una cordada escalando.

La Peñarroya, vista desde más cerca.

Y aquí desde su base. Vemos en la imagen a los escaladores, a pie de vía.

Ya en la parte alta nos alejamos un poco del sendero, para asomarnos a los cantiles.

Laia en el vértice de la Peñarroya. Uno más a la saca.

Vemos la extensión de la Muela Alta, con la Peñacalva, el Cabezo de las Cruces y la Cruz del Herrero, las Tres Sorores de Gúdar.

Y mirad quien se unió también al festín visual. Bella como de costumbre.

Mi osada Laia se asoma a los bordes de la Peñarroya.

Desde allí arriba, y si atinamos la vista, podremos ver la Ermita de Santa Isabel.


Continuamos brevemente por el altiplano de la Muela Alta, con bonitas vistas hacia Penyagolosa. Una bajada nos vuelve a colocar en la vertiente sur, y el sendero empieza a transitar por una fajeta, resultando este un tramo una manera la mar de atractiva de alcanzar el Collado de los Santos. Desde el collado iniciamos un bajada más fuerte, con algunas lazadas chulas, hacia el Barranco de la Magdalena. Al llegar a su altura nos desviaremos brevemente para visitar la Ermita de la Magdalena, esta totalmente restaurada y con un merendero junto a ella. De vuelta al GR este se introduce en un frondoso pinar, y así llegaremos a Fuentes de Rubielos.

Marcadísimo sendero por el amplio altiplano de la muela, y con unas vistas fantásticas.

Y si alguien destaca en el horizonte esa es Penyagolosa, con su hermana pequeña la Golosilla.

Un tramo realmente delicioso este.

Volvemos a la vertiente sur de la montaña, el sendero discurre a partir de ahora sobre esta fajeta, que recorreremos en toda su longitud.

Pasamos junto a este corral en ruinas, cuyo puerta pone un marco ancestral a Penyagolosa.

Vistazo atrás, hacia el tramo de fajeta recorrido.

Nos detenemos un momento en el Collado de los Santos, para tomar esta foto de Fuentes de Rubielos.

Empezamos a bajar hacia Fuentes, con estas vistas de la ladera de la Muela Alta.

Tampoco perdemos de vista la Ermita de Santa Isabel.

Y de ermita a ermita y tiro por que me toca. Nos acercamos a visitar la Ermita de la Magdalena.

Este pequeño templo religioso fue construido en el siglo XVI, y restaurado en 1975.

Tras la visita a la ermita, y al abrigo de este bosque, pondremos rumbo a Fuentes de Rubielos.


Tras cruzar las tranquilas y coquetas calles de Fuentes y la urbanización las Saleras salimos a la carretera de Olba, la cual apenas tocaremos, ya que enseguida encontraremos el sendero de regreso a Rubielos, dejando así de andar al amparo del GR. Nos esperaba una inesperada y grata sorpresa, ya que durante un buen tramo este sendero iba a discurrir entre unos pinares de rodeno, que parecía que estábamos en la mismísima Albarracín. Un verdadero placer caminar por este entorno, y además en compañía de un agradable grupo de valencianos, con los que compartimos ruta y charla durante un buen tramo, hasta que decidí parar a comer.

Fuentes de Rubielos no será menos que su vecina Rubielos de Mora y también se llevará su callejeo. Tranquilidad absoluta.

Nos llama la atención este portal y su buzón.

Fachada, con reloj de sol, y puerta de la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles.

Fuentes de Rubielos, visto desde la urbanización.

Sendero de regreso a Rubielos, que en su tramo inicial pasa junto a este refugio de piedra.

El sendero se va internando en la profundidad del bosque, regalándonos una exuberante frondosidad.

Fue toda una sorpresa andar bajo estos pinares de rodeno.

Si nos hubiesen dicho que estábamos en Espadán nos lo hubiésemos creído.

Pero no solo habían pinos, también vimos alguna encina que otra.

Y también chopos, cuyo colorido otoñal creaba este bonito contraste con el verde del pinar.


Tras la comida retomamos la ruta. Salimos paulatinamente de los pinares, adquiriendo el paisaje un tono más rural. Justo en un lateral de una de las primeras eras que veremos se encuentra otro de los puntos de interés de la excursión; la Carrasca de los Toranes, un hermoso ejemplar de Quercus Ilex, que evidentemente nos acercamos a visitar. Un poco más adelante nos encontramos con la Masía de los Toranes, rehabilitada para turismo rural, cerca de allí encontramos el sendero que baja al Río Rubielos, cuyo arbolado de ribera nos regaló unos bonitos toques otoñales. Allí pudimos ver también los restos de un antiguo molino. Tras salir del río la ruta decayó en interés, principalmente por que hasta llegar de nuevo a Rubielos de Mora quedaba un buen tramo de pistas y caminos, siempre en sentido ascendente. Ese tramo final, un tanto anodino, no empañó para nada esta ruta por la Sierra de Gúdar, la cual se llevó un notable alto.

Finaliza el sendero, salimos del bosque. Con la llanura de estas eras el perfil de la Muela Alta/Peñarroya destaca más si cabe.

Justo al lado de una de esas eras, y haciendo buena sombra, encontramos la Carrasca de los Toranes.

Un alcornoque junto a la encina.

Bajamos al cauce el Río Rubielos.

Allí encontraremos este antiguo molino.

El arbolado del río nos regaló una bonita palestra.



Salimos del cauce y empezamos a remontar hacia Rubielos. Entre el arbolado vemos las aguas de este río, que unos kilómetros más al sur, y cerca de Olba, tributa sus aguas al Mijares.

El perfil de la muela sobre la que se asienta la Ermita de Santa Isabel vuelve a destacar en el horizonte.

Rubielos de Mora ya a la vista, esta ruta tocaba a su fin.

Rubielos de Mora, Peñacalva... Mi querida Teruel, con lo cerca que te tengo y no me dejan ir a visitarte.


Un saludo a tod@s, y a ser felices!!


  • Longitud del recorrido: 16,5 kilómetros.
  • Desnivel positivo acumulado: 435 metros.
  • Desnivel negativo acumulado: 435 metros.
  • Para esta ruta seguimos a pies juntillas este track de Pelucas, este es que grabé yo.
  • Si os animáis a realizar esta ruta quizás os interese saber que...
...se trata de un recorrido que se realiza en todo momento por buenos caminos y senderos de montaña, algunos de ellos excelentes. En cuanto a seguimiento, el primer tramo, el comprendido entre Rubielos y Fuentes al seguir el GR-160 no presenta ningún problema, y el atajo a la Ermita de Santa Isabel está bien señalizado. En el tramo entre Fuentes y Rubielos, aunque encontraremos algún poste indicativo, si que es aconsejable el uso del GPS. Podremos abastecernos de agua en la Fuente del Mas Blanco, en Fuentes de Rubielos y en la Fuente del Pó, ya muy cerca de Rubielos de Mora.




11 comentarios:

  1. Vaya,vaya Dani...jejeje.
    Muy buena rutita en tierras turolenses,si señor.Veo que aprovechaste,antes de que "cerraran el perímetro" entre comunidades.
    Recuerdo esta ruta de nuestro "tour" del mes de agosto,la hicimos en sentido inverso al tuyo y en mente también tenia esa Ermita de Santa Isabel,basandome en un track de Jesús(tiocanya) y otro de Alex(CasiAventurilla),pero nos tiramos casi dos horas en el bar de Fuentes de Rubielos,para almorzar...jejeje y se nos hizo un pelín tarde.La verdad es que el bar estaba petado y entre que tardaron un poquito en servirnos(cayeron un par de tercios esperando...jajaja),más los pedazo de bocatas que nos sacaron,rematados con un buen cremaet...buffff,después tuve que recortar un poco.
    La verdad es que esa parte alta de las dos muelas,tiene una pinta fantástica y las vistas,magníficas.
    La senda que va desde Fuentes de Rubielos,hasta la Ermita de la Magdalena,muy chula y coincido contigo en esa parte de bosque al salir,en tu caso,de Fuentes de Rubielos,que me pareció una verdadera joya,hasta la zona de la Carrasca de los Toranes,junto con el sendero que baja hasta el río.
    La parte final en tu caso y el inicio en la nuestra,es quiza lo "menos atractivo" de la ruta,pero como bien apuntas,no le quita interés a esta bonita ruta.
    Curioso ese grupete celta turolense y su nombre Lugh,maestro de la mitología celta,de todas las artes y habilidades.

    Un abrazo

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    1. Hola Juane.

      Pues precisamente en esa crónica tuya fue donde me llamó la atención la silueta de la Ermita y el Peñarroya. El sendero por el que volvisteis vosotros a Rubielos se veía perfectamente desde los cortados de Peñarroya, ese día estaba "ocupado", pues había una batida de caza, algún disparo cercano se escuchó. Y el bosquecito de rodeno de la vuelta fue toda una sorpresa, muy bonito.
      No te puedes perder el trayecto Rubielos-Fuentes por la ermita y la muela, preciosos senderos y grandísimas vistas.
      Veo que andas puesto en la mitología celta jeje, ellos mismos, antes de empezar la actuación explicaron quien era Lugh.

      Un abrazo.

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  2. Me l'apunte per a quan puguem passar a Aragó. El vèrtex de Peñarroya me falta i les vistes són espectaculars.

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    1. Així és Xavi, el Peñarroya de Fuentes de Rubielos té millors vistes que el de Alaclá de Selva.

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  3. Hola Dani.

    De esas excursiones super completas, que tienen de todo, y al final dejan un muy buen sabor de boca con tantas cosas. De los cascos urbanos y su historia, al paisaje de lo alto de la muelas con esos paredones y vistas; por supuesto las masías turolenses siempre bellas, fuentes, buenas pinadas y para rematar por si faltaban un tramo de ribera fluvial con esas pinceladas otoñales tan bonitas.

    La foto final de Rubielos de Mora con el Peñacalva al fondo es preciosa. Qué razón tenias aquella vez que me comentaste la suerte que teníamos conquenses y castellonenses en tener Teruel al lado.

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      El otro día estuve contando así de cabeza las rutas que tengo publicadas de Teruel y así por encima habrán unas 30. Y rutas tan completas como esta no hacen más que reiterar el cariño que tengo hacia esta provincia, sus montes, ríos y pueblos, que como bien apuntas, muy afortunados somos conquenses y castellonenses de tenerla como vecina.

      Un abrazo.

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  4. Hola Dani, una bella ruta ésta, sí señor. Y es que Gúdar nunca defrauda. Una pena que con esto del jodido confinamiento no podamos ir por allí. La cercana primavera tiene que sentarle de maravilla a esos parajes. Esperemos que cuando llegue nos permitan acercarnos porque me muero de ganas de volver por allí. Apuntada queda porque tiene de todo y todo chulo ... ¡Teruel Existe!, ya lo creo. Un abrazo.

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    1. Hola Paco.

      Una ruta más que recomendada, no dudéis en ir a hacerla, tiene, como bien apuntas, un poco de todo, y ese poco de cada es muy bueno, a mi se me hizo difícil destacar algo sobre el resto. Cuando eso pasa señal de que la ruta ha sido muy buena. Y que a principios del año pasado hubo quien quiso hacer boicot a esta fantástica provincia...

      Un abrazo.

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  5. ¡Hola, Dani! Subí al Peñarroya y a la ermita de Santa Isabel hace muchos años desde Fuentes de Rubielos y sabedor de la posibilidad de hacerlo desde Rubielos de Mora siempre he querido hacerlo aprovechando la cercanía de Montanejos. Pero a día de hoy no ha podido ser. Y en las circunstancias actuales, menos. Pero lo dejamos pendiente que seguro que ocasión no nos ha de faltar.
    Un abrazo.

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    1. Hola Emilio.

      Me he pasado por tu blog a ver esa ruta vuestra al Peñarroya y Santa Isabel, casi 10 años han pasado ya, se dice pronto jeje. Veo que tampoco escapó a tu vista esa formación rocosa agujereada cercana a la ermita.
      Ahora ya sabes, a probar la subida desde Rubielos, y a la vuelta a disfrutar de ese pinar de rodeno!!

      Un abrazo.

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  6. Hola Dani,

    Rubielos de Mora, una joya que tengo bien cerca de Montanejos y a la que he ido infinidad de veces, ya sea en coche, en bici o incluso caminando en una ocasión por el PR-VT 126.

    Menudo rutón que os marcasteis Laia y tú, me ha sorprendido mucho esos bosques entre Fuentes y Rubielos, siendo esa zona tan árida me he llevado una muy grata sorpresa.

    A ver cuando nos dejan salir, ya no de Catalunya, sinó de la comarca, que parecemos Hobbits a los que nos tienen prohibido salir de ella, ya que te aseguro que te "robaré" el track para hacerla, y de paso, enseñarle a Txell Rubielos, que es un delito que aun no la haya llevado a pasear por sus preciosas calles...

    Un abrazo!!!

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