19 de octubre de 2026

Puigpedrós (2915 m.)

 Sábado 6 de septiembre de 2025

Salto temporal de más de siete meses en el blog, obligado en su gran medida por la seria lesión de rodilla que tuve a finales de enero de ese año durante el descenso del Petit Peric. Un vez recibida el alta y tras testear mi rodilla en las montañas de Betxí primero y en Penyagolosa después, decidí someter la articulación a su primer test pirenaico. Tenía que ser algo que no entrañase mucha dificultad y que tuviese un desnivel asequible. El Puigpedrós cumplía con esos dos requisitos, y así de paso tacharía de la lista otro techo provincial.



Volvíamos a estar en el Pirineo, mi furgoneta, mi mejor compañera de monte y yo. Atrás quedaban las primeras semanas tras la lesión, en las que me tuve que apoyar en muletas y necesité ayuda para casi todo. Después vinieron meses de frustración e impotencia al ver que los avances en la recuperación eran desesperadamente lentos. Eso me generó episodios de mal humor e incluso de ansiedad, y también un sentimiento de culpabilidad por no haber encontrado la motivación para haber empleado de manera provechosa tanto tiempo libre. Tantas horas que pasé frente a la pantalla del ordenador, que las podría haber aprovechado para estudiar algún curso o formación, las malgasté enganchándome de nuevo a los videojuegos. Y cuando no estaba frente al ordenador comía, mucho, mal y a deshoras, con lo que a la ansiedad, mal humor, frustración y sentimiento de culpabilidad se sumaron kilos, muchos kilos... Empecé a ver la luz al final del túnel a finales de mayo, con el inicio de la rehabilitación, eso sí, las primeras sesiones fueron dolorosas. Pero lo importante fue que la rehabilitación dio sus frutos y a primeros de julio ya caminaba casi con total normalidad. Un mes después me dieron el alta y recuperé mi vida normal, y lo más importante, empecé a  sentirme montañero de nuevo, aunque no me sentiría del todo hasta que no regresase al Pirineo. Y claro, a este retorno tan especial tenía que venirse Laia, que fue la otra gran damnificada por mi lesión. 

Pero dejemos de hablar de mi durante un momento y hablemos del Puigpedrós. De todos los techos provinciales que atañen al Pirineo (Puigpredrós, Pica d'Estats, Costa Cabirolera, Aneto y Mesa de los Tres Reyes), quizás el punto culminante de Girona era el que menos llamativo me resultaba siempre, pero solo a priori, pues una vez metido de lleno en el ascenso este es mucho más bonito de lo que siempre me había parecido en fotos. Los circos que se desprenden en las distintas vertientes de esta montaña le dotan de un gran atractivo, y sus extensos altiplanos, a 2800 metros de altitud, no son muy comunes en la cordillera pirenaica. Que es un excelente mirador, sobre todo hacia la Cerdanya y las montañas de Andorra, ya lo daba por supuesto. Y finalmente se puede complementar la ascensión con un toque lacustre, nosotros elegimos pasar, en el descenso, por el Estany de Malniu. En general la ruta nos dejó un buen sabor de boca, y pese a mi paupérrimo estado de forma solo me costó dos horas y veinte minutos llegar a la cima, así que tan mal tan mal no estaba. Eso sí, la bajada se me hizo larga, sobre todo el tramo que nos permitió bajar al Estany de Malniu, ya que el terreno no era el más idóneo para una rodilla recién recuperada, pero valió la pena cerrar la ruta así. El haber pagado, y no poco, por aparcar y pernoctar en el aparcamiento del Refugi de Malniu al menos me permitió el acceso a las duchas, y así irme a Castellar de n'Hug, punto de inicio de la ruta del día siguiente, limpio y oliendo bien. En diez días os cuento aquella ruta...

Estany Sec, que desde luego no hace honor a su nombre. Lo encontramos al poco de empezar la ruta, desde el Refugi de Malniu.

Tras un corto tramo boscoso la ruta salió a zona de pastizales, que como aún tenían color verde...

...fue normal que nos encontrásemos con algunas vacas. Al fondo el Comabona, en la Serra del Cadí.

Mi guapísima compañera de ruta, posando junto a uno de los hitos que señalizan el camino por estas palas herbosas iniciales.

Vistazas desde prácticamente el inicio. El extenso valle de la Cerdanya, con las sierras de Moixeró, Ensija y Cadí al fondo.

Alcanzamos el amplio Coll de les Molleres, donde tuvimos una vista parcial del Circ d'Engorgs con algunas de sus cimas, como el Bony de Manyer Sud, el Bony de Manyer Nord y la Tosseta de l'Esquella.

Primer contacto visual con el Puigpedrós...

...y un circo de su vertiente meridional.

Tras el collado, una subida nos situó en la parte alta de dicho circo, donde se nos ampliaron las vistas hacia Engorgs.

Una tregua en la subida, antes de acometer la parte final del ascenso.

Afloramiento rocoso...

...y es que el mundo mineral se iba a erigir en protagonista, con permiso de los caballos, claro está.

Con estos cinco y el Bony de Manyer Nord me quedó una bonita composición fotográfica.

Au Laia, anem cap al cim!!

Un aperitivo de las vistas que íbamos a disfrutar allí arriba en la cima.

Caos rocoso que defiende la cima, nada sorprendente teniendo la montaña el nombre que tiene.

Vértice geodésico, que no cima, del Puigpedrós. Qué gustazo, con la que estaba cayendo en la Plana Baixa, tener que recurrir aquí arriba a toda la ropa de abrigo disponible.

Vistas hacia la Vall Tova, la Cerdanya, la Serra del Cadí y la Serra d'Ensija.

Lagos del Circ d'Engorgs, y detrás la Muga y la Tossa Plana de Lles (Pic de la Portelleta en Andorra).

Un buen puñado de montañas andorranas al oeste (Pic dels Llops, Pessons, Alt del Griu, Comapedrosa, Roca Entravessada, Medacorba...)y también alguna catalana (Monteixo, Pica Roja, Baborte...).

La Moreneta, y bonito skyline al fondo...

...en el que identificamos cimas como el Puig de la Portella Gran, el Puig Peric, el Carlit o el Pic de Solana Carnicera.

Más montañas francesas: Auriol, Estagnas, Esquine d'Aze, Puigpedrós de Lanos, Puig de la Coma d'Or, Roc Blanc...

...Rulhe, Pic de l'Albe y Soularac. En primer término a la derecha el Pic de la Vinyola.

La Cerdanya, salpicada de pueblos, y en el centro, coronando la zona, el Puigmal. Emblemático.

Como también lo es el Canigó.

Y no menos el Pedraforca.

El Puigpedrós cuenta con dos cimas, y en la de más al norte se encuentra este gran hito, que marca los 2915 metros de esta montaña.

Techo de Girona, sostre de la Cerdanya, y además cima esencial del listado de los 100 Cims. Unas cuantas distinciones las de esta montaña, así que, todo un honor haberla ascendido.

Volvamos al repaso visual, mirando de nuevo a la zona de Puigpedrós de Lanos, el Puig Peric y el Carlit.

Vamos con algunos zooms. En término medio los tres picos de Casamanya, y al fondo el macizo de Montcalm, con la mismísima Pica d'Estats a la cabeza.

Pic de l'Estanyó, uno de los siete 2900 de Andorra, y al que ascendería, en buena compañía, unas semanas después.

Otro gigante andorrano, el Pic de la Serrera, en el centro, con el Pic de la Cabaneta a la izquierda y el Pic de la Come de Seugnac a la derecha.

Finalizo el repaso visual con el Pic Negre d'Envalira y el Pic d'Envalira, recordando la espectacular Highline que se estaban marcando unos chavales de pico a pico cuando fui a ascenderlos en 2023.

Foto ya del descenso, dejando atrás la doble cima del Puigpedrós.

Entrábamos en una sección de la ruta que me pareció espectacular, pues no es muy habitual en el Pirineo ver altiplanos como este, tan extensos y situados a 2800 metros de altitud.

Este altiplano creaba un bello contraste con el fabuloso skyline de montañas francesas del horizonte.

...y también con las sierras pirenaicas del sur de la Cerdanya.

Los pináculos rocosos nos marcaron el rumbo a seguir.

Al llegar a ellos nos despedimos del Puigpedrós.

Allí también nos pudimos asomar al Clot de Malniu y ver un par de lagos, el Estany de Malniu, el cual visitaríamos, y el Estany Mal.

Parte alta del Clot de Malniu, tras la que asomaban...

...otro Puigpedrós, el de Lanos, y el Puig de la Coma d'Or, ascendido unas semanas después en solitario.

Con semejante cambio de rasante se preveía una bajada potente...

...como así fue, pero con buenas vistas hacia el Clot de Malniu.

Un poco más abajo de donde hice esta foto abandonamos el sendero más fresado que baja al refugio y empezamos a seguir uno más difuso, emboscado y con mucha pendiente que nos llevaría al Estany de Malniu.

Tirando de paciencia, y más aún de precaución, llegamos a orillas del Estany de Malniu.

Es un lago muy bonito, al que le encontré ciertas similitudes con los de la zona del Carlit.

Me encantan esas islas con pinos robinsones.

Estany de Malniu, en su punto de desagüe.

De nuevo en el Refugi de Malniu, en cuya terraza, después de ducharme, me tomé una cervecilla.

Después de relajarnos un par de horas en los alrededores del refugio nos movimos a Castellar de n'Hug, donde pasaríamos la noche. No fue en un lugar muy glamuroso, una explanada al lado de la carretera, pero desde allí gozamos de esta espectacular estampa del Pedraforca con las luces anaranjadas del atardecer.

Durante la cena en la furgoneta hubo quien sucumbió antes de lo previsto al cansancio y al sueño 😊.


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