29 de septiembre de 2026

Mola del Boix, Teixos del Marturi y la Barcina

 Sábado 18 y domingo 19 de enero de 2025

Volvíamos, casi dos años después (nuestra última visita se remontaba a un 21 de enero de 2023) al tarraconense Massís dels Ports. Subimos en sábado, nos quedamos a dormir por allí y nos bajamos el domingo, para así poder hacer dos rutas, las cuales os contaré en este reportaje. En la primera reeditamos la subida a la Mola del Boix y la visita a los longevos Teixos del Marturi, solo que esta vez planteamos la ruta de manera diferente. El domingo, antes de volver a casa, hicimos una rápida ascensión a la Barcina, una de las cimas más altas del parque natural.



Normalmente no necesito ninguna excusa a la hora de hacer una escapada con la furgoneta, pero esta vez la tenía: Escapar una vez más de la mediocridad. Se celebraban unos actos taurinos justo debajo de mi casa y era obligatorio huir de allí. Alguien podrá tirar de hemeroteca y decir que yo antes participaba de estos festejos. Cierto, nunca lo he negado, y siempre he dicho que me lo pasaba bien, aunque ahora me arrepienta de ello. Pero un día de esos vi sufrir de tal manera al pobre animal que decidí cortar de raíz, y me prometí que nunca más volvería a participar en ese tipo de eventos. Ha sido una de las decisiones más acertadas que he tomado en mi vida...

El sábado se presento frío, tanto que además de hielo también encontramos nieve en algunos tramos de la ruta. Desde el aparcamiento de la Cova Avellanes empezamos a subir al Pas de l'Embarronat. No era mucho el desnivel a salvar, pero empecé a notar que algo no iba bien, pues me noté muy flojo de fuerzas, como bajo de forma. Y no fue solo el sábado sino que también lo noté el domingo. Cierto que había cogido algo de peso en las últimas fechas, pero hasta el momento me había sentido bien físicamente. No comprendía ese bajón tan repentino, pero visto en perspectiva quizá fuese un aviso de lo que iba a suceder el sábado siguiente... En l'Embarronat ya pudimos ver la puntiaguda y bella silueta de la Mola del Boix, y la bonita arista rocosa por la que llegaríamos a la parte alta. Esta, además de bonita es sencilla, pero ojo, que el patio que cae hacia el norte es de los que ya causan respeto, y la cima occidental es bastante aérea. Menos patio tiene la larga cresta que enlaza con la cima oriental, Cim del Marturi en algunas fuentes, ambos nombres me parecen legítimos, aunque lo que importa de verdad es que resultó ser un excelente mirador del magnífico entorno de esta zona de Lo Port, en la que el Caro, aunque su corona sea de antenas, es el rey. Pero el punto fuerte, al menos para mi, de la ruta, se encontraba unos metros al sur de la cima, en un rincón en el que conviven los Teixos del Marturi, una pareja de enormes Taxus baccata que seguramente ya estarían allí cuando los musulmanes llamaban a estas tierras Madinat Tarkuna... Desde los tejos nos fuimos en busca del Coll de Caguitos, sí sí habéis leído bien, para desde allí acabar de dibujar la circular, que terminó entre bojes, y esto no debería sorprendernos, nieve...

Aparcamiento de la Cova Avellanes, todo para nosotros. Parece ser que la fría mañana echó para atrás a los caminantes.

Echamos a caminar por la pista que nos había traído hasta el aparcamiento. A nuestras espaldas la Moleta Redona y las antenas del Caro.

Un poco más adelante encontramos la senda que sube a l'Embarronat. Hubo algún pasito interesante.

Típico sendero de la zona, mucho boj, algún haya que otra, y esa mañana, nieve.

Un poco antes de llegar al collado, y gracias a un claro del bosque, pudimos ver nuestro objetivo cimero, la Mola del Boix...

...y su esbelta arista occidental.

El tramo de senda previo a l'Embarronat tenía una alfombra blanca.

Pas de l'Embarronat y la Mola del Boix.

En 2011 llegamos a este collado con la intención de ir desde él hasta los Teixos del Marturi. No estaba planeado subir a la Mola, pero con esta silueta a ver quien era el guapo que se resistía.

En aquella ocasión subimos desde la vertiente contraria...

...desde el valle del Barranc de la Galera, en mi opinión uno de los rincones más espectaculares de todo este parque natural...

...la monolítica Joca es una muestra de ello.

Desde ese valle también se puede acceder a otra espectacular montaña, como es el Castell de l'Airosa. Al fondo la costera Serra de Montsià.

Volvemos a la Mola del Boix, ya que hoy si que habíamos venido de manera premeditada a ascenderla.

El asalto se inició sin acercarnos todavía a la arista.

Más adelante es el propio terreno el que nos hace escorar hacia la arista. De inmediato se comprueba el patio que cae al norte...

...más y más importante a medida que iremos ganando metros.

Sin embargo, y pese al áereo ambiente, el progreso es muy sencillo, y tan apenas hay que hacer uso de las manos para avanzar.

En una de las tantas miradas atrás distinguí Penyagolosa en la lejanía, y al acercarla con el zoom vi que también había caído una nevada en su vertiente norte.

Arista panorémica, entretenida y muy bonita a nivel estético... Más no se podía pedir.

Horcada previa la cima occidental.

Estas son las calizas que conforman la cima.

Mola del Boix, cima occidental, 1333 metros.

Vistas hacia la cresta cordal que se extiende hacia la cima oriental, y detrás...

...la más alta de todas las montañas de la zona y de la provincia de Tarragona, el Caro, en una de sus estampas más espectaculares.

Vistazo hacia el valle de cabecera de l'Ulldemó, que al llegar a Beceite entrega sus aguas al Matarraña...

...aguas que acaban en l'Ebre, que vemos aquí, ya en la recta final de su andadura, a su paso por Amposta.

Que pocas montañas pueden presumir de abarcar el Delta de l'Ebre y Monte Perdido desde su cima, ¿verdad?.

Privilegiados nos sentimos Laia, un servidor y este Gyps fulvus.

Estando en sierras tarraconenses y en especial en el Port, no podía faltar un forat. Este es de la Mola del Boix, y que se encuentra en la cresta que une sus dos cimas.

Pues eso, que ya estábamos en plena cresta, y dejando atrás la cima occidental.

En esta cresta, la vertiente norte perdía verticalidad, pero no espectacularidad.

Para muestra un bolo calizo, el Caro y un bonito cánido 😊.

Bárbaro Caro.

La cresta...

...en la que llegado a un punto pudimos elegir entre ir al filo de la misma o bajar a una repisa...

...elegimos repisa.

De nuevo por el filo afrontamos la parte final del cresteo...

...sin quitar la vista al Caro...

...aunque hubo otros elementos que nos hicieron desviar la mirada del gigante tarraconense, como la silueta de este pino muerto con el Delta de fondo.

Mola del Boix, cima oriental, 1343 metros.

Crestes del Marturi y el Caro, desde la cima.

Zoom hacia la espectacular zona que cae al sur del Caro, y que recibe el también espectacular nombre de Barranc de Desferracavalls.

La Moleta del Moro, asomando entre crestas y escarpes.

Llanuras y pueblos de les Terres de l'Ebre, con el serpenteo del propio Hiber.

Y un mogollón de kilómetros al norte las Maladetas con el Aneto a la cabeza.

Y sí, la Mola del Boix, y esta foto lo demuestra, es una muela, además muy kárstica ella.

Para ir en busca de los tejos fuimos recorrimos parte de su altiplano. El pino de antes volvió a dar juego fotográfico.

Y de un árbol muerto...

...a dos que están muy vivos. Con todos ustedes, los Teixos del Marturi.

Habían pasado 14 años desde que los visitamos por primera vez. Apenas un suspiro en la longeva vida de estos ancianos de los bosques del Port.

Fíjense en el diámetro y las grotescas formas del tronco.

Larga vida, más aún, a els Teixos del Marturi!!!.

Soleada vertiente sur, por la que, tras ver los tejos, fuimos en busca de Coll de Caguitos.

Volvimos a ver el espectacular Castell de l'Airosa.

En el collado volvimos a entrar en vertiente norte y se notó, pues se conservaba bastante nieve.

Menuda sorpresita, ¿verdad Laia?.

Siempre es una delicia caminar por estos bosques, pues con nieve, aunque no sea mucha, todavía más.

Pasamos por el Bassís del Marturi...

...que presentaba indicios de jornadas bien frías.

Un poco más abajo, ya cerca del final de la ruta, pasamos junto la Font de Cova Avellanes.

Y ya en el aparcamiento, antes de dar por concluida la ruta, nos dimos un garbeo por los alrededores, y vimos esta bonita casa/refugio forestal.

El domingo amaneció igual de frío que el sábado, por lo que alargamos el sueño y también el desayuno. Dada la poca longitud y desnivel de la ruta nos podíamos permitir el lujo. Aún así, cuando al fin nos hicimos el ánimo de echar a andar la temperatura apenas había subido, así que agradecimos que el camino se pusiese cuesta arriba de primeras. El destino, la cima de la Barcina. Tal y como planteamos la ruta en poco más de una hora se llega arriba, y la verdad es que se obtiene una cumplida recompensa, tanto en vistas (Caro, Delta de l'Ebre, sierras centrales de Tarragona...), como en paisaje (formaciones rocosas, bonitos tramos de sendero entre pinares...). Ambas rutas fueron una excelente elección, no así el sitio de Tortosa en donde nos sentamos a comernos un bocata...

Torre caliza de camino al Coll del Vicari...

...y que vemos ahora ya desde el sendero a la Barcina, que nace en el Coll del Vicari.

Un bonito paso entre rocas, vigilado por un pino.

La Barcina, objetivo de la corta ruta de aquella fría mañana.

La subida, pese a su brevedad, está salpicada de montículos...

...y formaciones rocosas...

...además de ser poseedora de unas buenas panorámicas hacia las montañas más septentrionales del parque natural..

Estos pinos delatan la dirección en la que soplan con más frecuencia los vientos en esta zona.

Tramo final...

...y cima. La Barcina, 1359 metros.

Llanuras de les Terres de l'Ebre, y el Delta entre brumas.

Mola del Moro.

Mola Castellona.

Vistas hacia l'Airosa y les Vallcaneres Altes.

Sierras orientales de Tarragona, con la Serra de Cardó - El Boix en primer término.

Meseta cimera.

Foto de equipo con el vecino Caro.

Lejanos horizontes turolenses.

Desde la Barcina, también vimos, eso sí, sin mucha nitidez, Penyagolosa.

Tres fotos del descenso y ya no os entretengo más.

Espolones y agujas de la Barcina.

Tossa de la Reina.


1 comentario:

  1. Fran de Cádiz, el de los pájaros.30 de septiembre de 2026 a las 18:49

    Un saludo, amigo, y un abrazo. Desde mi punto de vista, te dignifica la postura que tomaste con respecto a las "fiestas" en las que se maltrata a un animal. Ni hemeroteca ni ostias, el que debería sentir vergüenza es aquel que, a sabiendas de lo que practica, continúa maltratando a un ser vivo por pura diversión. Ni los neandertales eran tan bestias.
    Sólo hemos estado una vez por esos Puertos, y sólo subimos al Mont Caro, pernoctando en el refugio, que lo llevaba un guarda muy agradable, que nos puso un desayuno estupendo con viandas locales. Un 10 para ese refugio.
    Nos pilla lejos, y por eso no hemos ido más veces por esas tierras tan verticales, de hecho, no sabía que cerca de aquella cima tarraconense hubiera unos magníficos tejos, la cual cosa ha hecho que entodavía me guste más esta zona, y esta entrada en particular.
    Precisamente, en Portugal, a principios de mes, vimos un par de tejos muy guapos, no tan grandes como los que tú y Laia habéis visto, y que descubrimos caminando hacia Meda da Rocalva.
    Un saludo, compañero, y aunque hace calor, ya están llegando las aves invernantes a nuestra bahía, y muchas otras han cruzado el Estrecho. Hemos estado 2 veces por Tarifa viendo aves.

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