10 de junio de 2018

Al Penyalba (772 m.) desde Simat de la Valldigna

Domingo 29 de abril de 2018


Volvemos a la Valldigna para subir al techo de esta comarca histórica (aunque no oficial) valenciana, el Penyalba, que se nos quedó pendiente en una ruta que hicimos allí hace ya un porrón de años, cuando llevaba muy poco tiempo saliendo a la montaña. Ruta que también tratamos de rememorar hoy, y que luego en casa y sobre el mapa vi que, quitando el tramo de subida y bajada al Penyalba fue prácticamente calcada a aquella de 2010. Decir que aquella ruta fue de las pocas que hice en plan grupo numeroso y en autobús, fue con el club de senderismo de mi pueblo Sender.be, con los que siempre me lo he pasado genial las veces que he ido de excursión con ellos, por eso repito que fue bonito rememorar aquella bonita jornada en estas montañas valencianas pegadas al litoral.







Nos situamos en Simat de la Valldigna, merece la pena dedicar, si venimos a esta población, un rato en visitar el Reial Monestir de Santa María de la Valldigna. Como ya lo visitamos en 2010 (recordarme si me veis, que os cuente la anécdota que nos pasó allí dentro) solo lo veremos por fuera hoy, al final de la ruta.



Hacemos un breve callejeo para ir en busca de las indicaciones de la variante de les Fonts de la Ruta de l'Aigua, la cual haremos prácticamente íntegra hoy. Estas indicaciones nos van sacando del pueblo en una progresiva transición entre campos de naranjos y monte. Acabamos saliendo a la revoltosa carretera que sube a la Font del Cirer, que seguimos arriba, no tarda en aparecer un sendero, que tomamos y que de inmediato nos plantan ante les Arcades de la Font del Cirer, dos bonitos y bien conservados acueductos que servían para conducir el agua de dicha fuente hasta el monasterio. Nos aguarda en este punto la primera subida importante del día hasta la Font del Cirer, que se ve paliada por las numerosas lazadas del bonito sendero, por una frondosa y excelente vegetación y por unas cada vez mejores vistas de Simat, la Valldigna y la Serra de Corbera.


Siguiendo las marcas de la Ruta de l'Aigua dejamos atrás el casco urbano de Simat de la Valldigna.

Sin lugar a ninguna duda lo que más resalta de su arquitectura es el Reial Monestir de Santa María de la Valldigna, data de 1298 y su estilo es gótico y barroco. Al fondo destaca el Alt de les Creus, al que subimos a principios de año desde Tavernes de la Valldigna.

El primer tramo de la ruta discurre entre naranjos. Visualizamos por primera vez la cima del Penyalba, que he señalado con una flecha. Empezamos a 35 metros sobre el nivel del mar y la cima se encuentra a 772, así que el desnivel a salvar es interesante.

A nuestra derecha también destaca el Barranc Fondo.

Ya por el sendero que sube a la Font del Cirer encontramos el primer acueducto que conforman les Arcades, fue construido en el siglo XVIII y como os he comentado formaba parte de la canalización que bajaba el agua desde la fuente al monasterio.

Hacemos un salto espacio-temporal y retrocedemos a 2010, os presento a la persona que más quiero y admiro del mundo, mi madre, que también vino a aquella excursión. Poco después una lesión vertebral le impidió que hiciésemos más rutas juntos.

Volvemos al presente, para ver la arcada desde otra perspectiva.

Un centenar de metros más arriba encontramos la segunda de las arcadas.

Y tras ella empieza la subida definitiva a la Font del Cirer, que se ve muy suavizada por las constantes lazadas que garabatea el sendero y por la frondosa vegetación que lo envuelve.

Una subida deliciosa, la verdad es que no la recordaba tan bonita.

La altura ganada nos permite dominar la Valldigna, con Simat y Benifairó, al fondo la Serra de les Agulles y la Serra de Corbera.





El sendero desemboca frente a la Font del Cirer, ubicada junto a la carretera en un exuberante rincón. Volvemos a andar por esta carretera, ahora en sentido descendente, solo unos metros, hasta que veremos la indicación y el sendero hacia el pico Penyalba. Afrontamos desde aquí la parte más exigente de la ruta, ya que terreno, además de ponerse más tieso y carente de arbolado se irá poniendo cada vez más incómodo y lapiaz, lapiaz que se verá totalmente personificado en la cima del modesto, casi imperceptible, Pic de les Àligues y el siguiente Coll de Penyalba. A mitad más o menos de esta dura subida podremos detenernos a admirar, desde fuera, pues se encuentra vallada, la Cova de les Mallaetes, en la que parece que antaño se hicieron importantes hallazgos arqueológicos.


Llegamos a la Font del Cirer, situada a 380 metros de altura supone el ecuador de la subida.

Volvemos a echar la vista atrás en el tiempo, aquí nos tenéis a mi madre y a mi en la Font del Cirer.

En aquella ocasión desde allí seguimos la carretera para llegar a la Font Nova, hoy también pasaremos por ella, pero será después de subir al Penyalba, camino de esta cima gozamos de esta perspectiva del rincón en el que está ubicada la Font del Cirer.

La creciente exigencia de la subida se ve recompensada por unas excelentes vistas.

Hacemos una breve parada para contemplar la Cova de les Mallaetes, en la que se encontraron importantes restos arqueológicos, ahí es nada, del Paleolítico Superior, Neolítico y Eneolítico. Lo pudimos comprobar hace pocos días, cuando visitamos el Museu de la Prehistòria de València, en el que se exhiben numerosas piezas halladas en esta cueva.

La subida continúa y nos hace alcanzar la ¿cima? del Pic de les Àligues, donde ya tenemos a tiro el Penyalba.

Una muestra del lapiaz de esta zona. Hubo que prestar atención donde pisábamos con tal de no sufrir una torcedura de tobillo.





Desde el Coll de Penyalba tenemos ya la cercana presencia de la cima, pero el sendero, holgazán él, no sube de forma directa a ella, sino que efectúa un largo flanqueo por su vertiente norte, brindándonos incluso algún tramo descendente. A nuestro paso salen dos desvíos señalizados que nos permiten bajar a la Font Nova, pasamos del primero y nos detenemos en el segundo, ya que este también nos da la opción de subir al Penyalba. El sendero traza una diagonal ascendente que nos hace alcanzar un colladete en la vertiente oriental del Penyalba, que nos muestra su vertical cara sur. Nos encaramamos, no literalmente, al roquedo somital y alcanzamos la airosa cima del Penyalba, que nos ofrece buenas caídas en su vertiente sur, a la que hoy debido a los fuerte envites del viento no era aconsejable asomarse. Un pequeño buzón hace las veces de vértice cimero, en su interior un libro de firmas atestigua que estamos en el “Sostre de la Valldigna”, en el que podremos plasmar las sensaciones que nos han dejado la cima y su ascensión. Yo hice hincapié en las fantásticas vistas que se disfrutan desde aquí arriba, en especial hacia sierras del sur de València y norte de Alacant.

Ladera oeste del Penyalba desde el Coll de Penyalba, a 604 metros.

Formaciones calizas del Penyalba.

El flanqueo por la vertiente norte del Penyalba nos asoma al Mediterráneo.

Nos llama la atención este picudo saliente calizo y lo fotografiamos con el telón de fondo azul.

También se nos muestra picudo y cada vez más apetecible el Penyalba, vamos a por él.

Alcanzamos el collado previo, que nos descubre las vistas hacia la pared sur del Penyalba, donde hay numerosas vías de escalada.

Nosotros continuamos a pie hacia la cima, nos detenemos para ver, a nuestras espaldas, el Puntal de la Font Nova y el inconfundible Mondúber.

Alcanzamos la cima del Penyalba, que en el mapa del IGN viene, una más, como Penya del Migdia.

Extensísimas vistas hacia comarcas valencianas interiores.

Miramos al sur, hacia el Mondúber y el Golfo de Valencia.

Vistas hacia el norte y la Valldigna, con Simat, Benifairó y Tavernes.

Patios y canales hacia el sur.

Patios y canales hacia el sur II.

Sin duda la visión que más nos gustó fue esta hacia el Mundúber.

Lo subimos hace ya un par de años, uno antes coronamos el Montgó, que asoma detrás. Dos emblemáticas montañas del País Valencià sin duda.

También lo son, y hemos subido un par de veces a cada uno, el Benicadell y el Montcabrer, inseparables cuando los vemos desde estas sierras litorales.

l'Aixortà o Xortà, la Safor y Aitana también están en nuestro modesto currículum montañero.


De vuelta en el collado tenía previsto seguir en dirección este, pasando por el Puntal de la Font Nova y el Forat de la Drova, tramo en el que había leído que había una crestita en la que había que trepar y tal, pero las envestidas de Eolo no invitaban demasiado a caminar al filo del cordal, ni mucho menos ponerse a crestear, así que lo dejamos para otra ocasión. Así que volvimos sobre nuestros pasos hasta la encrucijada en la que habíamos iniciado la ascensión definitiva al Penyalba y tomamos el ramal de bajada más directa a la Font Nova. Este sendero nos va haciendo perder cota con unas buenas vistas de la mole del Penyalba, que se ven aderezadas por el paso entre altos pinos supervivientes de un incendio y unas curiosas formaciones erosionadas.

Tras bajarnos del Penyalba probamos continuar por la cuerda en dirección al Puntal de la Font Nova, el viento nos hizo desistir. Al menos tomé esta imagen del Penyalba que me ha servido para encabezar el reportaje.

Así que optamos por invertir camino hasta este cruce. Decir que es esta una ruta con una excelente señalización.

La bajada hacia la Font Nova se ve adornada por una serie de calizas erosionadas.

Llaman también la atención estos pinos, que sobrevivieron a pasados incendios.

Equilibrios.

De todas las formaciones esta es la que más destaca.

Prácticamente la misma imagen pero con ocho años de diferencia entre ambas, y con un monigote sobre la formación. En este punto, en 2010, un grupo de ansias nos separamos del grupo para subir al Penyalba, menos mal que Alfredo, el guía de la excursión, nos echó el freno. Con buen criterio, en excursiones de este tipo mejor siempre ir todo el grupo junto y controlado.

Veo, veo, ¿qué ves?...

...el Penyalba

Nos gustó mucho esta sección de la ruta.


Así llegamos a la urbanización de les Foies, en la que se encuentra la Font Nova. Allí la dueña del merendero, y pese a tener cerrada ya la cocina, tuvo la amabilidad de prepararme un bocata de tortilla con queso, que por supuesto regué con dos buenos y fríos tercios de cerveza.

Font Nova, un buen punto para refrescar, con su agua...o con la cerveza del bar del merendero.

En la urbanización recuperamos la Ruta de l'Aigua, que habíamos abandonado en el Font del Cirer, esta, una vez convertida de nuevo en sendero nos mete de lleno en una vaguada, por la que empezaremos a descender. La bajada no tiene desperdicio, sendero de lazadas y con unas bonitas vistas hacia Simat, de ciertas similitudes al que subía a la Font del Cirer, por desgracia, la Font de l'Escudella, la más bonitas de las que vimos hoy, ya que mana directamente de la roca, se encontraba seca.

Adéu Penyalba!!.

Enfilamos el sendero de bajada hacia el valle, durante esta bajada tendremos buenas vista de les Agulles y Corbera.

Acercamos con el zoom la cresta de les Agulles y las dos Orelles d'Ase. Alpinas montañas, pese a superar por poco los 500 metros.

Un tramo del sendero de bajada, que pasa junto a la Font de l'Escudella, de la que no hice fotos. Contemplamos también la Serra del Toro, quizás la próxima visita a Simat sea para descubrirla.

Y hablando de Simat...

Bonita ubicación la de este pueblo.

Y bonita también la perspectiva que tenemos del monasterio.


El sendero muda a caminos rurales, por los que efectuamos ahora la transición monte-campos de naranjos, camino de Simat. Nos desviamos de forma breve para ver la Mesquita de la Xara o Ermita de Santa Anna. Bordeando los muros del monasterio regresamos a las calles de Simat con los dos objetivos iniciales cumplidos, subir al Penyalba y rememorar aquella excursión de 2010.

Un saludo a tod@s.

Ya cerca de Simat nos desviamos brevemente para ver la antigua Mesquita de la Xara, hoy convertida en la Ermita de Santa Anna. En tiempos de dominio musulmán (s.XV) fue el centro religioso, social y económico de la alquería de la Xara.

Como estaréis notando despedimos hoy el reportaje de manera muy religiosa, el monasterio por fuera...

...y por dentro, volviendo a viajar atrás en el tiempo.

Si queréis saber más sobre el monasterio os enlazo a su web oficial, y también a la de Simat.

10 comentarios:

  1. Hola Dani.

    Modesto curriculum montañero? Yo creo que ya tienes uno bastante respetable, y si hablamos de cimas del País Valencià, sería de primera línea.

    Que bonito y verde el valle de la Valldigna, y el murallón rocoso de Les Agulles y Corbera es una visión fantástica, eso sin mencionar el Penyalba y sus bellas formaciones calizas.

    Dale recuerdos y un abrazo gordo a tu madre de parte de Maru y mío.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Toni.

      Mi madre siempre pregunta por Nacho, Maru y tú cuando volvemos de hacer alguna ruta con vosotros, le doy el abrazo, aunque ella ya ha leído la crónica ;-)
      La verdad es que la Valldigna es un lugar precioso, un extenso y fertil llano tapizado de naranjos y pueblos, y rodeado de unas interesantes montañas, en las que la partir casi a nivel del mar, hay que sudar la gota gorda para llegar a lo más alto de ellas y añadirlas al mi modesto, jeje, currículum..

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Hola Dani,

    Estoy con Toni, de modesto nada, vaya un curriculum que tienes, ya nos gustaría a muchos tenerlo.

    Impresionantes esas moles rocosas, y encima con el Mediterraneo de fondo, todo un rutón, y encima pudiendo recordar tus primeros pinitos en este mundo tan fantástico.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola David.

      Creo que lo comentabas tu el otro día en tu blog, nosotros no lo valoramos tanto por que estamos acostumbrados, pero somos muy afortunados de vivir cerca de unas montañas desde las que se divisa el mar, que siempre es un bonito espectáculo.
      Fue curioso, pues mientras hacia la ruta iba pensando "si por aquí ya pasé en 2010", la verdad es que tenía algunas lagunas, no me suele pasar, con respecto a algunos tramos de esta ruta.

      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Hola Dani.

    Pese al buen trabajo que hacen los clubs de montaña, yo prefiero la montaña en solitario o en un grupo reducido, que esas macro excursiones con autobús.

    Viendo las fotos, está es una zona dura, de las que merecen visitarse antes de que venga el calor, y que al tener mucho matorral no suele gustar tanto a la gente, pero que bien se merecen recorrerlas.

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Eduardo.

      Yo tampoco soy muy amigo de estas excursiones multitudinarias, pero he de reconocer que las pocas veces que me unido a alguna me lo he pasado pipa.

      La temporada para subir a estas montañas costeras ha terminado, a no ser que uno se pegue el gran madrugón. Las seguiremos visitando cuando pase el verano.

      Un saludo.

      Eliminar
  4. Hola Dani...
    Aquí sigo...jejeje y por supuesto me ha encantado esta entrada,que en parte tengo algo reciente(octubre 2017),aunque sin la subida al Penyalba,de la que tengo un gratísimo recuerdo en su cima,con un ''truco de magia'' a finales de 2012 que nuestro amigo Juan,nos dejo pasmados con unas cajas de cerillas...Fue un año,que en mi caso marco un antes y un después.
    Desde luego que gran y agreste entrada y por supuesto,geniales esas fotos con tu madre,con la que compartiste por lo que comentas mas de una ruta.Lastima esa lesión que apuntas(buff cuando le cuente esto a la mía...).
    El viento te limito un poco,pero creo que le sacaste mucho partido a esa ruta,con bocata y birras incluidas...jejeje.
    Desde luego que si me preguntaran por un blog con variedad montañera y que siempre sorprende,seria el tuyo...jejeje.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues si vuestro amigo Juan os hubiese hecho el truco con el viento que nos sopló ese día aún hubiese sido más espectacular, pues todas las cerillas hubiesen volado...literalmente!!! jajaja.
      Tiempo llevaba queriendo repetir esta ruta, añadiéndole el Penyalba, claro, y tenía super-premeditado que a la hora de hacer la crónica intercalaría alguna foto de las que me hice con mi madre ese día.
      Por lo demás una cima imponente este Penyalba, a pesar de su modesta altura, y la ruta desde Simat muy chula, con unos senderos realmente deliciosos, sobre todo el que sube a la Font del Cirer.

      Un abrazo.

      Eliminar
  5. ¡Hola, Dani! Bonita subida al Penyalba que anoto para repetir por tercera vez esa cima. En las dos anteriores lo hicimos desde la Font Nova y subimos al Mondúber también, pero esta alternativa tiene mucho encanto. Entrañable las fotos con tu madre. Es un recuerdo impagable. Ya me hubiera gustado a mí poder haber hecho algo similar. Enhorabuena por ello, Dani. Esas cosas tienen un valor sentimental inigualable. y, por supuesto, recomendar la visita al monasterio de la Valldigna.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Emilio.

      Pues me quedé con ganas de pasar por el Puntal de la Font Nova y el Forat de la Drova, así que un futuro no descarto hacer el doblete Mondúber/Penyalba partiendo desde la Font Nova, que recuerdo bien que hicisteis vosotros no hace mucho.
      Los momentos de monte, pocos, que compartí con mi madre, los guardo y recuerdo con un cariño especial, como debe de ser ;-).
      Cuando nos volvamos a ver recuérdame la anécdota que nos pasó cuando visitamos el Monestir ;-).

      Un abrazo.

      Eliminar