3 de octubre de 2021

El Port: Xorros del Toscar - Cova dels Adells - Coll de Carabasses -Tosseta Rasa (1217 m.) - GR 7 - Refugi del Caro - GR 171 - la Vallfiguera

 Sábado 5 de junio de 2021

Volvemos, casi cinco años después, al tarraconense Parc Natural dels Ports/el Port (no confundir con la comarca castellonense de els Ports). En esta ocasión realizamos un largo y variado recorrido circular por la zona central del parque natural. Apuntar que tras más de un año saliendo a la montaña únicamente en compañía de mis dos fieles canes, principalmente Laia, en esta ruta estuve acompañado por alguien de mi misma especie. Este congénere no fue otro que mi gran amigo David, del blog A Una Chapa del Cielo, con el que hacía más de un año que no coincidía, por eso esta ruta, que como digo, tuvo un poco de todo, fue todavía más especial si cabe.



Fue David quien me propuso venir a hacer esta ruta, ya que esta zona nos pillaba más o menos a mitad camino entre Betxí y Sabadell. Quedamos en Alfara de Carles. Tras el ansiado reencuentro nos montamos en la furgo y nos fuimos en busca de la carreterilla que lleva hasta el verde y frondoso paraje del Toscar, donde se encuentran unos brolladores conocidos como la Font dels Xorros. Allí, bajo unos gigantescos chopos, aparcamos la furgo y empezamos a andar.

Tras quince meses sin vernos teníamos mucho que contarnos David y yo, por lo que nos pasamos los casi 23 kilómetros que tuvo la ruta casca que te casca. Tanto le dimos a la sin hueso que nos saltamos unos cuantos desvíos durante la ruta. El primero apenas empezar, el del sendero de ida a la Cova dels Adells, pues a la que nos quisimos dar cuenta estábamos andando por el que en teoría teníamos que utilizar de regreso. Los despistes posteriores los subsanamos enseguida, pero este hubiese supuesto desandar mucho trozo, y perder muchos metros de desnivel, que luego tendríamos que haber vuelto a ganar.

El trayecto hasta la cueva fue inicialmente por un duro, emboscado y húmedo sendero, tan típico de la zona, entre bojes, pino y carrascas. Luego pasamos por la Font del Bosc Negre y salimos a la Solana de les Feixes, zona de laderas más despejadas de vegetación, y que lucían un bonito verde. La Cova dels Adells se encuentra bajo un pliegue anticlinal y tiene clarísimos indicios de su uso pastoril. Un poco más arriba se encuentra la más modesta Cova del Curro.

Font dels Xorros en el Toscar o Toscà, punto de inicio de la excursión. Allí, en semejante vergel, además de encontrar unos chopos monumentales...

...encontramos la propia Font dels Xorros, muy bella ella, con diferentes surgencias de agua...

...y l'Ermita de Santa Magdalena.

Retrocedemos unos metros por el camino que nos había traído hasta els Xorros. Tras estos paneles informativos hallamos el primer sendero del día. En la otra vertiente vemos allá arriba el Coll de la Vallfiguera, por el que pasaremos unas horas más tarde, en la recta final de la ruta.

Pero eso será más tarde, ahora tocaba adentrarse, y tirar monte arriba, por este frondoso y "embojcado" 😂 sendero.

Llegamos al primer punto de interés de la ruta. Aquí, en este rincón de exuberante vegetación...

...encontramos la Font del Bosc Negre, tan bonita como su topónimo. Estaba muy fresca y rica.

Seguimos subiendo. Por momentos la cosa cobra tintes junglescos.

No será por mucho rato. Salimos a la zona más despejada de la Solana de les Feixes, donde tendremos las primeras vistas a media/corta distancia, hoy un tanto limitadas por lo gris del día.

Al salir a esta zona más despejada David tomó está panorámica, en la que me pilló cambiándole el agua al canario 🙈.

En el transcurso de este tramo pudimos ver esta barrancada, por la que creemos que hubiese transcurrido el sendero de subida a la Cova dels Adells que nos saltamos.

Llegamos a la zona de la cueva.

Además de su verdor nos fijamos que la zona también tiene mucha riqueza geológica, con numerosos plegamientos.

Bajo uno de esos plegamientos se encuentra la Cova dels Adells.

En esta foto, propiedad de Pep Badia, y que he tomado prestada de su blog Senderes, se aprecia mejor el anticlinal bajo el que está situada la cueva.

La cueva tiene en su boca de entrada un muro de piedra, lo cual delata su uso pastoril. Si buscáis a David en la foto calibraréis mejor el tamaño de la oquedad.

Nos turnamos como figurantes, aquí David nos saca a Laia y a mi en la entrada de la cueva, con algunos plegamientos detrás nuestro...

...y yo lo inmortalizo a él desde el interior de la cueva, con un apañado contraluz.

Un poco más arriba de la Cova dels Adells se encuentra la más pequeña, y también pastoril, Cova del Curro...

...en la que también intercalamos roles fotográficos. Esta cueva tiene incluso un pequeño habitáculo en su interior.


Nada, que volvimos a pasar por las laderas desnudas de la Solana de les Feixes y la Font del Bosc Negre. De vuelta al sendero digamos principal este siguió sube que te sube hasta hacernos ganar el estrecho Coll de Carabasses, donde enganchamos con el GR-7. Se venía una sección bastante atractiva, en la que fuimos serpenteando entre unos estéticos picachos. El track nos mandaba, al llegar al Coll d'en Caubet, desviarnos para coronar la Tosseta Rasa, pero lo vimos un poco enmarañado, así que decidimos retroceder unos metros y marcarnos el trochemoche por una zona un poco más rocosa. Incluso le pusimos un poco de guindilla y para ganar el lomo cimero nos marcamos una suave trepadilla.

La Tosseta Rasa no es que sea una cima del otro mundo, y además se encontraba cubierta por la niebla, así que ver, lo que se dice ver, apenas vimos nada. También soplaba un vientecillo helador allí arriba. Así que nuestro paso por allí fue efímero. Si la subimos fue por que es el punto más alto de la comarca de la Terra Alta, y David está en la carrera de tachar los Sostres Comarcals de Catalunya. Este ya no se lo quitan 😉.

Visitada la cueva desandamos el camino que nos había llevado hasta ella.

La verdad es que no nos importó repetir este verde tramo de la Solana de les Feixes. Pronto volveremos a ser engullidos por el bosque.

Antes de que eso ocurra fotografiaremos este gendarme calizo, al que se le conoce como el Gegant.

Una vez desandado el camino seguimos subiendo hacia el Coll de Carabasses. En un claro del bosque vemos la cuenca del Barranc del Bosc Negre, y nos cercioramos de que ya llevábamos subidos un porrón de metros.

Y aún nos quedaba subir, y de que manera, un trecho más...

...y siempre rodeados de una exultante manifestación vegetal.

Alcanzamos el Coll de Carabasses, donde engancharemos el GR-7.

Antiguamente se conocía a este collado como el Coll del Bosc Negre, pero cerca de allí se mató, despeñándose por un barranco, el viejo Carabasses, uno de los últimos leñadores de madera de boj de el Port. Desde entonces las gentes del lugar se referían a este collado como el lugar donde se mató Carabasses, y se le quedó la actual denominación. Información sacada de la página Ecofinca lo Favaret.

Una pena lo gris del día, pues de los contrario hubiésemos tenido muy buenas vistas desde allí...

...aún así pudimos ver el discurrir del gran Ebro, en sus últimos serpenteos antes de entregar sus aguas al Mediterráneo.

Ya con el GR-7 como guía ponemos marcado rumbo sur, en una sección de la ruta muy estética. Frente a nosotros tenemos el espolón más septentrional de la Tosseta Rasa.

Y a nuestras espaldas queda el Coll de Carabasses, con la sucesión de picachos que conforman les Crestes del Clot de l'Oró o Rases del Maraco.

Mientras yo fotografiaba en dirección a esas crestas...

...David se quedaba con la riqueza geológica del lugar, que se nos seguía mostrando aquí arriba.

Otro vistazo al Barranc del Bosc Negre, y a todo el trecho que llevábamos subido.

Tras haber ido al Coll d'en Caubet y no haber visto clara la subida al la Tosseta desde allí retrocedimos un tramo, y empezamos a remontar, fuera de sendero, hacia la cima, por esta ladera más limpia de arbustos.

La parte final de la subida estaba tiesa, y la cima estaba defendida por una corona rocosa, que nos obligó a realizar una mini trepada.

David, negociando los últimos metros de lo que iba a ser un nuevo techo comarcal catalán para él.

Ganamos el amplio cordal cimero. Vemos que la cima se encontraba a punto de ser cubierta por la niebla...

...así que antes de ir hacia ella aprovecharemos para ver las pocas vistas desde aquí.

Solo tendremos campo visual, y bastante limitado, hacia el norte...

...donde veremos les Roques de Benet, que curiosamente fueron las protagonistas de nuestra anterior visita a el Port, allá por septiembre de 2016.

Ahora si, ponemos la directa hacia la cima, ya cubierta por la niebla.

Tosseta Rasa, 1217 metros. Una escueta placa de l'Associació Excursionista de Catalunya la identifica como techo de la comarca de la Terra Alta. Creemos que además de eso su otro gran atractivo, al encontrarse más o menos en el centro del parque natural, deben ser sus vistas, cosa que hoy no pudimos corroborar.


Con otro trochemoche marca de la casa recuperamos el hilo al GR-7, que en la larga y productiva tirada que fuimos por él desplegó un amplio y variado abanico de maneras de ir por la montaña. Hubo subidas y bajadas, tramos de cordal, secciones muy emboscadas, otras menos y otras simplemente despejadas de arbolado, llanos boscosos, también herbosos y otros con casoplón... no tuvo desperdicio el trayecto, la verdad (y pese a los calambres que tuve en algún tramo😭).

Acabamos llegando al Refugi del Caro, ubicado en un auténtico vergel, a los pies del techo tarraconense. El refugio desprende solera, y su interior resulta ser muy acogedor, y más con la estufa de pellet funcionando a toda mecha como estaba... si, si, estáis leyendo bien. Era primero de junio, pero a 1100 metros de altitud y con lo nublado que andaba el día, allí hacía fresquito. Al ir con Laia no pudimos comer dentro, así que nos pedimos unas cervezas para acompañar los bocatas y nos los comimos en la terraza... ni tan mal, oye.

Con un nuevo monte a través nos reencontramos con el GR-7, que realiza algunos subibaja por estas verdes lomas.

También transitaremos por algunas zonas llanas y herbosas. Más adelante nos internaremos en el bosque que tenemos en frente. En circunstancias normales hubiésemos tenido aquí un buen plano del Mont Caro.

Tampoco faltaron los tramos de tupida vegetación.

Tramo de bajada, antes de enlazar con una pista forestal, por la que iríamos un buen trecho.

Al salir a la dicha pista forestal nos llamó la atención un amplío llano herboso, cercado por un muro de piedra. Entramos a fisgar, allí encontramos este refugio/chalet.

Tras la larga tirada de pista volvimos a pisar sendero, por el cual ya llegaríamos...

...al Refugi del Caro, abierto desde 1965 y propiedad de la UEC (Unió Excursionista de Catalunya).

Allí nos tomamos unas cervezas, cervezas con sabor a reencuentro, las que mejor saben.


Debidamente nutridos e hidratados nos pusimos de nuevo en marcha. Seguíamos por GR, solo que con diferente numeración. Al 7 se le añadía un 1 delante y otro detrás. Los primeros metros de este GR-171 los hicimos por la carretera que sube al refugio. Me sorprendió ver la zona un tanto urbanizada, pero al menos lo estaba con buen gusto, pues había algún chabolo bastante chulo.

No fue mucho rato el que estuvimos practicando asfaltismo, y pronto recuperamos la modalidad senderismo, es decir, que apareció de nuevo la senda. Esta nos introdujo de inmediato en los dominios del Barranc de la Vallfiguera, haciéndonos transitar por ambas vertientes del barranco, en las que nos quedó bien claro cuales son sus credenciales, sus bonitas credenciales, todas de carácter calizo y en diferentes formas, ya fuese paredón, gendarme o cresta.

La última subida del día nos hizo ganar el escueto Coll de la Vallfiguera, en el que ya empezamos a alejarnos del influjo del Barranc de la Vallfiguera. Volvíamos ser engullidos por el verde maremágnum de boj, pino y carrasca, que camufló bastante la verticalidad de la bajada, que con más de 20 kilómetros en las piernas martirizó y de que manera nuestras rodillas.

Nada que no solucionase un buen trago en els Xorros al finalizar la ruta, y luego, unos minutos más tarde y ya en una terraza de Alfara de Carles otro trago de nuestro elemento liquido favorito. Damas y caballeros esto es el Port. Con rutas como esta, y las hechas anteriormente, y además ahora con el añadido de hacer estas quedadas con David, ya no hay excusa para venir con más frecuencia a este maravilloso parque natural.

Reanudamos la marcha y lo hacemos por el GR-171. Andábamos ahora por la cara noroccidental del Caro, que pese a estar cubierto por las nubes nos enseñó algunos de sus roquedos que caen a esta vertiente.

Como habréis denotado en la foto anterior habían buenos chalets la zona. A mi el que más me gustó fue este, muy bien ornamentado con piedras.

Menudo jardín con vistas tenía este. Deben haber bastantes "calérs" por esta zona.

Dejamos el asfalto "♫...hay que dejar el camino social-alquitranado, por que en él se nos quedan pegadas las pezuñas...♪" y continuamos por este sendero...

...que nos introduce en la cuenca del Barranc de la Vallfiguera, que nos recibe con esta V, ¿de Vallfiguera?.

La constante de este tramo serán las vistas del propio barranco, aunque allá a lo lejos también veremos...

...la monolítica Roca Campanari, cuya visita puede ser una buena excusa para volver por la zona.

Mirador natural hacia las profundidades y los roquedos del barranco. Fotógrafo y modelo...

...este fue el resultado.

Tras la sesión de fotos la modelo siguió a lo suyo, a algo que le encanta, disfrutar del paisaje lo más asomada posible a los bordes.

Vistazas del barranco.

Un poco más abajo veremos esta entrante rocoso que a modo de cresta desciende hacia el barranco...

...nos desviaremos un poco hacia allí, para ver como agarran los pinos en la caliza...

...y también para hacer un poco el cabra 🐏.

La ruta entraba ahora en una sección, paisajísticamente hablando, excelente. Esta es una muestra de ello  ...

...y esta otra.

Caminábamos ahora por la otra vertiente del barranco, donde el sendero se volvería a emboscar...

...lo cual no impidió que tuviésemos buenas vistas de las diferentes agujas que coronaban las laderas.

Alcanzamos el Coll de la Vallfiguera, donde tuvimos estas excelentes vistas hacia la zona que íbamos a dejar atrás...

...y estas otras hacia el valle del Toscar, 400 metros más abajo, que sería la cota que nos iba a tocar perder ahora.

El sendero, muy emboscado, marca de la casa, fue muy delicioso...

...y David captó detallitos tan guapos como este. Fotón!!

Sin olvidarnos que también tuvo algunos tramos con mucha pendiente.

Y llegábamos de nuevo a la Font dels Xorros, donde finalizaba esta sobresaliente ruta por el Port.

Antes de irnos a Alfara de Carles a por la cerveza, nos refrescamos los tres, cada uno a su manera, en este bonito manantial.


Saludos!!








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6 comentarios:

  1. Hola Dani.

    Esta entrada viene a corroborar lo que lleve pensando mucho tiempo; que unas vacaciones por aquella zona visitando los Els Ports, tanto de Tarragona, como de Castellón, incluyendo todo lo de Beceite turolense es necesario para un amante de la naturaleza.

    El día que os hizo, si bien fue pésimo para las vistas, realza el paisaje brutalmente, al sobresalir y notarse esa humedad y ese verde que le da a las fotos una impronta montañera total.

    Menuda pareja montañera buena que estáis hechos, igual cascando, subiendo o mamando cerveza a mitad de la ruta en un buen refugio :-)

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Totalmente, las zonas que nombras, a las que hay que añadir la Tinença de Benifassà, tienen los suficientes atractivos naturales y excursionistas para planificar unas largas vacaciones montañeras por la zona, que ya te digo yo que no tendrían nada que envidiarle nada a unas en Picos de Europa o Pirineos.

      Cierto que nos hubiese gustado tener un día soleado, para gozar un poco más de las vistas a larga distancia, pero el gris de la jornada también tuvo su encanto, además de que evitó que pasáramos calor, que con el día despejado y en esas fechas, y con los costarrones que tuvo la ruta se hubiese hecho notar.

      Con lo seca que teníamos la garganta, de tanto cascar, esa primera cerveza del refugio entró que no veas ;-)

      Un abrazo.

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  2. Hola Dani,

    Menuda mañana montañera que nos pegamos, ya sabes que siempre es una gozada poder ir al monte contigo, y quien dice ir al monte dice ir a hacer unas birras o lo que se tercie.

    La ruta fue una pasada, lástima del tiempo, pero realmente la ruta en sí era lo de menos, el poder volver a vernos después de tanto tiempo fue lo mejor, aunque de tanto darle a la sin hueso nos pasáramos varios desvíos... jajaja

    Por cierto, que bien que entraron las birras en el refu, no hay nada como una cerveza bien fría en buena compañía.

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Totalmente de acuerdo, lo que menos importaba ese día era la ruta, lo importante de verdad era nuestro reencuentro después de tanto tiempo, pero es que luego el recorrido estuvo a la altura. Fue muy variada, y todo lo que tuvo fue muy bueno.
      Ahora, estando esta zona, que nos pilla a mitad camino a los dos, ya no tenemos excusa para quedar más veces, y que no tengamos que recurrir a Andorra para hacer rutas conjuntas jajaja.

      Un placer haber compartido esta jornada de monte, cháchara, despistes y birra contigo. Ya tengo ganas de leer tu crónica.

      Un abrazo.

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  3. ¡Hola, Dani! En paraje tan espectacular como Els Ports, cualquier ruta no puede serlo menos. Y si además se hace con amigos que no veías hace tiempo, junto a unas buenas birras para el almuerzo, son razones más que suficientes para repetir todas las semanas. Además, con David seguro que conversación no te falta. Doy fe de ello.
    Un abrazo.

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    1. Hola Emilio.

      Vengo de contestar tu comentario a mi última ruta alicantina, en el que me decías que bajas poco a rutear a Alicante. Pues con esta zona de els Ports/la Tinença me pasa a mi un poco lo mismo, y mira que más o menos me queda a la misma distancia que muchas rutas de las que bajo a hacer a Alicante. Y no es por que no me guste, todo lo contrario, pues todas las rutas que he hecho en esta zona han sido espectaculares, como esta que hice con el parlanchín, con cariño, de David jeje. Pero me he puesto las pilas, y las dos siguientes rutas que hice, y por lo tanto, las dos próximas crónicas del blog, van a discurrir de nuevo por esta zona del norte de Castellón sur de Tarragona.

      Un abrazo.

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