25 de septiembre de 2022

Figueroles - Embassament de l'Alcora - Castell de l'Alcalatén - Molí del Compte d'Aranda - Creu de Torremundo - Toll de la Cova

 Sábado, 5 de marzo de 2022

Primero de los reportajes de las dos rutas consecutivas que hicimos en Figueroles, población de l'Alcalatén que, en el aspecto excursionista, permanecía inédita para nosotros. En un principio para esta ruta únicamente tenía pensado hacer la ruta circular, que partiendo desde esta población, sube hasta la Creu de Torremundo, pasando por el pequeño embalse de l'Alcora, pero luego, trasteando en Wikiloc, vi que se le podía agregar también la pequeña ruta circular que sube al Castell de l'Alcalatén, ruta que tenía pendiente. Al final con la suma de estas dos circulares se nos quedó un recorrido de lo más apañado, y con un buen puñado, como bien refleja el título del post, de puntos de interés. 



Dejamos las calles de Figueroles y enfilamos el primer tramo de la excursión, el que nos habrá de llevar hasta la presa del embalse de l'Alcora. Inicialmente por caminos agrícolas, y con buenas vistas espalderas hacia Penyagolosa. Luego cuando se materializa el sendero este transcurre siempre asomado al embalse, del cual tendremos unas preciosas vistas, de hecho, hasta que no se ve el dique que represa estas aguas del Llucena, uno puede imaginarse que está caminando alrededor de una laguna de montaña.

Figueroles, punto de inicio y final de esta excursión por l'Alcalatén. Al fondo aparece Llucena.

El tractor y las masías/corrales escenifican a la perfección el entorno rural de los primeros compases de la ruta. Aparecen también en escena, asomando tímidamente la cabeza, la Golosilla y Penyagolosa.

Cogemos un sendero, que no tarda en asomarnos hacia el embalse.

Bonitas panorámicas, que prácticamente no se pierden de vista durante todo el trayecto hasta la presa.

Cola del embalse, y al fondo Penyagolosa.

Este sendero que bordea el embalse por su margen orográfica izquierda tiene constantes subes y bajas, lo cual lo hace aún más entretenido.

La presa, ya a la vista.

Parte más ancha de este pequeño embalse.

Nos estaba gustando mucho este tramo.

Lo malo es que se hace corto. Llegamos a la presa, construida en 1958.

Las aguas del Riu Llucena, contenidas por un lado...

...y nuevamente libres por el otro. Más abajo estas aguas vuelven a ser represadas en el Embalse de María Cristina, pero cuando estas ya han tributado a la Rambla de la viuda.


Del tramo comprendido entre la presa y la CV-190 poco se puede contar. Se cruza la carretera y enseguida se enfila una buena subida, inicio del rodeo a Montmira. Variedad. Buenos pinares y sendas, vestigios de pasadas actividades mineras, buenas vistas hacia la industrializada l'Alcora y finalmente el Castell de l'Alcalatén, que había sido tomado por los albañiles que lo estaban restaurando, y que lo defendían con algo peor que flechas, piedras o aceite hirviendo. Si, hablamos de reggaeton... Ni nos atrevimos a pasar 😅. Si que vistamos la Ermita del Salvador, aledaña a la fortaleza.

La pedanía de la Foia, durante los primeros compases de subida a Montmira.

Entre los espesos pinares de esta montaña encontramos varios vestigios de antiguas explotaciones mineras.

Llegamos a una encrucijada, donde vimos este memorial. Junto a él paramos a pegar un bocado.

Más arriba el sendero nos asomó hacia l'Alcora, Cap i Porta de l'Alcalatén, y es que la mayor parte de la ruta transcurrió en el término municipal de esta población. Al fondo caso toda la Serra d'Espadà.

Sin perder de vista l'Alcora divisamos también el Castell de l'Alcalatén.

Esta fortaleza, de origen islámico y con reformas de arquitectura medieval fue construida entre los siglos X y XIII.

Al estar en obras de restauración no pudimos acercarnos ni acceder a él.

Si que pudimos acceder a la Ermita Fortificada del Salvador, que data del siglo XIII.

Uno de los arcos de esta ermita.

Ermita del Salvador y Csastell de l'Alcalatén.


Zigzagueante bajada hasta la CV-190, que de nuevo cruzamos. Nuevamente entorno rural para bajar al Llucena, en cuyas orillas se encuentra el Molí del Compte d'Aranda, bonito paraje este, que ya conocíamos, pues habíamos venido un par de veces a hacer la ferrata que hay junto al molino, en la Roca del Molí.

Bajando del castillo vimos a Sombragrís, pero no a Gandalf.

También vino a saludarnos este simpático pollino.

Volvemos a entrar en la cuenca del Llucena.

Bajando a su cauce pasamos junto a esta higuera de mil brazos.

Ya vemos la Roca del Molí, y el molino.

Las otras dos veces que habíamos estado aquí habían patos nadando en el río. Hoy ni rastro.

Molí del Compte d'Aranda y la Roca del Molí. No se conoce a ciencia cierta cuando se construyó este molino harinero, pero ya se mencionaba en la carta puebla de l'Alcora de 1305. La ferrata que hay instalada en la Roca del Molí es ideal para iniciarse en terreno ferratero.

Uno de los moradores del molino.


En el molino tomamos un senda que nos condujo de nuevo a la presa del embalse, pero esta vez a su margen derecha. Desde ahí brava, tirando a potente, subida, hasta ganar el cordal de la Serra de l'Alcora. Arriba, una sucesión de subes y bajas nos llevó hasta la cima de la Creu de Torremundo, en la que ya habíamos estado una vez... hace ya la friolera de siete años. Aquella vez subimos en ruta mañanera desde la vertiente del espectacular Salt del Cavall, y llegamos allí a hora del almuerzo. Hoy la hora era más propicia para hacer la parada a comer... y por supuesto disfrutar de las vistas.

Regresamos a la presa, donde nos aguardaba una dura subida.

Recuperamos las vistas al embalse.

No estamos acostumbrados a ver a Penyagolosa con un elemento acuático, es por eso que hicimos un porrón de fotos.


La presa del embalse y al fondo Montmira, por donde habíamos andado anteriormente.

Desde aquí pudimos ver parcialmente el sendero por el que habíamos bordeado el embalse por la mañana.

Ganamos el cordal. Vemos Figueroles y Penyagolosa.

El embalse, montañas aledañas a l'Alcora, Costur y Figueroles, y al fondo la Serra d'en Galceran.

Poco antes de alcanzar la cima de Torremundo gozamos de esta majestuosa visión de Penyagolosa y la Golosilla.

Creu de Torremundo, con sus 717 metros de altitud, punto más elevado del término municipal de l'Alcora.

Laia, que se había remojado en una balsa cercana a la cima, y Penyagolosa.

Un vistazo hacia el valle del Salt del Cavall, con el desfiladero de este barranco incluido. Las vistas se extienden hacia el Alto Mijares y el Alto Palancia.

La más cercana Lloma Bernat, visitada dos veces en los primeros meses de 2022.


Durante la bajada breve incursión en el término de Llucena, e intento de siesta en la Font de l'Om. Luego, cuando la ruta parecía que no tenía nada más que ofrecernos llegó la sorpresa del Toll de la Cova, otro peculiar paraje fluvial del Riu Llucena. De regreso a Figueroles, en vez de ir a tomarnos la cerveza de rigor cogimos la furgoneta y nos subimos hasta lo alto de la Roca Narius, a ver como despegaban los parapentes que estuvimos viendo volar durante los últimos compases de la ruta. Allí arriba, viendo como los parapentistas jugaban con las térmicas, me vino la inspiración para la ruta del sábado siguiente...

Bajando hacia Figueroles encontramos algunas masías abandonadas, seña de identidad de esta comarca de l'Alacalaten. Este es el Mas de la Font de l'Om.

Y esta la susodicha fuente.

Allí intenté hacer una siesta, y digo intenté por que mi hiperactiva compañera no me dejó, ya que estuvo constantemente trayéndome palos y piñas para que los lanzase.

Otra masía en ruinas, en este caso el Mas de la Torre.

Y de nuevo a la vera del Llucena, y cerca de Figueroles, nos desviamos para ver el Toll de la Cova.

Curioso como los chopos crecen inclinados en este lugar.

Y aquí la peculiaridad del lugar, esas rocas apoyadas una con la otra y que toman forma de un pórtico natural.

El paraje está junto a las aguas del Llucena, y parece ser que históricamente ha sido un lugar habitual de pesca para los habitantes de la contornada.

Ya cerca de Figueroles pasamos junto a este algarrobo tan majo.

Església de Sant Mateu en Figueroles. Siglo XVII.

Tras la ruta cogimos la furgo y nos fuimos hasta lo alto de la Roca Narius, para ver volar los parapentes.

Siete días después volveríamos a disfrutar de este espectáculo aéreo, pero llegando llegando allí arriba a pie.


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4 comentarios:

  1. Hola Dani.

    Eso mismo pensaba yo, que no era muy normal ver en tu blog al Gegant con el agua enmcarcando las vistas, y toma ya, ahí esta, ademas se ve que bien de agua el embalse. Por lo que veo del año pasado, porque este es posible que tenga algo menos.

    Las vistas con el embalse, el toque histórico de los molinos, castillo y emritas y el toque animal le confere a la ruta más diversidad, además de esos rincones fluviales.

    Me he reido un rato con tu auto foto del intento de siesta en esa fuente encalada e imaginándome a Laia dándote la tabarra.

    Al principio he pensado algo intrigado cuál sería la ruta que se te ha ocurrido viendo a los del parapente. Al final de la entrada, me imagino que descubriste alguna senda desde arriba y eso es lo que exploraste despues, no?

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Jajaja, esa auto foto requirió de varios intentos, y la que ves en el reportaje es en la que más quieta se está Laia. La verdad es que el lugar invitaba a echar una cabezadita, con el ruiditio del agua de la fuente y todo, pero fue imposible...
      Y si que es verdad que a mi colección fotográfica de Penyagolosa le faltaban fotos con el componente acuático, y mira por donde en esta ruta conseguí unas cuantas jeje. La ruta fue a principios de marzo de este año, y luego recuerda que por aquí tuvimos un par de semanas de lluvias constantes, en las que se acumularon buenas cantidades de agua, así que supongo que este pequeño embalse habrá estado unos cuantos meses con buena capacidad.
      Lo de la ruta de la semana siguiente... No, simplemente se me ocurrió que podría trazar una circular, con rutas que ya tenía estudiadas previamente, que culminara en el punto donde se lanzan los parapentes, y luego bajar por la pista que sube allí arriba. Quedó un recorrido chulo, con algún tramo punzante, y con bastante variedad, como este que acabas de comentar.

      Un abrazo.

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  2. Maldito reggaeton.
    ¡¿Que tal compañero?! Otra de tus majestuosas rutillas por la montaña. Ya vamos teniendo ganas de caminar con algo de desnivel, ya que por aquí por la Bahía de Cádiz todo es llano. De marismas y playas ya estamos hartos. El mes pasado hemos estado muy ocupados criando 3 vencejitos, y el sábado anterior ya voló el último. Ha sido muy emocionante. Quien sabe si algún día los verás surcar tus cielos. Ya nos hemos comprometido con este proyecto y no lo dejaremos... y también con el Chorlitejo patinegro.
    Me gusta toda esta zona, y esas fotos con el color del agua de los embalses, son cantidad de interesantes... se echa de menos el agua.
    Saludos, chaval... ah, el sábado estuvimos en el Tomate Blues, en Los Palacios... ¡tela! conocimos a los Cinelli Brothers, y vimos de nuevo a los Travelli´n Brothers... tremendos... y O Sister!, que llevábamos años detrás y hasta ahora no los hemos visto. Son increíbles.
    Abrazos van para Castellón.

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    1. Lacra total el reggaeton, lo está infectando todo, el otro día yendo al curro un compañero llevaba puesta en la radio del coche cadena dial, y pusieron una canción, que parece que es la que más suena ahora en esa cadena, y cantada a dúo por dos cantantes españoles, chico y chica, no recuerdo sus nombres... auto-tune a tope, y no solo eso, sino que ya vocalizan, si a eso se le puede llamar vocalizar, como Bad Bunny y compañía... Oyes hablar a la chavaleria por la calle, y ya hablan, y peor aún, actúan como esos "referentes" de la mediocridad... No future, parafraseando a Johnny Rotten...
      Hace unos años nos cayó un vencejo en el patio de luces, lo cogimos antes de que se lo ventilase la gata, nos montamos inmediatamente con él en la furgo, ya era última hora de la tarde, y nos fuimos a un punto elevado del término, para soltarlo y que pudiera levantar el vuelo, poco tiempo después también ayudamos a volar a uno que nos encontramos tirado por las calles de Puertomingalvo.

      Un abrazo.

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