20 de noviembre de 2022

Sierra Espuña: Morrón de Espuña (1570 m.) por la Canaleta - Pozos de Cartagena - el Sigismundi

 Sábado, 16 de abril de 2022

Segunda de las rutas que hicimos en Sierra Espuña. Si en la del día anterior le dimos la vuelta y subimos a la cima del Morrón de Alhama en esta hicimos lo propio con el Morrón de Totana, Grande o de Espuña, techo de la sierra, en una ruta que tuvo un componente muy aventurero, con dos directísimas subidas al Morrón primero, y al espectacular arco rocoso del Sigismundi después. Al igual que en la ruta de la jornada anterior, también visitamos un conjunto de pozos de nieve.



Nuestra ruta comenzó en el Collado Bermejo, al cual llegamos por una estrecha y espectacular (por trazado y frondosidad) carreterilla de montaña. Tras andar inicialmente por la carretera que sube hasta la base militar de la cumbre nos desviamos por un casi imperceptible sendero que tras atravesar un pinar sale a las soleadas calizas de la vertiente oriental del Morrón. Una sección equipada con cable nos dejó en la Canaleta. No sé si el nombre viene por lo acanalado del paso o por la pequeña canaleta de hormigón que baja por allí. Sea lo que sea la subida por allí es tiesa (330+ en 1 kilómetro), y el ambiente espectacular. Este Morrón, no lo puede negar, tiene el inconfundible ADN de las Béticas. Superada esta sección de exigencia física un lapiaz fue el último obstáculo para alcanzar la cima del Morrón, bueno, más bien el Torreón de los Exploradores, punto más alto de esta montaña al que los civiles podemos llegar. Pese no ser el punto más elevado se trata de un buen, y ese día solitario, otero, y de esas vistas, y esa soledad, disfrutamos como toca.

Collado Bermejo, a 1200 metros de altitud. El imponente Morrón es bien visible desde aquí. Solo serán cerca de 400 metros de desnivel hasta la cumbre, pero muy intensos como comprobaréis enseguida.

Andamos inicialmente por la carretera. Lo que tenemos delante nos hace presagiar que la cosa nos va a molar mucho.

Y así es, el sendero que nos aleja de la carretera sale del bosque y se encarama sin piedad hacia arriba. Tramo descompuesto, equipado con un cable.

Vistas hacia el mar de pinos del valle del Barranco del Gallego, por el cual transcurre la carreterilla que nos trajo al Collado Bermejo.

El ambiente se va tornando cada vez más montañero, lo cual nos gusta.

La caliza es la que manda aquí.

Nos vamos aproximando al paso de la canaleta. ¿Distinguís dicha canaleta?.

Espectacular subida, flanqueada de agujas y torres calizas.

Vemos allá al fondo el Morrón Chico o de Alhama, ascendido el día anterior.

Ambientazo.

Ya estamos remontando la canaleta, el terreno es inclinado, nos obliga a apoyar las manos en ciertos puntos.

De arriba a abajo creo que se aprecia más la inclinación del terreno.

Fascinado me tenía esta estampa.

La cosa seguía sin tregua hacia arriba, camino de un paso la mar de estético.

Gendarme, eterno vigilante del valle del Barranco del Gallego.

Intensa y fatigosa, pero espectacular subida, todo un acierto el haberla elegido.

En la parte final nos toco bregar con el siempre incómodo terreno kárstico. El Torreón de los Exploradores a tiro.

Llegamos a la cima civil del Morrón, a unos 1570 metros de altitud (la cima real del Morrón de Espuña/Grande/Totana se encuentra a 1583 metros) en la que además del torreón se halla esta cruz. Al fondo la Morra de las Moscas y el Morrón de Alhama.

Nos extrañó que siendo sábado no hubiese nadie por allí, así que nos las tuvimos que apañar solos para hacernos la foto en la cima.

Desde el torreón tuvimos estas vistas (llanuras y sierras murcianas) hacia poniente...

...y estas otras hacia el sur y el este.

En esa dirección nos llamó la atención esta población, Aledo, que sin estar premeditado fue donde paramos a comer después de finalizar la ruta.


Desde el Torreón empezamos a bajar por lo que es la subida normal a la cima, una bonita senda de mampostería que va atajando varias veces la carretera que sube hasta la base militar. Así llegamos al Collado Mangueta. No muy lejos de allí se encuentran los Pozos de Cartagena, un par de ellos restaurados, por los cuales hicimos un pequeño tour, para después proseguir con el rodeo al Morrón, que poco a poco nos iba mostrando su imponente vertiente sur. Y por esa vertiente sur, salpicada de desafiantes torreones y agujas calizas, sube un endiablado sendero que nos condujo, sin tregua, al rincón en el que se ubica el espectacular arco de roca del Sigismundi, que podría pasar perfectamente, sin que la imaginación vuele muy alto, como uno de los dolomíticos paisajes del Circo de Lescún. Extasiados con esta exaltación caliza volvimos a bajar a la base del Morrón para finalizar el rodeo y regresar a Collado Bermejo. Esta ruta no hacía otra cosa que reafirmar las grandísimas sensaciones que nos había dejado la ruta del día anterior. Espuña nos había conquistado, y con ella en el corazón regresábamos a Betxí, aunque entre medias hicimos parada y fonda (furgonetera) en Yecla, donde descubrimos otra maravilla de las sierras murcianas, pero eso os lo contaré en el siguiente capítulo.

Empezamos a bajar. Seguimos a buena altitud, la zona debe ser muy venteada y pocos pinos crecen allí arriba. A este, uno de los pocos que habitan por allí, le ha crecido una de las escobas de bruja más grandes que jamás hayamos visto.

Por el sendero que baja al Collado Mangueta, con la Morra de las Moscas y el Morrón Chico al fondo.

Una bonita senda de mampostería, por la que es un gustazo caminar.

Desde el Collado Mangueta nos dirigimos al conjunto de los Pozos de Cartagena. Encontramos algunos sin restaurar...

...y otros restaurados, de manera muy chula, como este.

Otro pozo restaurado, para mi gusto con no tan buen ídem.

Desde este punto tuvimos esta perspectiva de algunos de los pozos.

Una breve subida nos otorgó estas vistas de la Morra de las Moscas y Collado Mangueta.

El Morrón nos muestra su vertiente occidental...

...en la que no nos pasan desapercibidos sus escarpes calizos.

Ahí tenemos la Peña Soleá, a su base, y un poco más arriba, subiremos en un rato.

Tras plantarnos en la vertiente sur del Morrón nos ponemos con dicha subida, muy potente. Al fondo vemos la cima de Pedro López, o Pollos de López, segunda altura de Espuña.

Unos precisos hitos nos guiaron en esta salvaje subida por la caliza.

Ya casi hemos llegado a la base de la Peña Soleá.

Las carrascas de su base sirven para calibrar su magnitud.

Pero no nos plantamos ahí, seguimos subiendo...

...y es que a ver quien es el guapo al que no le espolea este ambiente.

Llegamos a la Canaleta del Diablo, que venía incluida en el track que llevábamos.

Luego en la bajada sopesaríamos si subir por ella, de momento seguimos subiendo.

Este dedo calizo (Dedo de Dios) es nuestro faro, pues ahora veréis lo que esconde...

...pero no anticipemos, de momento disfrutemos de las vistas...

...que son espectaculares.

Aunque para espectacular el arco del Sigismundi, que es lo que escondía el dedo.

Cada una de las perspectivas que iremos teniendo de él será mejor que la anterior.

Una maravilla geológica.


Por supuesto llegaremos hasta él. Mi guapa compañera nos regala un posado allí.

Al otro lado del arco esta canal. Creo que también se puede subir por ahí.

Como cambia el arco visto desde el otro lado.

Y la vista de abajo a arriba también mola mucho.

Tras haber disfrutado como toca de esta maravilla nos disponemos a bajar. Creo que en esta imagen se aprecia bien la pendiente que tuvimos que salvar para llegar hasta aquí desde la pista.

Nos despedimos del maravilloso Sigismundi.

Y del Dedo de Dios.

Y de lo divino a lo infernal. Canaleta del Diablo, con el zoom de la cámara vi un paso que seguramente Laia no hubiese podido superar, así que lo dejamos estar. El track remontaba toda la canal y luego volvía por la base de la Peña Soleá.

Con el espectáculo calizo disfrutado nos marchábamos más que satisfechos.

Con cuidado volvimos a bajar a la base del Morrón...

...y desde allí logramos intuir el arco de piedra.

Y por los pinares de Codorniu volvimos a Collado Bermejo.

Desde allí vimos la Peña Apartada, otra curiosidad de Espuña.

También nos fijamos en la canaleta por la que subimos al Morrón.

Y ya montados en la furgo, camino de Aledo a comer, gozamos de esta gran estampa del Morrón. Volveremos a Espuña, sin duda!!!


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2 comentarios:

  1. Hola Dani.

    Ufffs, sin hubieran quedado dudas con la entrada anterior, esta viene a corroborar que Sierra Espuña es un destino a vistitar sí o sí. Queda apuntado, para cuando bajemos Maru y yo por el sureste, hacer la visita a estos lugares .

    Esas fotos donde se ve el contraste y la verticalidad entre los pinadas y el afloramiento calizo son muy significativas y revelan un ambiente muy montañero.

    Ese Arco del Sigismundi, los pozacos de nieve o esa canaleta del Diablo son maravillosas guindas a tan espectacular ruta.

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Si la anterior ruta fue el descubrimiento, esta fue la confirmación de que Espuña tiene un potencial bárbaro, tanto a nivel natural como excursionista. Yo desde luego que volveré, y por supuesto que recomiendo a todo el mundo (incluido vosotros jeje) que no la conozca, que vaya a visitar esta sierra murciana.
      Y si en la anterior ruta las exaltaciones calizas fueron más moderadas, en esta el espectáculo calcáreo fue desbocado. Una maravilla para los que gozamos a lo grande de este tipo de paisajes.
      Y cuantas similitudes encontré en este Morrón con Aitana, y no hablo de las infames bases militares, me refiero a esa caliza imponente, a sus puentes de roca, sus neveros... ADN bético.

      Un abrazo.

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