6 de junio de 2023

Los Cuatro Cerros de la Ciudad de Cuenca

 Domingo, 16 de octubre de 2022

Llevamos visitando a Toni, Maru y su Serranía desde 2015, y hemos realizado allí más de una docena de rutas, pero ninguna de ellas había logrado acumular tanto desnivel como la que os voy a narrar. Esto último que os acabo de decir no tendría nada de extraordinario si no fuese por que esta ruta la hicimos sin salir, ni dejar de ver en ningún momento, la ciudad de Cuenca. En ella subimos a los cuatro cerros que custodian la ciudad, lo cual implicó recorrer también parte de las dos hoces de la ciudad (Huécar y Júcar), y ver los edificios y puntos más emblemáticos de Cuenca desde diferentes perspectivas.



No me canso nunca de repetirlo, de todas las capitales de provincia españolas Cuenca es la que más y mejor integrada está en la montaña y la naturaleza, ahí están las dos mencionadas hoces, y esos cuatro cerros, para demostrarlo, y también el Barrio del Castillo, construido sobre el espinazo del Cerro de San Cristobal... Pero eso son solo unos ejemplos, cuando acabéis de leer este párrafo veréis 93 ejemplos más. Pero no fue este mi primer coqueteo con ese peculiar senderismo urbano que solo una capital como Cuenca puede ofrecernos, pues en nuestra primera visita a Cuenca, allá por 2015, y a nuestra llegada, Toni nos preparó un recorrido de este estilo, en el que la naturaleza y la arquitectura, la bella arquitectura de la ciudad, se fusionaban, en lo que posiblemente fue uno de los mejores tardeos de mi vida; y unos años más tarde, en otra visita, también a mi llegada, y antes de cenar, y saliendo desde la puerta de su casa, Toni y yo nos subimos al Cerro del Socorro. Pero ninguna de esas dos rutas fue tan bestia ni tuvo la magnitud como esta que os estoy contando. La subida a estos cuatro cerros, cada una más directa que la anterior, no solo nos permitió tener esas cambiantes vistas de esta bella ciudad y su arquitectura, sino que también pudimos comprobar, pude comprobar más bien, pues mis dos guías de excepción, Santi y Toni, eso ya lo saben de sobra, que al lado mismo de una urbe en la que viven 55.000 personas, hay un patrimonio natural, y también histórico, excepcional, y que yo os invito a conocer en la siguiente galería fotográfica, en la que os iré describiendo el recorrido y también haciendo algunos apuntes y curiosidades.

Empezamos la ruta desde la Puerta de Valencia, una de las siete antiguas entradas a la ciudad.

Caminamos un rato junto al Huécar, hasta que llegamos al auditorio, donde encontramos esta placa rocosa por la que tendremos que trepar.

La ruta comenzaba pues con una pequeña dosis de aventura... Y en plena ciudad!!

Bastó con ganar un poco de altitud para tener la primera panorámica chula de la ciudad. Vemos el Puente de San Pablo sobre el Huécar, en ambas vertientes del río se levantan monumentos, como el Parador de Turismo (Convento de los Paules), el Archivo Provincial de Cuenca (antigua cárcel)...

...la Iglesia de San Pedro (centro), el Cimborrio de la Catedral de Cuenca (izquierda), o las celebérrimas Casas Colgadas.

Y hablando de colgados, aquí tenemos a dos subiendo hacia el Cerro del Socorro.

Más vistas de Cuenca, con la Torre de Mangana y los curiosos "rascacielos" de Cuenca, casas que en la vertiente que no mira al río solo tienen una o dos plantas, pero que luego en la vertiente ribereña se pueden llegar a contar hasta una decena de plantas.

A mi personalmente estos rascacielos hacia abajo me resultan más curiosos que las Casas Colgadas.

Hoz del Huécar, con el que será el cuarto cerro del día, el de San Cristobal.

Pero de momento nos centramos en la subida al Cerro del Socorro, donde casi se nos despeña nuestro guía.

Llegamos a lo alto del cerro, con su particular corcovado...

...aunque yo prefiero mil veces antes Cuenca que Río de Janeiro. Como curiosidad, donde ahora está la estatua del Cristo antaño había una ermita que fue derruida durante la Guerra Civil por el Ejército Republicano para la construcción de trincheras.

Nos bajamos del Cerro del Socorro por el camino del Vía Crucis, pasamos por el Rincón de Mirabueno...

...y terminamos alcanzando la cima del segundo cerro, el del Fortín, o Blocao, de Mirabueno.

Este fortín fue levantado por el bando republicano durante el triste episodio bélico patrio.

Por un sendero bastante descompuesto empezamos a bajar hacia la Hoz del Huécar...

...que vemos aquí desde el Mirador del Rincón Seco.

El Río Huécar, de solo 14 kilómetros de longitud (nace en Palomera, al este de Cuenca), ha labrado un bonito desfiladero.

Entramos en el dominio escalable de la Hoz del Huécar. Vimos bastantes cordadas aprovechando la soleada mañana.

Seguimos bajando, ahora por el Escalerón del Rincón Seco...

...y pegados a la base de las paredes, y entre algún pedrolo desprendido...

...llegamos a la Cueva de la Zarza, donde vimos restos de viviendas. Toni nos contó que Laura, su madre (un beso desde aquí), de jovencita conoció a gente que vivió en estas casas de la cueva.

Las clásicas formaciones erosionadas de la Serranía a un kilómetro escaso de la ciudad.

Todo el recorrido por la Hoz del Huécar fue una delicia, pero en especial me gustó este tramo posterior a la cueva.

Juguemos a encontrar formas en la roca, el monolito pétreo es evidente, ¿pero veis el mono narigudo?.

Pinceladas otoñales en la Hoz del Huécar.

Volvemos a ver el Cerro de San Cristobal.

Caminamos por esta ancha senda colgada...

...que nos tendría que haber llevado al Parador de Turismo...

...pero Santi propuso, con muy buen criterio, subir por esta semi-escondida canal...

...que le volvía a poner un poco de picante aventura a la ruta.

Esta aportación de Santi a la ruta fue excelente...

...ya que esta canal nos sacó a este espectacular mirador hacia la Hoz del Huécar... Pero un momento, ¿qué demonios está pasando aquí?...

...Toni, en un ataque de enajenación homicida sacó al Mister Hyde que lleva dentro y quiso degollar al bueno de Santi, que sonreía sin percatarse lo que le venía encima. La promesa de unas frías cervezas al finalizar la ruta amansaron a la bestia. Por si las moscas le quitamos la navaja...

Resuelta la situación y calmados los ánimos puede seguir recreándome en captar y fotografiar detallitos de la arquitectura conquense.

Brutal Hoz del Huécar, presidida por el Cerro de San Cristobal.

Volvemos a las laderas del Cerro del Socorro, pues la ruta trazada por Toni implicaba volver a pasar por las calles de Cuenca...

...pero en vez de volver a pasar por el auditorio...

...cogeremos la senda que baja al Barrio de los Tiradores...

...de ahí volveremos a pasar por la Puerta de Valencia, y por la Calle Tintes iremos a buscar la confluencia del Huécar con el Júcar.

A la Calle Tintes también se la conoce como la Calle del Agua, pues cuando el Huécar tenía crecidas muy bestias se inundaba completamente.

Entramos en territorio Júcar, andaremos un rato junto a su vera...

...lo cruzaremos por una pasarela e inmediatamente nos pondremos con la dura subida al Cerro de la Majestad.

A partir de ahora íbamos a gozar de nuevas perspectivas de la ciudad, pudiendo ver la espectacular fachada de la Catedral de Cuenca.

Yo creo que esta foto escenifica a la perfección la dureza de la subida.

Mira que las vistas que habíamos tenido hasta el momento de Cuenca habían sido bonitas, pero estas que obtuvimos en la subida al Cerro de la Majestad fueron las que más me gustaron...

...no en vano he elegido esta foto para encabezar el reportaje.

De nuevo la Catedral, y más rascacielos, con los cerros del Socorro, y del Fortín, detrás.
Lo importante de este selfie no son nuestros apuestos caretos, son los tres cerros de detrás (San Cristobal, Fortín y Socorro), el desfiladero del Júcar y el espinazo montañoso sobre el que está construido el Barrio del Castillo.



Qué bonito binomio forman Cuenca y el Júcar.

La fuerte subida nos da una tregua aquí, además aprovecharemos para perder unos metros y acercarnos a...
...los Ojos de la Mora, que los vimos así, en pleno crepúsculo, desde el Barrio del Castillo, en nuestra primera visita a la ciudad, allá por 2015.


Volvemos al presente. Tras ir dos días conmigo y con Toni es normal que a Santi al final también le diese por hacer "tontás", aquí estamos marcándonos un "Mourinho" en uno de los dos Ojos de la Mora...

...que además de nosotros dos también tenía otro insecto.

Aquí me tenéis, buscando la misma perspectiva visual de la Mora.

V1... Rotate... Toni 747, a punto de despegar, con su ciudad a sus espaldas.

Así se ve Cuenca desde lo alto del Cerro de la Majestad.

Desde el Cerro de la Majestad tomaremos un sendero que nos bajará de nuevo a orillas del Júcar...

...pero antes pasaremos junto a la Cueva de San Julián...

...y la ermita homónima. A San Julián se le conoce como el Tranquilo, y es el patrón de Cuenca.

Los chopos empezaban a amarillear y delataban el curso del Júcar. Fue en esta bajada el único tramo donde perdimos de vista la ciudad.

Bajando por un pronunciado escalerón. Toni nos contó que tal es la devoción que se le tiene a San Julián que ha visto a gente muy mayor subir y bajar por aquí.

Ya estamos en plena Hoz del Júcar. Es zona de escalada esta.

Nos llama la atención ese gran muro construido bajo la bóveda, nos pica la curiosidad y nos acercamos a verlo...

...el muro es altísimo y no tiene puerta ni oquedad para acceder al otro lado, donde si se puede entrar es en el caseto de al lado...

...allí vimos que estaba amueblado, que tenía botellas de vino y algún cuadro con escenas de caza.

Ventana del caseto, desde la que pudimos ver a unos escaladores en acción.

Andamos unos metros por la carretera y cruzamos el Júcar por un puente de madera...

...viéndolo con estas espectaculares galas otoñales.

Y por la vera contraria del río volvemos a poner rumbo a Cuenca, escoltados por la típicas formaciones encantadas.

Llegamos a este remanso del río, donde nos fijamos que en esta roca isla hay indicios de que antiguamente hubo un puente en este punto.

Podríamos haber regresado a Cuenca en compañía del Júcar, pero tocaba desviarse, para afrontar la última subida de la jornada, la del Cerro de San Cristobal.

Recuperamos la visión de Cuenca, con su Júcar.

No sé, que sea el propio Toni el que nos explique en los comentarios lo que estaba haciendo aquí 😆. Al fondo el Cerro de la Majeestad.

Erosiones que dan rienda suelta a la imaginación, yo en la piedra de la derecha veo una liebre con las orejas agachadas.

La subida es quizás la más dura de las cuatro, y al ser la última se nos hizo más dura aún. Pasar junto a esas formaciones compensó el esfuerzo.

Tramo en el que el sendero remonta una ancha canal. Es el Escalerón de San Isidro.

A mitad subida, al llegar a la carretera que sube al cementerio de San Isidro, allí encontramos este homenaje a un conquense ilustre, José Luís Coll.

Mítico.

Subida heavy metal.

Toni celebra nuestra llegada a lo alto del Cerro de San Cristobal.

Menudo balcón hacia Cuenca.

Toni, recolocando las Casas Cogadas.

Urgia refrescar el gaznate, por lo que no estuvimos mucho rato allí arriba. Empezamos a bajar por esta cresta.

El Barrio del Castillo será nuestro próximo destino.

Qué perfecta combinación hacen la caliza y la ciudad de Cuenca.

Y en el Barrio del Castillo, en el Panorámico, pasamos por boxes. Yo me las tomé a pares.

Con esas ricas y frescas cervezas afrentamos más ligeros la recta final de la ruta. Bajando por el bonito Escalerón de Federico Muelas...

...poeta, periodista, guionista de cine... Otro conquense ilustre.

Bonito sendero junto al Huécar, por el que volvimos a entrar en la ciudad.

El Convento de San Pablo.

Podía haber despedido este reportaje con el emblema arquitectónico de Cuenca...

...pero he preferido hacerlo con el emblema montaraz de la ciudad, mi amigo Toni, al que vemos preparándonos la comida en el Parque del Sargal. Podrían parecer unos simples huevos fritos, pero con la pasión, arte y seriedad que pone Toni preparándolos os puedo asegurar que no son unos simples huevos.

Un rutón, con mayúsculas, tan duro, y en el que quemamos tantas calorías, merecía un banquete de esta magnitud.


5 comentarios:

  1. Hola Dani.

    Aquí el enajenado homicida, jajaja!!

    Macho, queda mal que lo diga yo, pero te ha salido una entrada preciosa, con fotones uno detras de otro. Además, al volver a recordar el día, pues las dos veces que llevo leida la entrada, lo hago con un sonrisa permanente. Excelente selección fotográfica y super completo todo el texto y sus referencias. Imagínate yo, cuando hice la entrada, para hacer la criba con tropecientasmil fotos de mil ocasiones distintas

    Estuvo genial que Santi se uniera e hicieramos trío (me encanta el selfie de los 3 tipos y los 3 cerros detrás) Hubiera faltado Maru, pero bueno ahí esta ese improvisadisima parte de la cómida del parque que nos hizo.

    Y hablando de fotos, la de yo a punto de despeñarme por las Casas Colgadas no la recordaba. Otra cosa muy buena son tus parecidos animales rocosos. El mono narigudo es bueno, pero el que el conejo con las orejas gachas es genial!

    El momento ojo Mouriño, el refugio delicatessen de escalador cazador o la del hombre de las dos Jarras, jajaja hubo tantos momentos buenos, acompañados de la ciudad desde casi todas sus perspectivas, que se nota rapidamente lo bien que nos lo pasamos.

    Y lo que estaba haciendo subiendo ya al ultimo cerro, no os lo conté, pero me estaban entrando otra vez esa transitoria enajenación asesina, y me estaba buscando, sin que os enterarais, la navaja, pero no me la encontraba. En ese momento, vi que esta era la última gran cuesta, y recordé que los bares del Barrio del Castillo estaban justo al otro lado, y respiré aliviado y volví a ser yo....jajaja.

    Un abrazo.

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    1. Amigo Toni, tarde, y mientras usté y su señora, mi también amiga Maru, están de cala en cala en Menorca, le contesto a este comentario.

      También queda feo que yo diga esto, y lo reitere una y otra vez, pero no existe en toda la provincia una persona que se conozca tan bien, y que valore tanto, y además con pasión, todo el patrimonio natural e histórico de la Sierra de Ceunca, que incluye también todo ese entorno natural que envuelve la capital, y que tan bien me enseñaste en esta ruta que diseñaste. Por eso, y por muchas otras cosas más, tengo la inmensa suerte de ser tu amigo.
      Y ojo, que en el tema de ser el mejor embajador de la Serranía, tienes un alumno muy aventajado, y ese no es otro que el amigo Santi, ya que esa aportación suya a la ruta, subiendo por esa canal, denota también esa pasión por la sierra, y esa inquietud de descubrir cosas en ella. Él también contribuyó, con su Blankita, y de manera muy importante, a que yo lo pasase tan bien ese fin de semana. Y si para colmo, el hombre, ya es partícipe en nuestros momentos de tontás, apaga y vámonos...

      Y mira que nuestra galería fotográfica de tontás es amplia, y tiene algunas escenas memorables, pero ese momento degollador tuyo se convirtió en un clásico al instante, no hay vez que la mire y no me descojone jajaja.

      Por más findes tan especiales como este, y no olvides, que unas semanas estamos juntos de nuevo, y además en el paraíso pirenaico.

      Un abrazo.

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    2. Y no sé que es peor, o tu transitoria enajenación asesina o mi dislexia al escribir Ceunca en vez de Cuenca 😅

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  2. Hola Dani,

    Menudo rutón que os preparó el amigo Toni, no hay nada como tener al mejor conocedor de Cuenca y sus senderos como guía.

    Cuenca es símplemente brutal, pocos lugares te permiten realizar semejantes rutas saliendo de la puerta de casas, una auténtica pasada.

    Hoy me va a ser imposible decantarme por una parte de la ruta en particular, ya que toda ella es sublime, así que me quedaré con 3 momentos... el "Mourinho", el "Toni homicida" y la pedazo comida que os pegásteis...

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Ir guiado por Toni en su serranía, y también en su ciudad, es garantía de rutaza, y también de momentos divertidos y un sinfín de tontás, como bien habrás podido comprobar jajaja. Tampoco suelen decepcionar las comilonas, ya sean en su casa, en un bar, en el monte o como en este caso en un parque de la ciudad.
      Ya sabes, si alguna vez precisas de un guía para visitar la Serranía de Cuenca, no lo dudes, contrata al amigo Toni, no hace falta que te diga cuales son sus honorarios 😜

      Un abrazo.

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