11 de enero de 2026

Picos de la Forqueta (3011 y 3008 m.)

 Domingo 23 de junio de 2024

Cuando a finales de mayo de 2024 fuimos a subir al Gran Bachimala yo personalmente fui con la intención de que este 3000 pirenaico cerrase, a modo de test, mi preparación de cara al viaje a los Alpes y la ascensión al Gran Paradiso. El no poder alcanzar, y ni siquiera acercarnos, a la cima del Gran Bachimala, me dejó con la sensación de que algo había quedado incompleto... Así que prácticamente nada más volver de Italia, y aprovechando el puente de San Juan, me escapé en solitario al Pirineo para colocar la pieza que faltaba en mi puzzle. Repetí destino, Val de Chistau y Viadós, pero no objetivo, dejando el Gran Bachimala para otra ocasión y subiendo esta vez a los Picos de la Forqueta.



Esta ascensión arrancó en las inmediaciones del Refugio de Viadós. Apuntar que en la actualidad ya no se permite acceder en coche hasta el refugio, y que si queremos iniciar cualquier ascensión o caminata por la zona, deberemos aparcar un poco más abajo, en el llano del Campamento Virgen Blanca. Hecha esta, considero que necesaria, puntualización, os paso hablar del recorrido, aunque tampoco mucho, pues se trató básicamente de seguir la variante de la GR 11 que comunica Viadós con Ángel Orús hasta el collado de la Forqueta de Eriste, de la cual toman el nombre los picos ascendidos, y desde la horcada subir a ambas cimas.

Los alrededores de Viadós continuaban luciendo el precioso verde de un mes atrás, pero por el contrario ya había menos nieve en las alturas, aunque la suficiente para obligarme a calzar los crampones en la pala de acceso a La Forqueta. Del collado a las cimas estaba completamente limpio de nieve, así que no hubo dificultad añadida a las escasas complicaciones que tiene el acceso a esta doble cima... Tirar de intuición, saber leer la sucesión de hitos y apoyar las manos en un par o tres puntos concretos, nada más. Estas cimas, al estar entre los Picos de Eriste y el grupo de cimas del Posets, resultan ser un excelente mirador hacia ambos macizos, en especial hacia el de Llardana, del que se obtiene una perspectiva soberbia, no mentían las reseñas, en las que también leí que estos Picos de la Forqueta no son muy visitados, tampoco era mentira, pues tuve las dos cimas para mi solito, ventajas de la discriminación y menosprecio que sufren algunas montañas.... Para volver a Viadós desandé el camino que me había llevado a las cumbres, aunque le añadí un pequeño extra a la ruta, acercándome a visitar, en un ida y vuelta, el Ibón de Millars, donde, como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, nos juntamos a comer el grupo de uno que había subido a los Picos de la Forqueta y el que había subido, más numeroso, a los Picos de Eriste.

En definitiva, una (otra más) bonita jornada pirenaica. Los Picos de la Forqueta apaciguaron por un tiempo las ansias tresmileras que me generaron el no haber podido ascender al Gran Bachimala un mes antes. Tras la ruta me ceñí al plan de tomarme un par de cervezas en Plan, y después me subí con la furgo al punto de inicio de la ruta del día siguiente, el Collado de Plana Canal, donde pasé una noche mú movidita. Os lo cuento en unos días...

Bordas de Viadós, unos minutos después de las 8 de la mañana, que fue a la hora que eché a andar. Por delante 1300 metros largos de desnivel, y un fantástico día por delante para gestionarlos con calma.

Verde primaveral en las inmediaciones de Viadós. El Montó es una montaña que nunca me ha pasado desapercibida cuando he venido a esta zona.

Rustica palanca que me ayudó a vadear el Cinqueta de Añes Cruces, que bajaba alegre.

El Puntal de Barrau me dio la bienvenida a la Val de la Ribereta, por la cual discurrió esta parte inicial de la subida.

Tónica boscosa general, aunque con vistas parciales hacia las cumbres y a lo que sería la parte central del ascenso.

Mirad que depresión tan bestia forma aquí la Ribereta...

...y que manera tan espectacular tienen sus aguas de descolgarse hacia el valle, con esa cascada incrustada en la grieta.

Al salir definitivamente del bosque se presentó este bonito paisaje pirenaico...

...en el que creí identificar mis dos objetivos cimeros, aunque luego comprobé que estaba equivocado, pues estas dos cotas anónimas (2948 y 2969 metros), se encuentran entre los Picos de la Forqueta y la Punta de Millars.

Por ahí asomaban también los Picos de Eriste, que más tarde vería mucho mejor.

Mirada atrás, para comprobar que, como buen Carpanta que soy, ya me había comido unos cuantos metros de desnivel...

...y para ver también como el Gran Bachimala empezaba a desperezarse.

Se venía un tramo potente de subida, así que paré a comer un plátano, antes de que se pusiera pocho. Me alcanzaron un agradable cuarteto de catalanes, que estaban haciendo la Ruta de los Tres Refugios. Neverazo en la vertiente sur de Pavots, que recibe el nombre de Sierra Roya, está claro el por qué, ¿no?. 

Este exigente, pero menos incómodo de lo que pueda aparentar, tramo de pedrera, nos haría alcanzar, a mi, y als meus germans del nord, ese falso collado.

Mira por donde tuve figurantes en este tramo tan chulo. Punta de Millars, iluminada por el sol que aún no nos iluminaba a nosotros.

Llegando al falso collado...

...donde me volví a poner en cabeza y me recibieron estas vistas.

Y ahí que seguía, fijándome en estos gemelos, pensándome que eran los Picos de la Forqueta 😅.

Embudo de subida a La Forqueta, donde empezaron a aparecer los primeros neveros. De momento, en el primero (se ve a los catalanes en él), aún no calcé pinchos.

Muy recientes purgas rocosas en las laderas de Pavots.

Pala final de subida a La Forqueta, que ya haría con los crampones puestos y piolet en mano.

A pesar de llevar ya un buen rato recibiendo el calor solar, la nieve no había transformado, y estaba en condiciones perfectas para subir con los crampones...

...además de existir una buena huella hasta el collado.

Mirada atrás. Buena pala, ¿verdad?.

La Forqueta, o Collado, de Eriste, situada a 2864 metros.

Primer contacto visual con uno de los objetivos cimeros, la cima SE de la Forqueta.

Mirada hacia la zona de la subida, pudiendo distinguir, 1100 metros más abajo, los llanos herbosos de Viadós.

Vertiente del collado que cae hacia Llardaneta, con bastante más nieve que en la vertiente de la Ribereta. Las Maladetas, cubiertas por nubes, no se dejaron ver.

Crestas del Forcau.

Espectaculares agujas en las Crestas del Forcau, con el Ballibierna al fondo.

Ya sin los crampones y con unas cuantas fotos más en la tarjeta de la cámara, me puse con la parte final de la ascensión. Al poco de ganar unos metros, y al girar la vista, pude ver, de forma parcial...

...el Ibón de Llardaneta, congelado en su práctica totalidad.

Mientras yo negociaba la primera parte de la subida a las cimas los compis catalanes hacían lo propio con la subida final a la Forqueta 

La sucesión de pequeñas y fáciles chimeneas por las que me guiaron los hitos me hicieron alcanzar esta veta de roca más clara, donde tuve el primer contacto visual con la cima norte de la Forqueta, la más alta de las dos.

Estos sí 😅, si que son los Picos de la Forqueta. La subida continuaba por la cresta de color más claro.

Cresta suficientemente ancha y que se realiza andando. Vale la pena girarse, pues mirad lo que hay al norte, nada más y nada menos que el Macizo de Posets, que se estaba desembarazando de las nubes matutinas.

El Ibón de Llardaneta, al completo.

Tras la cresta vino un tramo un poco más penoso, que me hizo ganar la brecha entre cimas, la cual me asomó a la cuenca de Bagüeña y los Picos de Eriste.

Cima SE, a la cual se accede por esta vertiente sur...

...pero antes iría a por la cima norte y principal, a la cual es mejor subir por el caos rocoso de la vertiente norte.

Forqueta Norte, 3011 metros, cuya cima alcancé tras navegar por un mar de bloques que dieron menos guerra de la esperada.

En la cima fue inevitable que la primera mirada no fuese dirigida hacia el Macizo de Posets...

...y más cuando este ya se había despojado de todas las nubes. Portentosa vista. Solo por ella ya había valido la pena subir aquí arriba.

Pero hubo más. El otro foco visual desde la cima fueron los Picos de Eriste...

...y los lagos de su base, en este caso, el Ibón Alto de Bagüena, también con una capa de hielo y nieve en su superficie.

Precipicio hacia la cuenca de Bagüena.

Mirada hacia Llardaneta. Una pena, pues el sector Perdiguero, al igual que las Maladetas, tampoco se dejó ver durante el rato que anduve por las alturas.

Vistazo hacia el Valle de Benasque.

Tras las Crestas del Forcau quedaría el refugio Ángel Orús, en el Valle de Eriste. También pude distinguir el Valle de Ballibierna y toda la zona de Cerler/Gallinero.

Zoom hacia el Cotiella y todo su séquito.

Y otro hacia el Turbón, con la Tuca de la Cambra en primer término.

Degustadas las vistas desde una Forqueta puse rumbo a la otra.

Regresé a la brecha y pasé a la vertiente sur, viendo así la cima norte de la Forqueta.

Realicé un flanqueo por terreno descompuesto, que me hizo llegar junto a esta aguja...

...y a la chimenea que resulta ser el paso clave para alcanzar la cima.


Forqueta SE, 3008 metros.

La cima norte, vista desde la sureste.

Las vistas son idénticas a las de la cima norte, así que solo os enseñaré algunos zooms, como este hacia el Pico de las Espadas...

...el majestuoso Posets...

...los Picos de Eriste o Bagüeñola...

...Ballibierna...

...y la espectacular Tuca de la Llantia.

Fotos ya del descenso, en el que me recreé con las maravillosas vistas hacia Posets.

Aquí estuve tentado de bajar hacia esa lengua nevada, para evitar volver a pasar por el collado...

...pero decidí ceñirme al camino de subida. Buen sabor de boca el que me dejaron estos Picos de la Forqueta.

Me despedía, momentáneamente, del Posets.

Llegando de nuevo a la Forqueta, donde coincidí, y estuve charlando, con dos chicos, que también estaban haciendo la Ruta de los Tres Refugios, y que no la habían planificado muy bien...

...y más teniendo en cuenta la cantidad de nieve que quedaba en los collados. Espero que llegasen a Ángel Orús sin problemas.

Yo por mi parte volví a sacar los accesorios de nieve y tiré pala abajo.

Una última mirada a la Forqueta. En la bajada apuré todo lo que pude las zonas nevadas, variando así un poco el camino de subida.

Mirada hacia los Picos de Eriste...

...donde distinguí a un solitario compañero a punto de alcanzar una de las cimas.

En un punto del descenso me desvié para acercarme al Ibón de Millars...

...durante la corta subida al lago la subida tuve estas vistas hacia el Gran Bachimala.

Ibón de Millars, situado a 2353 metros de altitud, y que puso la nota lacustre a la jornada.

Un compañero maño me hizo esta foto con el ibón.

El bocata supo mejor con estas vistas.

Muro que represa las aguas de este lago, con el Gran Bachimala, el cual sigue pendiente, a ver si en este 2026...

De nuevo por la GR 11 me pude deleitar con algunos detalles geológicos del entorno.

Un último vistazo a este precioso paisaje, más bonito si cabe resaltado por la luz solar, de la cabecera de la Ribereta.

En este tramo final de la bajada pude ver montañas que no se habían dejado ver por la mañana, como las inseparables Punta Suelza y Punta Fuesa...

...o la Robiñera.

Ahora sí, última mirada atrás.

Viadós a la vista, empequeñecido por el Montó.

Y con esta imagen tan típica, y bella, de las Bordas de Viadós con el majestuoso Macizo de Posets, despido este reportaje. Hasta la próxima!!!





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