18 de noviembre de 2018

Alto Tajo: Collado Manchego- Arroyo de los Huecos- la Campana (1742 m.)- Huelga del Burro-el Conillo

Sábado 6 de octubre de 2018

Hasta ahora siempre que habíamos ido a Cuenca a visitar a Maru y a Toni este siempre nos había preparado rutas en el marco del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, pero esta vez nos iba a llevar un poco más lejos, allá donde un joven Tajo ejerce de divisoria entre las provincias de Cuenca y Guadalajara. A caballo entre las dos provincias Toni diseñó un exigente recorrido en el que una vez más todo lo que fuimos viendo fue sumando, dando como resultado, es la fórmula Magia Serrana, un auténtico rutón. Pasemos pues a despejar esa ecuación.






La Fuente de la Cañada de las Tablas y el Collado Manchego; un carril une estos dos puntos, y aunque es cierto que podríamos haber ido con el coche hasta el collado y empezar la ruta allí, optamos por cubrir más o menos la mitad del trayecto montados en Genghis y hacer la otra andando, y así disfrutar mejor del transito por un pinar, salpicado de acebos y repleto de setas.


Por el carril, bajo el pinar y en dirección al Collado Manchego.


Al llegar al collado abandonamos la comodidad del carril para, monte a través, empezar a bajar hacia el cauce del Tajo. No tardamos en hallar un antiguo bajador, sin duda hecho por el hombre, que nos introduce en una marcada vaguada en la que hallamos indicios de que antaño un sendero bajase por ella, pero solo quedan eso, indicios, y se hace bastante dificultoso el avance, a lo que ayudan en gran medida los numerosos troncos caídos y que hay que sortear.
Desembocamos en un carril en desuso, no se lo damos tampoco nosotros, seguimos a trochemoche, pero por terreno más favorable en busca del río, al cual llegamos finalmente.


Collado Manchego, en el que confluyen varios carriles, nosotros no seguiremos ninguno de ellos...

...si no que nos lanzaremos, monte abajo y a través, en busca del cauce de Tajo. Nos aprovechamos de este antiguo subidor/bajador para introducirnos en una vaguada.

Encontramos un monte con una explosión micológica brutal. Esta es solo un ejemplo de ello.

Por la vaguada. Bajar por ella no fue un camino de rosas, principalmente por la cantidad de pinos tumbados que encontramos.

Aquí tenemos a Toni levantando uno de esos troncos para que pudiésemos pasar mejor 💪💪.

Entre tanto pino este tilo puso una nota arbórea diferente.

Nos vamos acercando al río, el bosque pierde espesor y podemos ver las primeras formaciones del día, como este puño...

...o este espectacular plegamiento.


Estamos ante el gran Tajo, que aunque ya lleva un buen tramo recorrido desde su nacimiento todavía se le ven maneras de río joven, tanto que no nos es muy difícil vadearlo, quien lo diría, siendo el río más largo del país. Oficialmente en la provincia de Guadalajara tiramos río arriba, hasta llegar a los prados de las Juntas, donde en un bonito remanso del río este recibe las aguas del Arroyo de los Huecos, cuyo curso, seco, marcará a partir de ahora nuestro camino.

Aquí estamos, vadeando el gran Tajo, que aquí no ha cubierto aún ni una primera parte de su largo viaje hasta el Océano Atlántico.

Unos minutos antes estábamos andando por Cuenca, ahora lo estamos haciendo por Guadalajara. Río arriba por su margen orográfico derecho.

Tras caminar un buen rato paralelos al Tajo llegamos a este prado, sobre el que se alza, en una imagen muy alpina, el sector más meridional de la cresta de los Altos de la Campana.

Junto al prado encontramos este precioso rincón en el que Tajo recibe las aguas del Arroyo de los Huecos.

El río baja puro por el valle, y se pudre cuando llega a esta ciudad, hemos perdido las armas y las fuerzas, y cuando pregunto nadie puede contestar (¿Dónde está la revolución?- M Clan).


El ir por dentro del arroyo nos descubre el que a la postre sería el único sendero que pisaremos hoy, en el que incluso aparecen de vez en cuando marcas de PR. Avanzando por él llegamos una espectacular angostura del arroyo, la cual cruzaremos íntegramente por un delicioso caos rocoso. No es mucho trozo, pero sus paredes, a pesar de la modestia del arroyo, logran alcanzar una altura considerable, en ellas hay numerosas oquedades, ¿de ahí el topónimo del arroyo? y se descuelgan algunos tejos. Un rincón precioso, el mago Toni se había sacado el primer conejo de la chistera.


Atravesando este bonito paraje nos introduciremos en el interior del Arroyo de los Huecos.



Tras andar un rato por su interior llegamos a este espectacular estrecho.

Un maravilloso caos rocoso envuelto de altas paredes.

Ahí estamos Eva y yo para calibrar mejor la altura de las paredes.

Otro fantástico lugar que nos descubre Toni.

Calibremos también con él la grandeza del lugar, si sois capaces de encontrarlo, claro.

Aquí le tenemos, saliendo de su escondrijo calcáreo.

Progresando entre las rocas de este estrecho.


Seguimos por el cauce, que se va abriendo a medida que avanzamos. Aprovechamos un rellano herboso bajo unas calizas para hacer la parada a comer y meter combustible al cuerpo de cara a la subida que nos esperaba en unos momentos. Tras una buena sobremesa continuamos por el interior del arroyo, aunque no tardamos en abandonarlo, en brusca subida primero por bosque y luego por terreno más pedregoso y pelado. La fuerte subida nos deposita en una especie de cresta, a la que nos ceñiremos ahora, aprovechando una tenue trocha que aparece en ella.
Volvemos a entrar en zona boscosa, donde nos encontramos con un precario carril que empezaremos a seguir y que nos llevará hasta el Rodrigo, amplio collado en el que hay un refugio de cazadores. 


Nuestro particular comedor de hoy.

Hicimos una buena sobremesa, no nos íbamos a poner con esta cuesta nada más comer.

Bonitas vistas de la cuenca del Arroyo de los Huecos.

Tras el fuerte repecho la cosa suaviza al llegar a esta cresta, a la cual nos ceñiremos ahora.

El Arroyo de los huecos ha quedado ya muy abajo.

La subida y el panorama visual exigen paradas.

Camino del Rodrigo fue cuando más setas vimos y recogimos, esta Amanita Muscaria se quedó donde estaba, por supuesto.


Desde el Rodrigo iniciamos una corta pero fuerte subida, monte a través, of course, para ganar la airosa y caliza cresta de los Altos de la Campana, poseedora de unos vertiginosos acantilados en su vertiente occidental, a los que procuramos no acercarnos mucho pues soplaba un viento bastante fuerte allí arriba. Seguimos la cresta rumbo norte, unas veces asomados al filo y la mayor de ellas escorando por la vertiente oriental y menos vertical. Así llegamos al vértice de la Campana, punto culminante de la ruta de hoy y gran mirador de la Serranía, Alto Tajo y Montes Universales.


Llegamos a la cresta de los Altos de la Campana, asomémonos a ver que ambiente hay...

...mmm, no está nada mal la cosa...


...pero que nada mal.
Un vistazo hacia donde sigue ahora la ruta. Hacia el norte y en dirección al vértice de la Campana.

Vamos para allá. Avanzamos primero entre los pasillos que deja la sabina rastrera.

Poco a poco nos vamos aproximando a la roca.

Vamos evitando por la derecha los diversos farallones de la cresta, y asomándonos a la cuenca del Tajo.

En este punto Toni nos señala las campas por las que pasaremos tras bajar de la cresta.

Cresta, entretenida y espectacular ella, de la que nos queda un buen tramo por negociar.

Increíble como algunos pinos logran aferrarse a la caliza.

Vistazo atrás, para ver lo que llevamos recorrido de cresta...

...y otro, más amplio, para ver toda la extensión de la misma hacia el sur, impresionante.

Tramo final de cresta antes del vértice, con un amplisímo panorama visual a nuestras espaldas.

La Campana, 1742 metros.

Toni en su salsa, disfrutando de las maravillosas vistas de esta cima. También Laia mira al horizonte.


Desde la cima empezamos a bajar a la vertiente oriental de la cresta, pero el objetivo es pasar a la vertical vertiente contraria. Nos permite hacerlo un paso hecho a base de dinamita, donde enganchamos un carril que nos bajará a unas extensas campas, donde tendremos una bonita visión de la linea caliza de la Campana, por la que habíamos circulado hace solo unos momentos y también la que sigue hacia el norte.


Más formaciones calizas, en el descenso de la Campana.

Este paso nos facilitará el ídem a la vertiente occidental de los Altos de la Campana.

Llegamos a las campas que nos señalaba Toni desde arriba.

Por ellas si que es una gozada caminar sin sendero.

Vemos como se extienden los Altos de la Campana hacia el sur...

...y también hacia el norte.


Tocaba ahora volver a bajar al cauce del Tajo, y vaya manera de bajar, empezamos siguiendo como una trocha animal relativamente cómoda, para un poco más abajo enganchar una inclinadísima ladera que se las traía, en la que hubo que hincar bien las botas, poner pompis al suelo en más de una ocasión y asirse a algún árbol para no rodar pendiente abajo. El paraje es conocido como la Huelga del Burro. El pobre asno debió ver el percal y se negaría a bajar por ahí 😂😂. Coñas aparte el lugar, punto donde el Tajo recibe las aguas del Arroyo de Valmelero, es de una gran belleza, aunque de momento desde esta perspectiva no disfrutaremos de todo su esplendor.


Mirad que cañón se ha currado el Tajo aquí, nuestro objetivo ahora bajar nuevamente a su cauce y remontar la ladera opuesta.

Vamos para abajo. Una trocha nos permite bajar con relativa comodidad, pero con cuidado, pues hay bastante piedra suelta y el terreno está bastante inclinado.

Este paraje que empezamos a vislumbrar se le conoce como la Huelga del Burro.

Estas vistas se nos ocultarán parcialmente a partir de ahora, disfrutemos de ellas pues. Al fondo...¿el Cerro San Felipe?.

La parte final de la bajada al río es toda una aventura. Troncos caídos, terreno super inclinado...nos lo pasamos pipa.

Ahora es un roble quien rompe la homogénea masa de pinos.


Reencuentro con el Tajo, nuevo vadeo y por lo tanto re-entrada en la provincia de Cuenca. Como hoy hemos bajado, luego subido y vuelto a bajar hoy la ruta terminará en ascenso. El arranque de la subida es de esos en los que hay que emplearse a fondo, para que os hagáis una idea, más o menos como la bajada a la Huelga del Burro, pues a la inversa, pero no hay mal que por bien no venga y durante la subida pudimos disfrutar de un pequeño bosque de tilos, y después llegar a una faja en la que tuvimos unas extraordinarias vistas de la Huelga del Burro y del desfiladero labrado por el Tajo en este tramo, con sus pliegues sinclinales y anticlinales.


Segundo vadeo al Tajo, este con un poco más de complicación que el primero.

Tras andar un tramo por el Arroyo Valmelero empezamos a remontar. Un grupete de viejos tilos dulcifican un comienzo de subida bastante duro.

Toni y tilo, tilo y Toni.

Ahí vemos otro bonito ejemplar.

Y sigue la subida.

Admirar otro precioso tilo es la excusa para hacer un pequeño alto en el camino.

Justo detrás está este, que nos recordó a un Ent del Señor de los Anillos.

La subida nos brinda esta espectacular visión de la Huelga del Burro.


Llegamos a una faja, desde la que vemos el desfiladero cañón del Tajo desde una perspectiva diferente...

...y en mi opinión muchisímo más espectacular.

El estrecho y la cresta estuvieron muy bien, pero creo que esto fue lo mejor de la ruta. Toni lo sabía bien y lo guardó para el truco final.

Naturaleza pura en su estado más salvaje.

Impresionantes pliegues en las paredes del cañón.

Una última del cañón, con los Altos de la Campana...

...en los que afinando la vista distinguimos el vértice sobre el que nos habíamos fotografiado instantes antes.

El relax contemplativo se ve interrumpido con una nueva y brusca subida. Seguimos monte a través, hasta que damos con un destartalado carril que seguimos en ascenso, y que irá mejorando a medida que iremos avanzando. Salimos así a otro carril más principal. Lo fácil hubiese sido seguirlo hasta el Collado Manchego y luego regresar plácidamente al coche. Pero Toni nos tenía reservada una última sorpresita. Abandonamos la comodidad del camino para lanzarnos cuesta abajo, en un enésimo monte a través, hacia una depresión. Ya abajo, y tras cruzar un bonito pinar salimos a una larguísima extensión verde, si arbolado ninguno, que queda entre pinares, a primera vista parece un cortafuegos, pero Toni nos dice que es totalmente natural, y que se llama el Conillo. Tras este bonito toque de verdor nos aguardaba una última subida para volver a enlazar con el carril de la mañana y de ahí, casi ocho intensas horas y unos cuantos kilos de níscalos después, al coche, finalizando así una de las rutas más duras que nos ha preparado Toni desde que vamos a visitarlos, y no solo por los, así a ojo, 18 kilómetros y 1000 metros positivos, sino también por la incomodidad y exigencia del terreno. Antes de volver a Cuenca paramos en Tragacete, en el Don Tercio, llamándose así el bar no hace falta deciros lo que nos pedimos... más llamativo fue el debate cervecero que tuvimos con la dueña, es difícil encontrar a gente que le guste y defienda la Cruzcampo como la mejor de las cervezas convencionales...

Un saludo a tod@s.


Cruzamos este bonito y altisímo pinar...

...

...y descubrimos la verde extensión del Conillo.

Despedimos el reportaje con él, luego nos quedaba remontar el pinar de en frente y llegar al coche, unas frías cervezas nos esperaban en Tragacete.









16 comentarios:

  1. Espectacular el entorno, oiga. Muchas gracias por estas reseñas. Un saludaco.

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    1. Siendo el Tajo un río tan majestuoso, aunque aquí aún no lo manifieste, ha labrado aquí un paisaje a su altura. Por cierto, y lo apunta Toni en el comentario de abajo, la dueña del bar de Tragacete es paisana tuya.

      Un saludo.

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  2. Aquí el mago TiloToni al aparato....

    jajaja, lo que disfruto yo con tus crónicas, salpicadas de humor, rigor, aventura y mucha naturaleza, y es que como bien dices, esta ruta la tiene en cantidad y estado salvaje.
    Esos paisajes alpinos, grandiosos y solitarios tiene un algo que engancha, por lo menos a mí, que hasta he llegado a dormir allí dentro a pie de Tajo, con un cielo de estrellas brutal, y el rumor del agua al lado.

    Ya es la tercera vez que hago esta ruta y la verdad que sabía que era dura, sobre todo por el terreno. Como bien dices, no hay sendas y las pocas trochas que hay, son de bichos, pero no sabía la distancia en Km y ya me lo has aclarado. En cuanto al desnivel, me imaginaba que por ahí debiera andar, entre bajar y subir del valle del Tajo.

    Tú y yo con la birra empezamos a tener...no es un problema pero si es una fijación muy obsesiva, jajajaja.
    Acuérdate que la chica del Don Tercio nos dijo que ese bar era la República independiente de Cádiz, creo recordar.....jajaja, yo me quedé flipado que en la sierra de Cuenca alguien con un bar defendiera la Cruzcampo por encima de la Mahou/Estrella Galicia/Estrella Damm.

    Un abrazo

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    1. Hola Toni.

      Cerveza, birra, lata, bote, tercio, quinto, caña, litrona, jarra, espuma, botellin, pinta, buchito, tanque...¿fijación obsesiva?, qué va, qué cosas tienes hombre....jajaja.

      No recordaba el detalle de que la chica del bar era gaditana, de ahí su defensa a la cerveza de su tierra. Qué buenos esos debates cerveceros, sin ir más lejos ahora no recuerdo con quien tuve una conversación sobre marcas de cerveza y me decía que aborrecía la Ambar maña, cuando a mi es una cerveza que me chifla...

      Dura de cojones la ruta, cuando volvíamos ya por el carril me notaba el típico cansancio en las piernas de cuando haces cerca de 20 kms, no estuvo lejos la cosa, aunque he de decir que tracé la ruta a mano sobre el mapa, así que puede que sean más que esos 18. Otra prueba de la dureza de la ruta fue con la voracidad que devoramos la estupenda cena que nos preparó Maru jeje.
      Respecto al paisaje la ruta tuvo puntos muy álgidos, pero si me tuviese que quedar solo con uno lo haría con el tramo comprendido entre la Huelga del Burro y ese balcón al cañón del Tajo, donde el panorama fue majestuoso y salvaje.

      Un abrazo.

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  3. ¡Hola, Dani! Parajes impresionantes estos del Alto Tajo. Una maravilla que conocemos con tanto detalle gracias a tu post. Una extraordinaria aventura en un paraje excepcional y estupendamente narrado e ilustrado. Enhorabuena.
    Un abrazo, monstruo.

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    1. Hola Emilio.

      Poco conocíamos del Tajo hasta ahora, algo de su paso por Toledo, donde ya es un adulto y poco más, poco sospechábamos que allá donde da sus primeros coletazos escondiera paisajes tan espectaculares, y que si no se va con el mago Toni el resto de mortales seríamos incapaces de descubrie.

      Un abrazo.

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  4. Hola Dani.

    Como todos los que prepara el amigo Toni, un recorrido muy completo repleto de sorpresas, con unas vistas espectaculares y en la que no podía faltar un tramo de faja serrana.

    Además ofrece unos bosques muy variados, pinos, tilos, robles ..., vamos una maravilla! y encima el día os acompaño con un cielo azulado y sin nubes.

    Veo que no está muy lejos de Tragacete, así que me lo apunto para que el mago la vuelva a sacar de la chistera otro día y ha poder ser con nuevas sorpresas.

    Por cierto imagino que no tendrás el track, verdad? Porque se de un amigo que le gustaría también este recorrido. Ese bar también lo frecuentamos el otro día y lo curioso es que no tenía cerveza de barril, ni estrella Galacia porque casi nadie las pedía.

    Un saludo

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    1. Hola Eduardo.

      Bueno, ya conoces de primera mano como se las gasta Toni, me estuvo comentando donde te llevó en tu reciente visita a la Serranía y vaya debut bueno que tuviste...
      Desde luego este hombre conoce rincones que el resto seríamos incapaces de descubrir, sobre todo por la total ausencia se senderos que tienen todas estas rutas que Toni nos prepara, cosa que lo otorga muchísimo más merito.

      Pues no hay track, desde principios de verano el gps se me apaga cada dos por tres y no está la cosa ahora para comprar otro, y el móvil cuando salgo al monte va metido bien fondo en la mochila, por lo que tampoco utilizo la aplicación de wikiloc.

      Un saludo.

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    2. Curiosamente el otro día cuando fui con Eduardo al Don Tercio, aunque sigue poniendo Don Tercio en el toldo, me dijo el chico de la barra que ha cambiado de dueño, por lo que la gaditana que conocimos nosotros, parece que ya no lleva el bar.

      Y si nos apuntaba el chico que allí son muy Mahou y no les saques de ella, que son reacios.

      Yo tb conozco gente que no le gusta la Ambar. Un amigo mío que estudio en Zaragoza, dice que le recuerda aún a la que bebían en la década de los 90 y que era malísima, aunque ahora ha cambiado y hay más clases dentro de la misma.

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    3. Toni, David...¿para cuando un ForoCervezas?...ya estamos tardando en crearlo jajaja.

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    4. Pues yo soy de Zaragoza, he estudiado (bueno iba a clase de vez en cuando ...) justo al lado de la fábrica de la Zaragozana y la Ambar no me gusta porque tiene un regusto agrio que no me termina, si te gusta la Ambar, prueba la Marlen que también la hacen ellos e incluso en tiempo la misma Zaragozana hacía la Alhambra.

      A mi la Xibeca me recuerda a la Cruzcampo, y ya siendo más sibaritas me voy a por las negras y las de trigo como la franziskaner.

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    5. Jajajaja, increíble, la final hemos conseguido que en los comentarios de esta entrada se hable más de cerveza que de montaña!!!

      Las de trigo, y las artesanales me gustan casi todas, pero sin embargo las negras no me acaban de gustar, prefiero las tostadas. Tomo nota de la Marlen.

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    6. La Xibeca esa a Cuenca no ha llegado. Yo creo que nunca la he probado. A mi las negras tampoco me van, eso si, una Paulaner de trigo de medio litro en casa después de un partido de squash es un placer inmensíiisimo.

      Una recomendación: la nueva Mahou Barrica (y la Barrica Bourbon) están muy ricas pero que muy ricas (a mi gusto claro está)

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    7. Apuntadas quedan también esas Barricas. Para mi la Xibeca es el equivalente catalán a la Cruzcampo, y ha sido siempre, y creo que sigue siendo, la cerveza por excelencia más consumida por lo punkis.

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  5. Hola Dani,

    Impresionante, es que cada vez que Toni os diseña una ruta de las suyas me quedo sin palabras...

    No se si me gustan más esos preciosos bosques, las praderas en mitad de la nada, las formaciones calizas con sus crestas y cañones o con los trochemoches por todas partes, que maravilla de ruta.

    Te hago un nuevo apunte cervecil, en Catalunya pedimos medianas cuando queremos un tercio... jejeje. Y sobre la discusión cervecil de la Ambar, la mantuvimos en nuestro periplo por la Pica d'Estats, y fue Fer quien comentó que la Ambar no le gustaba nada, pero eso sí, todos coincidimos en el tema Cruzcampo... jajaja

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Ostras, no me acordaba que esa conversación cervecera la tuvimos uno de los dos días de la Pica, recuerdo que también le dije a Fer que no me gustaba mucho la Xibeca y no me miró con muy buena cara jajaja. Sí, conocía el dato de la "mitjana" ;-)

      A parte de por su espectacularidad las rutas que nos prepara Toni también se caracterizan por la variedad que tienen, si a ello le sumamos la dureza, esta por el Alto Tajo fue un recorrido cinco estrellas...como la Mahou jajaja.

      Un abrazo.

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