22 de marzo de 2020

GR-333 - Etapa 5ª: Villamalur - Torralba del Pinar

Miércoles 12 de febrero de 2020

Tachamos una nueva etapa del GR-333. En este quinto episodio, en el que unimos las poblaciones de Villamalur y Torralba del Pinar, el trazado del GR alcanzó su cota máxima, en la cuerda del Alto del Pinar, que nos descubrió los viejos alcornocales de su solana, para luego bajar a Torralba por la más frondosa umbría. Para trazar el regreso circular a Villamalur, al igual que en la cuarta etapa, nos aprovechamos del GR-36.






Como en todas las crónicas de este GR-333 empezamos contando algo sobre la población de inicio de cada etapa. ¿Y que os podía contar de Villamalur?, pues algunas cositas, empezaremos diciendo que es el municipio más meridional de la comarca del Alto Mijares y que se encuentra a los pies del Alto del Pinar, una de las cimas más altas de Espadán. A nivel natural destaca por sus tupidos bosques de pino y alcornoque, y en el histórico y cultural son muy famosas las trincheras de la Guerra Civil que hay en los montes del Cabezo y el Jupillo, así como la Nevera de Cuatro Caminos, también destacan el Castillo de Villamalur, de origen musulmán, y los restos ibéricos del Castillejo. A nivel gastronómico son muy apreciadas y famosas sus cerezas.


Antes de ponernos con la ruta nos damos un garbeo por las calles de Villamalur, donde vemos la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán y Nuestra Señora de los Desamparados, que fue construida en el siglo XVIII.

Más calles y casas de Villamalur, en las que observamos el contraste entre las casas habitadas y las deshabitadas.

También nos fijamos en los diferentes ornamentos que adornan estas callejuelas.


Como en la cuarta etapa, al trazar la circular de regreso, ya cubrimos el tramo de GR entre Villamalur y el área recreativa de su rambla, hoy empezábamos la ruta en ella, ahorrándonos así tener que hacer dos veces un kilómetro de asfalto que en la vuelta habría sido en ascenso y se habría hecho pesado.
Nada más empezar a andar encontramos el ramal del camino, y que es el que sigue el GR-333, que se interna en el Barranco de Berniches, junto al que iremos ganando altura de forma muy progresiva, como de forma progresiva los alcornoques se irán convirtiendo en el árbol predominante. Aunque estos alcornocales son distintos, o al menos a mi me lo parecen, que otros de la sierra, no son tan frondosos, y dan la sensación de ser más viejos, de hecho vimos bastantes en el suelo.


Nos montamos de nuevo en la furgo, y bajamos hasta el área recreativa de la Rambla de Villamalur, donde echaremos a andar.

Desde el primer momento por buen sendero, alfombrado por la pinocha del predominante pino rodeno.

Aunque a medida que iremos avanzando irá ganando la partida el alcornoque.

En un claro entre árboles vemos así de bien el apiñado núcleo urbano de Villamalur, y aunque en ese momento no me di cuenta, también "cacé" a un pinzón posado en lo más alto de un árbol.

En este tramo de alcornocal también nos dio pena encontrar algún gigante en el suelo.

Por suerte son muchísimos más los que están en pie que los que han caído, y algunos tan grandes como este.

Hacía casi siete años que no caminaba por este sector de Espadà. Volver a pasar por sitios que hacía tiempo que no pasaba fue una de las razones por las que me lancé a recorrer este GR.

Otro alcornoque en el suelo, que por capricho natural se ha convertido en una escultura de corcho, que a mi me recuerda a la cabeza de un dragón, con el cuello largo, la boca abierta y un ojo.


Acabamos llegando la carreterilla que se dirige a Pavías. Es en este punto donde el sendero se pone de forma seria cuesta arriba y empieza a subir hacia la cuerda del Alto del Pinar, por su vertiente sur. La exigente subida tiene tres fases de arbolado, alcornoques al principio, vegetación más baja en la parte central y altísimos pinos ya llegando a la cuerda. Alcanzada esta nos desviaremos brevemente, ya que viene muy a mano, del GR, para acercarnos a la caseta de vigilancia forestal de la cima del Alto del Pinar, y almorzar allí con buenas vistas hacia Espadà, el Alto Mijares y también el Alto Palancia.


Inicio de la senda que nos conducirá al cordal del Alto del Pinar.

La sección central de la subida tiene menos arbolado, lo que nos permite, y a pesar de la gris mañana, tener buenas vistas. Destacan tres miles de la sierra: Espadà (izq), Rápita (centro) y Lastra (der).

Llegamos a la parte alta del cordal, del que emergen altos pinos.

Laia pudo saciar su sed en el Pocico de la Hornera o de Villamalur. Aljibe que se encuentra en pleno cordal.

Nos desviamos hacia la caseta de vigilancia forestal del Alto del Pinar, que siempre se ha considerado como su cima, pero realmente el punto más alto del cordal, 1044 metros, es este.

Pasillo de pinos camino de la caseta de vigilancia.

Vistas durante el almuerzo, todo el Alto Mijares a la vista, con Penyagolosa reinando.

Vistas hacia el sector central de la Serra d'Espadà.


Retomado el GR este se aprovecha de la pista que recorre el cordal de extremo a extremo y que pasa junto algunas cotas de 1000 metros "no puntuables". La pista finaliza, pero le da continuidad un sendero, que con buenas vistas del Pico del Pinar, descabalga del cordal, encaminándonos al Collado de la Rocha. Seguimos descendiendo por la misma vaguada que se desprende al norte del collado hasta que llegamos a un punto en el que el GR-333 y el GR-36 se vuelven a unir, y con esa sociedad rojiblanca pondremos rumbo a Torralba. Cuyo pequeño y compacto núcleo urbano no tardaremos en otear.
Son unas cuantas veces las que he llegado a pie a la pequeña Torralba del Pinar, y siempre me ha dado la misma sensación, la de un pueblecito que parece permanecer alejado del mundanal ruido y de todas sus locuras, y en estos tiempos tan difíciles, sus incertezas.
Con el garbeo por el pueblo (tenía esperanzas de que estuviese el bar abierto, para tomarme una cerveza, pero siendo miércoles, y en pueblo tan pequeño, ya se sabe, mejor suerte tuve unas semanas después cuando volví, en sábado, a realizar la sexta etapa, última antes de este largo parón al que nos obligará el Covid-19) finalizábamos esta quinta etapa. Tocaba ahora empezar a darle forma a la circular para regresar a la Rambla de Villamalur.


Durante el tramo del cordal tendremos el primer contacto visual con Torralba del Pinar.

Llegamos al extremo occidental del cordal, rematado por unos rodenos. En frente nuestro emerge altivo el Pico del Pinar, el segundo más alto de la sierra.

Empezamos a bajar hacia el Collado de la Rocha. Vemos así Penyagolosa.

Vamos al encuentro con el GR-36, mirando hacia el Collado de la Rocha, de veníamos.

Antes de unirnos al GR-36, vemos por donde discurre, y uno de los tramos de sendero por los que circularemos a la vuelta.

Ya simultaneando los dos GR's, y camino de Torralba pasamos junto a la Fuente de Fuencerezo. La última vez que pasé por aquí me aventuré a meterme por ese pasadizo y os aseguro que es muy largo.

Llegando a Torralba del Pinar, por mullido sendero herboso.

Preciosa estampa del campanario de Torralba, con los rodenos Morrones de Gil y Penyagolosa detrás.

Una de las entradas más bonitas a pie a un pueblo que conozco en la sierra, pasas sin ninguna transición del monte al núcleo urbano de la población. 

Calles de Torralba, las cuales también visitamos en la sexta etapa, en cuya crónica os contaré algunas cosas más sobre esta población.


Como he anticipado en la introducción, para tal regreso al punto de inicio nos hicimos valer del GR-36, así que desandamos hasta el punto en que nos habíamos encontrado con él. Inicialmente el sendero baja hasta el Barranco de la Fuente de Ramón pero de inmediato se monta en las laderas de la vertiente norte del Alto del Pinar. Así iremos avanzando, trasponiendo tres collados, que le sumarán desnivel a la ruta, y pasando por frondosos rincones de umbría. Una vez superado el Collado de la Sierpe emprenderemos el descenso definitivo al aérea recreativa de la Rambla de Villamalur, a donde regresábamos a la hora perfecta para sentarnos en una de sus mesas para comernos el bocata y bebernos la cervecilla. Un remate perfecto a esta quinta etapa del GR-333, del cual completábamos su primer tercio.



Caminando ya rumbo Villamalur. Vemos el Alto del Pinar, por el que habíamos circulado unos minutos antes.

Ya con el GR-36 como guía circulamos unos instantes paralelos al Barranco de la Fuente de Ramón, en cuyas paredes aparecen algunas oquedades.

Casi la totalidad del regreso a la Rambla será por sendero, y con tramos tan chulos como este. ¿Qué es ese montículo que se ve emerger de entre los pinos?.

Se trata del cerro sobre el que se asienta el Castillo de Villahaleva, o al menos lo poco que queda de él.

Tramos de pura umbría.

Recuerdo que en 2013 este tramo en concreto era una jungla de helechos.

Otro interesante tramo de sendero, en las cercanías del Collado de la Sierpe.

Nos enfilamos hacia el final de la ruta, ya vemos de nuevo Villamalur y el cerro de su castillo.

Y con este zoom hacia Villamalur despedimos este reportaje.

Un saludo a tod@s y hasta la próxima!!.




  • Longitud total del recorrido: 13,3 kilómetros.
  • Longitud de la etapa (desde el área recreativa a Torralba): 7,5 kilómetros.
  • Desnivel positivo acumulado total: 691 metros.
  • Desnivel negativo acumulado total: 691 metros.
  • Desnivel positivo acumulado de la etapa: 487 metros.
  • Desnivel negativo acumulado de la etapa: 393 metros.
  • Track de la ruta.
  • Si os animáis a realizar esta ruta quizás deberíais saber que...
...al tratarse de un recorrido totalmente balizado como GR no ofrece ninguna dificultad de orientación ni de seguimiento. Los senderos y caminos por los que discurre están en muy buen estado por lo que a nivel técnico no se puede reseñar ninguna dificultad. Podremos abastecernos de agua en Torralba del Pinar, ya que las fuentes junto a las que pasa el recorrido, la de las Montalbanas y la de Fuencerezo no sé a ciencia cierta si suelen llevar agua todo el año.



7 comentarios:

  1. Hola Dani, tu periplo por el GR-333 me está sirviendo para repasar algunas rutas por la zona como ésta entre Villamalur y Torralba que hicimos hace cuatro años. Y mira tú por donde que incluso tenemos muchos puntos de vista en común a la hora de hacer las fotos. Algunas son casi idénticas, jejejeje. Una ruta con mucho encanto, sí señor. Y hale !!!! a seguir que ya te va faltando poco ... Espero que estés llevando bien, dentro de lo que cabe, la cuarentena. Yo me subo por las paredes y por lo menos me está sirviendo para ponerme un poco al día. Un abrazo.

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    1. Hola Paco.

      Curioso lo que me está pasando con este GR, el año pasado hice tres etapas, me hice el esguince y lo tuve que parar, este año he hecho tres etapas más y llega lo del puñetero Covid... pero en fin, el esguince pasó, y esta crisis también pasará, y si no podemos reanudar el GR este año pues lo haremos el siguiente. Al menos me queda el buen sabor de boca de haberlo parado en Fuentes de Ayódar y su Pozo Negro, historia que ya os contaré en unas semanas.

      Y lo que dices es verdad, me he ido a leer tu crónica y luego me he vuelto a leer la mía de 2013, calcada a la vuestra, y es muy curioso ver como muchas fotos se repiten en los tres reportajes jejeje.

      La cuarentena... voy a ratos, cuando uno vive solo ya se sabe, pero Resistiré, como decían los Barón Rojo, que me gusta más que la del Dúo Dinámico.

      Un abrazo.

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  2. Hola Dani.

    Que gozada en estos días tan aciagos soltar la mente y sumergirme en los frondosos barrancos de tus sierras, entre esos alcornocales y pinares tan frondosos.
    Una cosa que no creo que te haya dicho es que todos estos pueblos del Espadán y del alto Mijares son muy bonitos, al aunar la ubicación entre montañas y el tamaño pequeño, guardando la mayoría de las casas ese color blanco de la cal.

    Me llama como se repiten los topónimos entre sierras con ese collado de la Sierpe, ya que hay aquí en Cuenca hay cueva y collado de la Sierpe también.

    Una cosa que me jode de todo esto que se nos ha fastidiado la quedada para ir a verte a Castellón. Por eso, que Maru y yo buscaremos un sábado para ir VLC y el domingo hacemos la ruta conjunta y así te vemos, y andamos hasta que nos caigan las suelas de las botas (y las mandemos al zapatero de allí ;-)

    Paco yo estoy igual que tú y que muchos me imagino!! Pero bueno, a seguir resistiendo!

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Pues si, lo mejor en estos días es intentar abstraerse de la triste y grave realidad y sumergirse en reportajes, vídeos o lecturas de montaña, que a mi me están evadiendo más que las series y las películas. Pero ya te digo que estoy añorando mucho las salidas diarias al monte y sobre todo estar con mis dos amigas de cuatro patas, que al estar ellas en casa de mis padres, no puedo verlas, es lo que peor llevo de este encierro. Pero en fin, saldremos de esta y retomaremos las salidas al monte con muchas ganas.

      Es verdad, todos los pueblos del interior, en especial de las dos comarcas que comentas, poseen mucho encanto, y una bonita hegemonía en su arquitectura, cosa que no pueden decir muchos pueblos ya más cercanos a la costa, por ejemplo el mío jejeje.

      Y por supuesto, cuando pase toda esta movida, haremos una quedada y haremos una cuarentena pero de andar, y también nos confinaremos en un bar jajaja.

      Un abrazo.

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  3. Hola Dani,

    Que gozada poder leer entradas tan amenas como la que nos propones para poder sobrellevar mejor el aislamiento y poder conectar, aunque sea de forma virtual y en nuestras mentes, a nuestro tan querido monte.

    Ya metidos en faena, no puedo evitar quedarme embobado mirando las fotos de la Serra d'Espadà y sus preciosos alcornoques y pinares.

    Que gozada poder caminar por tan bonitos senderos que unen poblaciones encantadoras que aun conservan parte de su encanto, lejos de la masificación de otras poblaciones de la comarca que no están tan lejos, como es el caso de mi querido Montanejos.

    A ver si hay suerte y termina pronto esta crisis y en alguna de tus próximas etapas puedo acompañarte para conocer tan preciosa sierra.

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Así es, las crónicas de unos y otros blogers, las fotos de montaña que pone la gente en redes sociales, las recomendaciones de unos y otros, relacionadas con la montaña y la naturaleza ya sean libros, pelis o documentales, nos están ayudando mucho a los que estos días estamos teniendo "mono" de montaña, que somos muchos. Pero esto pasará, más pronto o más tarde, y cuando nos dejen salir, devoraremos monte y aire puro como lobos famélicos!!!

      Curioso lo que comentas de Montanejos, esta tarde he estado fisgando por el blog de Emilio y he visto una de sus primeras entradas, en las que nos enseñaba unas fotos muy antiguas de Montanejos, y en los comentarios hubo un pequeño debate sobre el crecimiento, la economía y la masificación de Montanejos.

      Dalo por hecho, nada más acabe esto, y si tu paternidad lo permite jejeje, quedada al canto, a patear como locos donde sea, en Espadà, la Mola o la Cerdanya!!

      Un abrazo.

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  4. Hola Dani...
    Saludos desde "mi encierro" y por supuesto gran "soplo de naturaleza" el que nos muestras con esa nueva entrada del GR-333 y que tan bien nos viene en estos momentos.
    En 2017 hicimos el V.G. de El Pinar o Alto de la Santa,con una magnifica ruta entre Villamalur y Torralba.La trace para almorzar en ese bar que comentas y de paso celebramos el cumple de Rocío,que era dos días después...jejeje.Hay que ver lo que mola tener un "oasis" en el camino...jajaja.
    Justamente salimos desde esa área recreativa de Villamalur,donde luego hicimos nuestro habitual y "generoso" pic-nic.
    Muy buena circular,para completar otra de las etapas de ese GR-333,del cual he de comentarte que el COVID-19,también me ha "jodido" la idea que tenía de hacerlo por etapas,ya que la semana del 13 al 19 de abril tenía vacaciones de trabajo.Ya tenía las etapas trazadas,me faltaba llamar y concretar los sitios de pernocta...En fin,el proyecto vuelve a quedar aparcado.
    No queda otra que resistir,por cierto yo también me quedo con el tema de los grandes Barón Rojo...jejeje.
    Ánimo y fuerza para todos.Por una vez lo virtual nos acerca un poco más si cabe.

    Un abrazo.

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