1 de mayo de 2022

Vilafranca - Coves del Forcall - el Picaio - Pla del Mossorro

 Sábado, 6 de noviembre de 2021

Aunque ya había estado algunas veces en Vilafranca (de compras, de turismo o buscando setas) todavía no había hecho ninguna ruta en su término municipal. Nos estrenamos a lo grande, con un recorrido largo a la vez que sencillo, y que tuvo mucha variedad, representada en cuatro puntos fuertes, vamos, los que están destacados en el título del post, es decir: la propia Vilafranca, el curioso conjunto de les Coves del Forcall, las panorámicas de la cima del Picaio y el museo, al natural y al aire libre, de la Pedra en Sec del Pla del Mossorro.



Nos recibió un día frío y ventoso en Vilafranca. Pertrechados toda la mañana, yo con todas mis capas de abrigo disponibles, y Laia con su pelaje, dejamos el resguardo de las calles de Vilafranca para bajar al Riu, els Llavadors y la Vega. Aquí gozamos de una vista, para nosotros inédita, de Vilafranca. Y oye, vaya panorámica preciosa. Este pueblo de l'Alt Maestrat, pero con vínculo geográfico e histórico a la comarca de els Ports, me pareció mucho más bonito de lo que ya me parecía. Siguiendo este lecho fluvial llegamos sin perdida al bello y peculiar paraje de les Coves del Forcall, un intrincado conjunto de covachas, oquedades, puentes de roca, repisas, farallones y agujas calizas y alguna charca de agua que se llevó una cumplida exploración por nuestra parte. Con el buen sabor de boca que nos habían dejado estas Coves del Forcall iniciamos la prolongada pero leve subida hasta la cima del Picaio, no más que una loma por esta vertiente, un brutal contraste con la depresión que se nos presentó delante cuando llegamos arriba, nada más y nada menos que la del Riu Montlleó. Estando en la zona de influencia del río de los meandros infinitos no pasó desapercibida Penyagolosa, e incluso pudimos atisbar el Mediterráneo. En general una estupenda atalaya 360º este Picaio. Desde la cima del Picaio siguió una larga combinación de caminos y pistas forestales, que oye, con ese entorno de pinares, tira millas. Así, y casi sin darnos cuenta, llegamos al extenso Pla del Mossorro, donde se podría decir perfectamente que existe una ciudad de piedra en seco, con sus casetas, corralizas, muros, azagadores, portales etc. Dentro de ese laberinto pétreo se ha balizado un itinerario, en el que se han colocado diversos paneles, que de forma muy didáctica explican todos los entresijos y curiosidades de este ancestral método arquitectónico. Desde el museo la ruta continuó sin mucha historia, hasta que recuperamos las bonitas vistas de las casas de Vilafranca acostadas en la ladera del río. Era de cajón que teníamos que bajar a él y remontar. Pecata minuta, pues esta ruta por l'Alt Maestrat no nos había hecho acumular mucho desnivel en las piernas, todo lo contrario que de sensaciones, ya que de ellas, de las buenas, por supuesto, hicimos un buen acopio durante este bonito recorrido, uno más, por l'Alt Maestrat.

Tras el callejeo de rigor por la bonita Vilafranca bajamos hasta el lavadero, donde daba comienzo la circular.

Ya habréis notado por la anterior foto las vistas chulas del pueblo que se nos quedaron al bajar al lecho del Riu. Este es el camino, bien protegido por muros, por el que empezamos a caminar.

Un camino bien mullido. En la vertiente contraria se hizo visible algún toque otoñal.

A esta zona se la conoce como la Vega. Es sin duda una vega con unas vistas preciosas hacia Vilafranca.

Llegamos a las inmediaciones de una área recreativa, donde persistían las buenas vistas hacia Vilafranca.

Vistas bien aderezadas con ese picacho y el muro de piedra en seco.

Tomamos el ramal que sin perdida nos llevó hasta el pequeño barranco rocoso que alberga les Coves del Forcall.

Llegamos al paraje.

Enseguida nos llamó la atención este puente de roca...

...es el estandarte de les Coves del Forcall y se le conoce como el Campanar.

Poco a poco nos fuimos adentrando en el paraje, que nos iba a sorprender.

Vemos estas paredes calizas que quedaban a nuestra derecha, en la que ya intuimos algunas oquedades.

Y también vemos el Campanar desde otra perspectiva.

El barranco se va estrechando hasta cerrarse por completo.

Y es ahí, donde se cierra, donde se forma esta bonita combinación de vegetación de umbría, repisas, calizas y oquedades.

Incluso disfrutamos de un pequeño toque acuático, escenificado en esta pequeña charca.

En el conjunto se cuentan hasta 16 cavidades, esta es una de ellas...

...a la que no dudamos en subir e introducirnos...

...para conseguir contraluces de estas Coves del Forcall.

Más oquedades, y otro puente de roca.

Nos metemos a explorar de lleno la cavidad más grande del conjunto.

Hacia la derecha tendrá unos 15/20 metros de continuidad.

Y también tiene salida hacia arriba.

Contraluz parecido al de la imagen que encabeza este reportaje, solo que aquí salen nuestras siluetas. La foto nos la hizo una pareja que llegó al rato de estar nosotros allí, y que fueron los únicos seres humanos con los que nos cruzamos en toda la mañana.

Salimos brevemente de esta cavidad para seguir descubriendo recovecos del lugar...

...como esta otra "foradà".

Precioso.

Y de nuevo a la cueva más grande...

...a seguir buscándole juegos fotográficos...

...y nuevas perspectivas.

Nos disponemos a abandonar este fascinante paraje...

...pero antes comprobamos cuanto trozo de esta repisa se podía recorrer.

Fueron un centenar de metros, en los que fuimos bajo esta pared abovedada.

Abandonamos definitivamente les Coves del Forcall y tomamos el sendero ascendente que nos fue aproximando al Picaio. 

Pasamos junto a la Font de la Canaleta. Se encontraba sin agua.

Con un poco de altitud que ganamos volvimos a gozar de las vistas hacia Vilafranca.

Más lejanas, pero igualmente bonitas.

Vemos el Mas del Cerro.

Y un robledal, que ya empezaba a pintar colores otoñales.

Empezamos a transitar por un azagador, que nos llevo hasta un bonito cruce de azagadores.

En la intersección seguimos de frente...

...y sin perdida llegamos a lo alto del Picaio. De amargo nada, amigo pintarrajeador de vértices, todo lo contrario, un sabor muy dulce el que nos dejó esta panorámica cima.

Aquí mi guapa compañera y el propio vértice ocultaban un poco lo que había en frente...

...estas espectaculares vistas hacia el valle del Riu Montlleó y el macizo de Penyagolosa.

Acercamos al Gegant, con su cara norte, y el Pla de Vistabella a sus pies.

Vistas Montlleó abajo, en las que incluso distinguimos el Mediterráneo.

Nos bajamos unos metros a la ladera sur del Picaio, pues con un gendarme de por medio las mismas vistas son más atractivas.

Y esta es la más agreste cara sur del Picaio.

Desde este punto las vistas hacia el Montlleó fueron más amplias. Todo un tesoro este río, lo podéis comprobar en este par de entradas mías, pero si de verdad queréis ver lo espectacular que es no os perdáis estos tres vídeos (1,2 y 3) del amigo Víctor Porcar, sobre todo el primero, que se hizo viral en la provincia.

Otra curiosidad del Picaio es que tiene dos vértices geodésicos, el que marca los 1304 metros de altitud de esta cima, está situado en el tejado de la coqueta caseta de vigilancia forestal.

Tras extasiarnos con las vistas (se me pasó hacer fotos hacia el norte) nos bajamos del Picaio. Por ancho carril cortafuegos y con extensa panorámica.

Hasta la próxima Picaio, y gracias por el regalo visual.

Tras el Picaio vino un tramo de transición, que nos dejó pinceladas como esta...

...o esta, un contador de ganado, un anticipo de lo que íbamos a encontrar en el Pla del Mossorro.

Este Pla del Mossorro es una extensa llanura, en la que vimos infinidad de casetas de pedra en sec.

Entramos en alguna de ellas, a quedarnos con todos los detalles de este tipo de arquitectura.

Lo que más nos fascinó fueron los techos. Cientos de piedras colocadas con precisión, para otorgarle a la construcción estabilidad y también impermeabilidad. Impresionante.

Ahí estoy, posando con mi habitual estilo, y sin haberme quitado ni una sola prenda de abrigo, junto a esta caseta.

Vemos más construcciones, otra caseta...

...junto a la que había otra más pequeña destinada para los animales y un hueco en el muro que servía de pesebre. Evidentemente todo este formidable trabajo estaba relacionado con el pastoreo y la ganadería.

Interior y detalle de otra caseta...

...que incluso tenía una despensa.

Cada caseta tenía como su parcela, con puertas de entrada como esta.

Todo el llano es un intrincado laberinto de callejuelas que intercomunicaban todas estas parcelas.

Fascinante como este tipo de construcción piedra sobre piedra, y sin utilizar nada más de material, aguanta tan bien los envites del tiempo.

Y siguiendo esta "avenida" abandonamos este interesante museo al aire libre en el que viajamos a una época pretérita.

Tras el Pla del Mossorro vino un tramo en el que no hubo mucho que reseñar. La ruta volvió a ganar color cuando recuperamos las vistas hacia Vilafranca.

Qué bonito fue empezar y acabar la excursión con estas vistas.

Detalle de las casas acostadas en la ladera, con todos los ventanales mirando al río.

Todo quedaba bien con esas vistas, como esta losa agrietada.

Y por una ancha cañada íbamos a bajar de nuevo al río. Nos esperaba Vilafranca, bien iluminada por el sol, aunque el bocata y la cerveza, y no recuerdo ahora el motivo, nos los tomamos en el bar del Coll d'Ares, en la vecina, y también preciosa Ares del Maestrat.

Con dos de los protagonistas de la ruta, la pedra en sec, y Vilafranca, despido este reportaje.


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10 comentarios:

  1. Hola Dani,

    Bon reportatge!!, tinc pendent coneixer les coves del Forcall, que pel que he vist aci i en altres llocs ben be mereix una visiteta.

    La veritat es que sempre he pensat que Vilafranca te molts atractius per disfrutar de la muntanya, per una banda com mostres en aquest reportatge, tota la part sud amb el Mossorro i el espectacular Montlleó (per cert, moltes gracies per les referencies dels videos), i pel Nord i Oest te molt prop llocs espectaculars: el Tossal dels Montllats en unes vistes espectaculars de practicament tota la provincia, el Tamborero, rambla de les truites, la tosquilla... Un abraçada !

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    1. Hola Víctor.

      No et pots perdre les Coves del Forcall, un racó molt xulo i molt accessible. Prenc nota d'eixes recomanacions per a futures rutes per Vilafranca. Al Tossal dels Montllats tinc que pujar si o si, ja que es sostre comarcal, encara que últimament tinc un poc oblidat eixe tema jeje.

      I el dels vídeos, és just fer referència a ells i al teu treball, ja que en ells poses en valor un riu que és tot un tresor per als castellonencs, a més de apropar-lo a tots, ja que llevant de les baixades des de Culla, Benafigos i l'escoleta del Canto, és un riu que no té accessos senzills.

      Gràcies pel comentari i una abraçada.

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  2. Hola Dani.

    Bien merece una visita este bello pueblo ya por sí solo, pero unido a lo de las Coves del Forcall ya gana muchos enteros. Menudo rincón impresionante. Y si tambien sumas ese poblado de piedra en seco, se convierte en otra ruta de esos de muchos puntos álgidos. Qué perfección la de colocar todas esas piedras. No deja nunca de sorprender por mucho que se vea una y otra vez.

    La verdad que le tengo muchas ganas al rio Montlleó. Emana esa naturaleza solitaria que tanto me gusta a mí. Los videos de Víctor había visto solo el del hielo, pero son todos una pasada. Enhorabuena, por que llevar todo el tinglado de cámaras y accesorios por esos lugares requiere de experiencia y paciencia.

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Ya te he comentado alguna vez, que esta comarca de l'Alt Maestrat, o la zona de influencia del Riu Montlleó, es uno de los lugares que me haría mucha ilusión enseñaros en alguna ocasión que vengáis por aquí.

      En general, en la provincia, es en esta comarca de l'Alt Maestrat donde más trabajo de piedra en seco podemos encontrar, pero lo de Vilafranca y sus altiplanos es brutal, lo de este museo al aire libre solo es una pequeña muestra.

      Lo de les Coves del Forcall fue sorprendente, y no solo por su belleza, ya que es un lugar que te esperas que esté más aislado, y la verdad es que está muy cerca de Vilafranca y al que se llega sin ningún tipo de dificultad.

      Un abrazo.

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  3. Me ha gustado eso de que desde el museo, la ruta continuó sin mucha historia... muy agudo.
    Oye, son realmente atractivas esas formaciones. La erosión es muy caprichosa.
    Esa vista del Penyagolosa, la vi antes de leer el pie de foto... y el Polje de Vistabella.
    Con el calor que hace ya, ver ese ambiente tan frío, se agradece... dentro de poco ya no podremos ir a la montaña... habrá que buscar otras alternativas. A mi me gustaría volver por Pirineos este verano. Allí se está muy bien. No hace falta irse más lejos.
    Un saludo, amigo. Y seguimos en contacto... ah, Fernán está por Benidorm.

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    1. El que has estado agudo has sido tú encontrando ese doble sentido en la frase, pues te juro que no fue intencionado jeje.
      Mejor escultura que la naturaleza no hay nadie, aunque el hombre de antaño tampoco le iba a la zaga, construyendo, una piedra tras otra, nada más, todos esos muros y casetas con una precisión increíble, tanta que pasan los años, y las inclemencias meteorológicas, y ahí están de pie.
      Vistabella y Vilafranca, vecinas y con muchas cosas en común, entre otras que ambas están enclavadas, asuntos burocráticos supongo, en una comarca que históricamente no es la suya. Vilafranca está en la comarca de l'Alt Maestrat pero históricamente siempre ha pertenecido a els Ports, y Vistabella del Maestrat está en l'Alcalatén y no hace falta decir cual es su comarca histórica...

      Un abrazo.

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  4. Hola Dani,

    Que ruta más chula que nos has mostrado, con un inicio por ese barranco moteado de cuevas en su parte final que son toda una maravilla.

    Las vistas desde el Picaio hacia Penyagolosa brutales, así como las que hiciste descendiendo unos metros a la cara sur para fotografiar los gendarmes.

    Me ha gustado mucho ver que conservan y explican las construcciones de piedra en seco, manteniendo un pueblo tan bien conservado, ya que es impresionante como podían construir así tan solo "amontonando" piedras.

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Pasamos una mañana muy agradable, aunque fría, en Vilafranca. Y es que además de los cuatro puntos fuertes de la ruta los correspondientes tramos de transición entre ellos también fueron muy amenos, por lo que al final nos quedó una circular muy completa y sin altibajos.
      El Picaio tiene unas vistas excelentes, sobre todo, como se puede comprobar en el reportaje, hacia la zona del Montlleó y Penyagolosa, pero también he leído que cuando se dan las condiciones idóneas también se pueden ver los Pirineos desde allí, así que ya tengo excusa para hacerle una visita invernal jeje.
      Es de agradecer que se ponga en valor y como merece todo el trabajo en piedra en seco de la zona, y este museo al aire libre que han montado en Vilafranca es una gran iniciativa.

      Un abrazo.

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  5. Hola Dani.

    Un recorrido muy atractivo, de los que pasa el tiempo volando, cuando uno se pone a investigar todos los rincones que esconden lugares como, las Coves del Forcall (muy acertado el nombre del Campanar) o el museo de la piedra en seco (espectacular el azagador).

    En el Picaio, pensaba que ya habías estado, seguro que me lio con alguna entrada del amigo Juane, que ofrece unas vistas fantásticas, sobre todo hacia el valle del Riu Montlleó, que además del río (he visto varias secuencias del primer video), veo que tiene una buena extensión de bosque, sin duda, un lugar en el que adentrarse y disfrutar de la naturaleza.

    Salud y montaña.

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    1. Hola Eduardo.

      Quizás te confundas con el Picaio de la Serra Calderona, de la cual es su cima más oriental, ya que hace relativamente poco tiempo (2019) que subí y publiqué la entrada en el blog.
      El Montlleó, sobre todo a su paso por los términos de Vistabella, Vilafranca, Benassal, Culla y Benafigos es de los pocos rincones de la provincia que aún conservan su pureza, o al menos esta no ha sido demasiado alterada. Eso se debe en parte a los pocos accesos que tiene el río en ambas vertientes. Bajar al río por cualquier sitio que no sean esos pocos senderos o caminos requiere de un puntito de aventura.

      Un saludo.

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