15 de mayo de 2022

El Cañón del Júcar en Jalance

Y por fin le llega el turno a uno de los paisajes fluviales más espectaculares del interior de la provincia de Valencia, el impresionante cañón que el gran Júcar forma, nada más dejar tierras manchegas, a su paso por el término municipal de Jalance, y que se podría definir como la exaltación de la naturaleza más salvaje elevada a su máxima potencia. ¿Exagerado?, os invito a leer el (breve) reportaje, y a mirar bien las 80 fotos que vienen a continuación y que me deis vuestra opinión 😉.




Explicar el trazado de esta excursión no requiere de mucha historia, aunque en verdad si que la tiene, la de la construcción, en los años 50, de una canalización subterránea de 15 kilómetros entre el Embalse del Molinar y el Salto de Cofrentes. El camino que se abrió para construir dicha canalización es el que permite realizar esa ruta. Por eso no sería justo no acordarse en este reportaje de los que trabajaron físicamente en dicha construcción, que es cierto que dejó su impacto en el cañón, pero es gracias a ella por lo que hoy en día podemos disfrutar de este soberbio paisaje.

Aunque utilizar soberbio creo que es tirar por lo bajo a la hora de calificar este cañón, creo que el adjetivo que más se le adecúa es el de majestuoso, muy majestuoso. El paisaje nos abrumó y nos empequeñeció desde los pasos iniciales, en los que desbordábamos ilusión y ansias por conocer este desfiladero, hasta los finales, en los que nuestras retinas habían absorbido cientos de imágenes maravillosas, tantas o más que mi cámara. Y si me preguntáis por el autor de semejante maravilla, el Júcar, estuvo presente, muy bien presente, visualmente, allá abajo en las profundidades del cañón, y sobre todo de forma auditiva, pues el rugir de sus aguas rebotando en las paredes del cañón fue la banda sonora que nos acompañó durante toda la excursión. Y poco más voy a añadir, ya que hablen las imágenes, en estos casos es lo que toca. Solo me queda recomendaros que si no conocéis este cañón y tenéis la ocasión de visitarlo no lo dudéis, estos espectáculos muchísimo mejor disfrutarlos estando allí presente. Y si ya lo habéis visitado os animo a volver a hacerlo. De hecho nosotros en poco menos de un mes estuvimos dos veces, la primera Laia y yo y la segunda acompañados de mi amigo Miguel Ángel, y ya os garantizo que si se tercia volver una tercera vez, volveremos.

Desde el punto de inicio de esta ruta ya son visibles dos de las protagonistas de la misma...

...la Peña del Sapo y la Sapa, curioso topónimo, en la parte inicial de la ruta...

...y la Peña del Buitre, en la parte central.

Pinceladas iniciales del cañón. Bonito, ¿verdad?, pues la cosa se iba a poner aún más interesante. ¿No me creéis?, pasad a la foto de abajo y veréis.

¿Qué me decís?. Se avecinaban diez kilómetros, cinco de ida, cinco de vuelta, de puro deleite y con la espectacularidad del paisaje in-crescendo en todo momento.

Pero que hablen por si solas las imagénes. A partir de ahora textos a pie de foto los justos... y no siempre necesarios.

Primero de los tres túneles que atraviesa el trayecto.




Segundo túnel.


Otra constante del recorrido, sobre todo en su primera mitad, fue ver los restos de las viviendas donde vivían los trabajadores que construyeron la canalización, así como otras infraestructuras relacionadas con la misma.

El Sapo y la Sapa...

... y un batracio con visera blanca y su perrita guapa.


Este desmonte nos da la bienvenida a la espectacular sección de la Peña del Buitre.



Laia, quizás sabedora de la majestuosidad del lugar estuvo realmente generosa con el tema posados. Justo a la altura donde queda la cola de Laia se ve la faja por la que discurre el camino.





El paso estelar de esta sección es el paso bajo esta bóveda.

Allí sacamos buenas fotos...

...como esta panorámica que hice con el móvil.


Mirada atrás en la que se aprecia donde va colgado el camino.

El altísimo paredón que hay sobre el paso abovedado.


Allá abajo el responsable de esta maravilla, el Júcar.





La gran mayoría de las fotos de este reportaje son del día que fuimos Laia y yo, aunque también he intercalado unas pocas del día que nos acompañó Miguel Ángel. Esta es la primera de ellas. En ambas mañanas gozamos de un limpísimo cielo azul, un gran cómplice sin duda.

Entramos en la sección más aérea del recorrido.











Ya hacia rato que se venía marcando en el horizonte, el tajo del Barranco de los Robles o de la Doncella.




En la vertiente contraria el Barranco de los Robles confluye con el de los Capellanes...

...y abocan sus aguas, cuando las tienen, al Júcar de esta manera tan espectacular. Parece ser que este barranco está equipado para su descenso.

Entramos en la parte final del recorrido.

Muy espectacular también, con zona de agujas calizas y todo.



Ojala pudieseis escuchar como rugía aquí el Júcar.

Tercer y último túnel, donde el camino ya no tiene continuidad. Se puede rizar el rizo y bajar hasta el río por una pedrera, pero ninguno de los dos días nos apeteció.


Un lugar ideal para sentarse a almorzar, como así hicimos los dos días.

La única pega que se le puede poner a este recorrido es que se hace corto, pero a su vez, al ser una ruta de ida vuelta, se disfruta dos veces del espectáculo. A continuación unas fotos de la vuelta.






Estos excursionistas me vinieron al pelo para calibrar la grandeza del lugar.

Esta foto es casi calcada a una anterior, pero esa nubecilla fantasmagórica le da un toque especial a esta toma. Parece como si el alma de de esa aguja se escapase de ella en forma de nube.

Espeleotemas al aire libre y a plena luz, en la pared del paso abovedado.

El segundo día nos entretuvimos un poco en fisgar en la zona donde más viviendas habían concentradas...

...y asomarnos también a un vertiginoso mirador.

La zona de las viviendas desde otra perspectiva. Estas estaban colgadas, literalmente, en la ladera.

Nos desviamos a otro mirador...

...igual o más vertiginoso que el anterior.

Nos despedimos de este maravilloso paraje, dándole las gracias al Júcar.


Y entre tanta grandiosidad no nos pasaron desapercibidos detalles más pequeños. Despedimos el reportaje fotográfico con uno de ellos.


Como el día que vino Miguel Ángel se llevó consigo la Go-Pro y grabamos algunas tomas he editado el siguiente vídeo. Disfrutad de él por que las imágenes son realmente brutales. La música corre a cargo de Inconscientes, proyecto de Iñaki "Uoho" Anton (Platero y Tú, Extremoduro), uno de los mejores guitarristas, y productores musicales, del estado.





6 comentarios:

  1. Hola Dani,

    Una palabra... Guau!!!!!

    Menuda brutalidad de cañón, y menudo curro el construir el camino que lo va remontando, no me extraña que fueras en dos ocasiones a disfrutar de él.

    Muy bien encontrado el no poner mucho texto y dejar que las fotos hablaran por si mismas, bueno, las fotos y el video, muy bien editado y que te sumerge por completo en lo que fue vuestra excursión.

    Pues si no te importa ir una tercera, cuidado que no te tome la palabra y te toque volver a ir... jejeje

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      La entrada se prestaba a eso, a no calentarse mucho la cabeza buscando adjetivos y no enrollarse mucho con el texto y dejar que hablasen las fotos, que no veas para hacer la selección de todas las que hice, y encima de dos días!!, aunque que te voy a contar a ti jejeje...
      Aún así, por mucho que las fotos logren transmitir la grandeza del lugar, este cañón es uno de esos sitios que hay que estar allí presente, para de verdad poder calibrar como es debido su magnitud.
      Ya sabes que yo encantado de volver a hacer esta ruta o cualquier otra contigo ;-)
      Ah, y me alegra que te haya gustado el vídeo ;-)

      Un abrazo.

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  2. Hola Dani.

    Brutal!! En efecto, majestuoso es el adjetivo que más se acerca. Según vas viendo las fotos, te vas dando cuenta, que es de las entradas que las fotos no hacen justicia al lugar. En cambio, en el video de Miguel Angel si se llega a apreciar más la espectacularidad de ese cañón. El video es muy guapo, fue una gran idea lo de llevarse la cámara y grabarlo.

    Ay el Júcar/Xúquer!! que facilidad para hacer cañones, sea por tierras serranas, manchegas o valencianas. El otro día estuve viendo sus manantiales debajo de San Felipe.

    Que ya veo que David se ha puesto 1º en la cola, jejejeje, pero cuando he visto la entrada he pensado lo mismo. Esa tercera vez no estaría mal ir acompañado tampoco. De todas formas, la zona es potente en rutas de este calibre, no? porque por Cofrentes y Cortes de Pallás, es Júcar y Cabriel tambien hacen cañones y hay rutas aéreas como las que has puesto, creo yo.

    También sigo el nuevo proyecto de Uoho, que parece que van a ser varios discos. Acaba de sacar una canción de Platero que me encantaba de joven, la de "Voy a acabar borracho"

    Un abrazo.

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    1. Hola Toni.

      Tratándose de tu querido Júcar sabía que te gustaría esta entrada. Si que es verdad que en este tipo de lugares tan espectaculares las fotos nunca terminan de captar toda la grandeza, pero las de este cañón creo que si se acercan a plasmarla, y evidentemente el vídeo mucho más. Creo que tuvo mucho que ver que el cielo luciese tan azul ambos días.
      Creo que te hará ilusión saber que mientras preparaba este reportaje vino a mi el espíritu del Júcar y me releí completo el capítulo que tu padre y tú dedicasteis al Júcar en vuestro Senderos del Agua ;-)
      Y por supuesto, que esta sería una ruta cojonuda para volver a hacer una de nuestras quedadas a mitad camino, incluso propongo yo hacerla incluso antes de que nos veamos en julio. Y si, esta zona donde confluyen los dos ríos es muy potente a nivel paisajístico, y tiene bastantes opciones excursionistas, así a bote pronto te diría una de las más populares, que es el sendero de la Peña Cortada/Cavanilles en Cortes de Pallás.

      Ayyy, como se añora a los Platero...

      Un abrazo.

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  3. Pues el otro día, de casualidad, porque ya a penas escucho Radio3, pillé una entrevista a Uoho. La verdad es que es un músico imprescindible.
    El cañón, una pasada. En verano supongo que no será recomendable, a no ser que se haga muy temprano, pero desde luego sería una pena no visitar ese sitio alguna vez... al menos una vez.
    Muchas gracias, Dani, por enseñarnos estas cosas, y por esa forma de comunicar. Un abrazo.

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    1. Yo también he escuchado algunas entrevistas recientes al Uoho, y parece que él y el Robe no han acabado muy bien, pero... ¿Cuántos músicos relacionados con Extremoduro han acabado a buenas con el Robe?, muy pocos la verdad... Y si, el nombre de Uoho ya merece ser escrito con letras grandes en la historia del rock estatal.
      El que también entra a lo grande en tierras valencianas es el Júcar, con este cañonazo. Suele picar la calor en verano en esa zona del interior valenciano, pero esta es una ruta en la que si madrugas la puedes tener finiquitada antes de que las chicharras empiecen su recital;-)

      Un abrazo.

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