27 de febrero de 2026

Peña Trevinca (2127 m.)

 Sábado 13 de julio de 2024

Además de ser techo de Zamora, Ourense y de toda Galiza, Peña Trevinca también cumplió con la función de poner el cierre a nuestras vacaciones de julio de 2024. Pero más allá de ostentar el honor de ser el más alto de todos los montes gallegos, Peña Trevinca es una montaña a la que le acompaña un entorno de bellas líneas que delatan un pasado glacial, y de cuyas laderas ramifican valles y circos en los cuales empiezan su andadura ríos como el Bibei, el Xares o el Tera. Si os interesa saber como nos fue por Peña Trevinca, y compañía, os invito a seguir leyendo el reportaje, un reportaje que no muestra como están estas montañas en la actualidad, ya que por desgracia fueron asoladas por dos terribles incendios en el verano de 2025.



Subiendo a Fonte da Cova, que es donde pernoctamos antes de la ruta, se nos cayó el alma a los pies, pues durante toda la subida a este puerto se "disfruta" de un horrible paisaje de monstruosas canteras de pizarra. Espantoso, no habíamos visto nunca nada igual... De hecho, la mañana siguiente empezamos la ruta desde una cantera, es por eso que el Estas son montañas que apenas muestran la huella del hombre que reza en la web de la Xunta de Galicia me parece un tanto engañoso...

Y con las canteras está relacionado lo que os voy a contar a continuación, y es que ya cuando ya estábamos acomodados en Fonte da Cova y habíamos sacado la mesa para la merienda/cena, por la carretera estuvieron pasando, durante bastante rato, decenas y decenas de furgonetas, todas iguales, con el mismo logotipo, cargadas de gente, y no pasaba ningún otro tipo de vehículo... Menos mal que las canteras nos hicieron atar cabos enseguida, sino hubiésemos pensado en experimentos o proyectos secretos, rollo Área 51 😅...

¿Y la ruta?... Ah sí, la ruta 😅. El carril inicial, a la vez que nos fue alejando de la cantera, fue evitando, por una vertiente y otra, los altos do Campo, os Valellos, Colladín y as Camperas. Tras dejar atrás este último fue cuando se nos presentó el bellísimo paisaje que justifica el porrón de fotos que contiene este reportaje. Empezamos subiendo al Portillo Puertas, para desde él marcarnos una subida monte a través hasta la cima de Peña Surbia, donde enganchamos el atractivo y pizarroso cordal, con algún tramo de cresta, que nos condujo hasta la cima de Peña Trevinca, pasando entre medias por el Alto Ladeira da Medias y Peña Negra, coronando así las cuatro cotas más altas de Galiza, casi ... Continuamos bajando al fondo del circo glaciar que cae al este de Peña Trevinca, que añadió espectacularidad a la belleza de la ruta. Allí manan las primeras aguas del Tera, río capaz de crear cosas tan bellas como el Lago de Sanabria como de ocasionar, indirectamente, tragedias como la de Ribadelago... Desde el nacimiento volvimos al Portillo Puertas, cerrando así el magnífico trazado circular de esta ruta a Peña Trevinca. El tramo repetido de la excursión ya lo hicimos pensando más en las cervezas que en otra cosa. Si no recuerdo mal, ese sábado contribuimos a la economía local de Quintanilla de Losada...

Aún con la influencia de la cantera, estas Digitalis purpurea dieron las primeras notas de color a la ruta.

Cuando perdimos de vista la cantera ya pudimos ver el grupo de cimas por donde iba a transcurrir el tramo circular de la ruta...

...distinguiendo incluso, al fondo del todo, Peña Trevinca.

Peña Trevinca supondría el colofón, pero la primera sería Peña Surbia, que ya nos mostraba sus sugerentes líneas.

Mirando hacia la dirección opuesta también pudimos ver las cumbres que cierran el circo que alberga los Lagos de la Baña...

...siendo el Picón, con sus 2079 metros, la más elevada de todas.

Llegando al Collado de las Camperas, donde el paisaje subió varios niveles en cuanto a belleza.

Caminando por este amplio collado, con Peña Surbia en frente...

...una de las muchas secciones del recorrido en las que nos vimos empequeñecidos por el entorno.

Escarpados contrafuertes de Peña Surbia, con la Peña Negra al fondo.

Esther señala el siguiente objetivo de la ruta, el Portillo Puertas.

Un momento de la subida al Portillo.

Parte final, entre piornos y gencianas amarillas.

Detalle del crestón de pizarra que teníamos tras nosotros.

Portillo Puertas, situado a 1969 metros de altitud.

Al este del Portillo queda la Peña Puertas de 2032 metros.

Desde el Portillo nos marcamos un exigente totieso hasta la cima de Peña Surbia.

Al asomar al lomo cimero tuvimos el primer contacto cercano con Peña Trevinca.

Llegando al afloramiento rocoso que marca la cima de Peña Surbia.

Peña Surbia, 2116 metros.

Que alguien se tomara la molestia, y el esfuerzo, de levantar y apuntalar, estas dos lajas como hito cimero ya merece que una foto similar haya encabezado este reportaje.

Vistas hacia el valle de Penedo.

Valió la pena perder unos metros de altitud para profundizar en las vistas hacia este valle que se extiende al norte de Peña Surbia.

Una mirada hacia el circo de la Baña...

...y otra hacia el cordal por el que proseguía nuestra ruta.

Nos pusimos a ello...

...y nos vimos empequeñecidos de nuevo. Peña Negra imponente ante nosotros.

Un pequeño alto en el camino, para contemplar con calma este bello paisaje.

De nuevo el precioso valle de Penedo.

Tras el pequeño descanso dejamos atrás Peña Surbia...

...y alcanzamos el collado que la separa del Alto Ladeira da Medias, cabecera del valle de Penedo.

Superado el collado nos encaminamos hacia el Alto Ladeira da Medias.

Punto desde el que vimos las tres cimas que completarían el póker...

...siendo las dos cimas centrales de la ruta las que en ese momento captaron más nuestra atención...

...en especial la Peña Negra.

Finiquitando la subida al Alto Ladeira da Medias.

Mi turno de foto cimera. Alto Ladeira da Medias, 2089 metros.

Excelente mirador hacia Peña Negra...

...cuyas oscuras tonalidades de pizarra aclaran el porqué del topónimo.

Para continuar hacia la Peña Negra nos bajamos del filo de la cresta y escoramos por la vertiente oriental, por descompuesto terreno de pizarra.

Quizás fue el tramo más técnico de la ruta, aunque no presentó problemas más allá que algún resbalón.

De nuevo en el cordal divisorio, con el Alto Ladeira da Medias tras nosotros...

...y los oscuros cortados occidentales de la Peña Negra frente a nuestras narices.

Sencillas trepadas...

...y un corto tramo de cresta...

...para alcanzar la cima de Peña Negra. Turno de Esther. Peña Negra, 2121 metros, segunda altura de Galiza.

En esta cima nos vimos asomados al circo que alberga la Vega del Geijo, cabecera del Río Tera. En una hora o así estaríamos por ahí abajo.

Peña Surbia, bella mire desde donde se mire.

Mirada hacia el valle de Hoyo Castaño, que más abajo confluye con el de Penedo, formando la cuenca del Río San Xil.

Y tras Peña Negra ya solo nos quedaba Peña Trevinca para culminar el cuarteto de cimas.

De las cuatro las más bonitas nos parecieron Peña Negra y Peña Surbia. Nos giramos para contemplarlas.

Panorámica de camino a Peña Trevinca.

Peña Trevinca, ya no había nada entre ella y nosotros...

...salvo este amplio collado/campa...

...y la rampa final.

Lo primero que llama la atención cuando se alcanza la cima es la cruz que antaño coronaba Peña Trevinca, y que ahora yace en el suelo, seguramente tumbada por los elementos. En este enlace podréis ver fotos de la cruz en pie, y de algunos intentos de levantarla de nuevo. 

Aquí me tocaba a mi 😅. Peña Trevinca, 2127 metros. Otro techo provincial, este doble, a la butxaca.

Como al cabo de un rato llegaron unos compañeros a la cima, nos pudimos hacer una foto de grupo en Peña Trevinca.

Estos son los chavales, que estaban de travesía con sus perretes, con los que coincidimos en Peña Trevinca, y con los que estuvimos charlando un rato. No nos cruzamos con nadie más ese sábado.

Vistazo, antes de marcharnos de la cima, hacia la Majada Trevinca, por la que discurre un recién nacido y serpenteante Tera, ya camino de las tierras de Sanabria.

Nos despedimos de Peña Trevinca y de los resistentes neveros de su vertiente oriental. En uno de ellos estaban haciendo un alto en el camino otro compañero y su perro.

Bajando hacia el circo, viendo las cumbres coronadas...

...Peña Negra...

...Alto Ladeira da Medias...

...y Peña Surbia.

Mirando al fondo del circo ya pudimos distinguir...

...el color verde más vivo, que delata las turberas de esta vega.

Precioso contraste, entre el oscuro de la pizarra y el verde de la vegetación.

Ya en la llanura del circo nos acercamos a algunas de estas turberas...

...que conforman el nacimiento del Río Tera.

Este espectacular entorno de pasado glaciar se prestó a que descargáramos mochilas e hiciésemos allí otra parada.

Agrestes laderas orientales de Peña Negra.

De nuevo en marcha, despidiéndonos de este fantástico enclave.



Curioso como a medida que nos íbamos alejando el circo cobraba forma como tal y nos dejaba una estampa todavía más espectacular.

Peña Negra de nuevo, la cumbre dominante de este circo.

Ahora si, y muy a nuestro pesar, tocaba despedirnos del circo del Geijo.

Pero fue dejar de ver un circo y de inmediato plantarnos en la cabecera de otro, el de la Baña, así que no nos podíamos quejar.

De camino al Portillo Puertas pasamos junto a este peñasco aislado, en el que había un numeroso grupo de chovas piquirrojas, Pyrrhocorax pyrrhocorax...

...saliendo en alborotada desbandada a nuestro paso.

El peñasco desde el que despegaron las chovas, con el circo de la Baña y el Picón.

Portillo Puertas a la vista. Cerrábamos la circular.

El camino de regreso a la furgoneta ya nos lo sabíamos, pero no nos importó repetirlo...

...sobre todo el tramo comprendido entre el Portillo Puertas y las Camperas, que al estar resaltado por una luz solar más intensa se mostraba incluso más esplendoroso que por la mañana.

Maravillado andaba con esas crestas.

Nos despedíamos de Peña Surbia y Peña Negra...



...y también de Peña Trevinca, que volvía a aparecer allá a lo lejos. Sirva este reportaje para recordar como eran estas montañas antes de los incendios, y por supuesto para rendir homenaje a la gente que participó en su extinción y a los pueblos que se vieron amenazados por las llamas.


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