4 de abril de 2021

GR-333 - Etapas 9ª y 10ª: Espadilla - Torrechiva y Torrechiva -Toga

Sábado 20 de febrero de 2021

Bocado doble al GR-333. Tocaba la novena etapa, la que une Espadilla con Torrechiva, pero al estudiar el mapa vi que la décima etapa, la que cubre el corto trayecto entre Torrechiva  y Toga, me venía al pelo para trazar la circular, así que matamos dos pájaros de un tiro y tachamos dos etapas en una sola ruta, que al final resultó ser todo un rutón, en el que el Mijares definitivamente empezó a mostrarnos sus encantos. Cerramos el círculo volviendo a Espadilla en un plácido paseo junto al Mijares.





Hoy empezábamos en Espadilla, y toca hablar un poco de esta bonita población del Alto Mijares. Empezaremos diciendo que está bañada por dos ríos, el Pequeño y el Mijares, que además confluyen en el mismo pueblo. Pero sin lugar a dudas el estandarte natural de Espadilla es la Peña Saganta, un monolito de caliza que domina de forma altiva todo este sector del valle, y que es todo un referente excursionista de la provincia. De Espadilla parten dos senderos de pequeño recorrido, uno, el popular recorrido que da la vuelta y sube a la cima de de Peña Saganta y el otro el que corona el vértice de la Cueva Negra. Otros puntos de interés natural de Espadilla son la propia Cueva negra o las fuentes de la Piqueta, el Sastre o el Melic. A nivel histórico destacan los restos del Castillo de Espadilla (s.XII) de origen islámico y construido en un crestón.

Una de las empinadas calles de Espadilla, y es que hay que resaltar que de la parte más baja del pueblo, a la más alta, hay 75 metros de diferencia.

Espadilla es fiel a las características de los pueblos del interior de Castelló. Calles estrechas y encaladas.

Fachada principal y entrada de la Iglesia de San Juan Bautista (s.XVII).

Campanario y cúpula de la iglesia.

Pero sin lugar a ninguna duda el estandarte principal de Espadilla es Peña Saganta, elevándose 500 metros sobre el fondo del valle.


Aparcamos junto al mosaico de la mancomunidad, en la parte más baja del pueblo, así que de buenas a primeras, sin precalentamiento ni nada nos esperaba un empinado callejeo por las tranquilas calles de Espadilla. Salimos del blanco núcleo de población. Este primer tramo del GR coincide, hasta la Fuente de la Piqueta, con el PR-CV-314, tramo que hicimos el sábado pasado y que hoy repetiríamos. No nos importó en absoluto volver a disfrutar de las vistas hacia el Castillo de Espadilla.

Echamos a andar, lo hacemos justo en la entrada del pueblo, por lo tanto nos tocará remontar todo el casco urbano.

Salimos del pueblo. En la crónica de la etapa anterior os contaba que Peña Saganta se había alzado con el papel protagonista, pues bien no lo iba a soltar en las siguientes cinco etapas, incluida esta.

Ponemos rumbo al Barranco de la Piqueta, dejando atrás Espadilla. La dichosa nube de polvo en suspensión se aproximaba por detrás.

Por delante este barranco a remontar, el de la Piqueta.

Echamos un vistazo a la cresta sobre la que construyeron el Castillo de Espadilla.

Aproximándonos a los cinglos bajo los que está situada la Fuente de Piqueta.

He aquí la fuente. El sábado anterior no tenía agua, evidentemente este tampoco.


En la fuente dejamos que el PR de Peña Saganta continúe hacia ella y nos ceñimos únicamente al GR, que con una combinación de caminos de montaña, algún que otro sube y baja y con bonitas vistas hacia Saganta se encuentra con el otro sendero de pequeño recorrido de Espadilla, el PR-CV-386, el cual sube a la Cueva Negra. Se caen bien, pero es poco tramo el que PR y GR van de la mano, el suficiente para tener unas bunas vistas hacia las calizas del Alto de Pepe Mingo y para pasar junto a la Fuente del Sastre.

Dejamos el Barranco de la Piqueta y nos vamos en busca del PR de la Cueva Negra. Mirad quien asoma de nuevo.

Peña Saganta, que ya tenía encima la nube de polvo en suspensión, que nos enturbió un tanto las vistas, y que se apalancó más de una semana.

En una de esas y mirando al valle vemos Toga. En unas horas estaremos paseando por sus calles.

Vemos también el Alto de Pepe Mingo, a punto de ser devorado por la nube.

Ya por el PR de la Cueva Negra pasamos junto a la Fuente del Sastre, en la que hay unas mesas y unos bancos de madera. La fuente estaba seca.


Como había adelantado GR y PR parten peras, y por una nueva combinación de caminos, y alguna que otra subida y bajada, llegamos al bonito paraje Fuente del Melic, donde GR y PR se vuelven a reconciliar. Menudo romance, ¿no?. Lo celebramos almorzando allí. Juntos emprenden una exigente subida que nos conduce hasta la parte alta del cordal, en la Loma Trapos. Allí nos encontramos con el Corral del Alto, donde nuestros (des)enamoradizos senderos se separan definitivamente, el PR se va hacia el vértice de la Cueva Negra, y el GR se viene con nosotros, o nosotros con él, hacia Torrechiva. Visualmente, este tramo del cordal es excelente, ya que nos ofrece una completa visión de los sectores central y occidental de Espadán, así como de la Sierra de la Espina y el macizo de Penyagolosa.

Camino de la Fuente del Melic volvemos a ver a Pepe Mingo, y la cuenca de Barranco de Truchelles.

Llegamos al bonito rincón en el que está la Fuente del Melic, que si que tenía agua, de la que dimos un buen trago.

Aprovechamos esa mesita para echar algo al estómago. Por cierto, siendo esta una zona de habla castellana siempre me ha chocado el topónimo de esta fuente, ya que melic es ombligo en valenciano.

Allí encontramos este curioso refugio, bautizado como la Casita de Lory.

En la fuente se inicia la subida hacia la Loma Trapos. Estas son las vistas durante la subida.

Al alcanzar el cordal nos reciben las ruinas del Corral del Alto.

Aquí arriba aún no ha llegado el condenado, y radioactivo, polvo del desierto, así que tenemos festín de vistas.

Como no, nuestra amiga no faltó a la cita.

Mirada hacia donde la Serra d'Espadà se une a la Sierra de la Espina. Más o menos en el centro destaca el Pico de Santa Bárbara.

El sector central de la Serra d'Espada tampoco escapa a nuestros ojos.


Pasamos junto al Pilón de Torrechiva, y unos metros más adelante nos bajamos del cordal para encaminarnos hacia el descenso hacia Torrechiva. No es hasta llegar a una masía en ruinas cuando el descenso se termina de definir, y lo hace de forma brusca, las recuperadas y verticales vistas hacia el valle del Mijares, que habíamos dejado de ver al llegar a la Fuente de la Piqueta, anunciaban lo pronunciada que iba a resultar la bajada, sobre todo en su primera parte. Mientras bajábamos y mirando abajo veíamos a nuestra izquierda un marcado sendero horizontal colgado a media ladera, y con una pinta excepcional, y nos decíamos, me decía mejor dicho: "ojalá hayan trazado el GR por él". Deseo cumplido. El sendero realiza un quiebro y se encamina allí. Este sendero no nos defraudó, además de por su trazado por las vistas que nos otorgó hacia el corto pero fantástico desfiladero que el Mijares forma entre Torrechiva y Toga.

Llegamos al Pilón de Torrechiva, donde hay una encrucijada de senderos. Justo aquí nos cruzamos con las dos únicas personas que vimos durante la ruta, que iban en moto...

En el pilón ponemos rumbo a Torrechiva, detrás dejamos estas fantásticas vistas hacia Espadán...

...y delante volvemos a intuir el valle del Mijares. Penyagolosa ejerce orgullosa su reinado sobre una de sus dos comarcas. Por cierto, iba a ser la última vez que la íbamos a ver en el transcurso del GR, aunque con el Gegant nunca se sabe...

Pasamos junto a esta masía en ruinas. Una flecha de madera nos indicaba que también hay un pozo. No lo vimos.

Recuperamos la visión del valle del Mijares, nos espera una buena bajada...

...por que tenemos que llegar a este pueblo, Torrechiva.

Durante el descenso me llamó la atención este sendero horizontal a media ladera, ¿irá por ahí el GR?

Lo hace, el trazado es una pasada...

...pero las vistas son mejores.

Es el sector occidental del desfiladero que el Mijares ha labrado entre Toga y Torrechiva.

Será cuestión de recrearse con estas vistas.



Vemos la zona más estrecha del desfiladero, con Toga al fondo. 


Tras esta bonita sección recuperamos el sentido descendente. No tardamos en llegar al cauce del Mijares, con el cual por fin teníamos el primer contacto directo, y respirar el ambiente rural de las huertas de sus riberas. Cruzamos el río por un vado y remontamos para acceder a las calles de Torrechiva, donde finalizaba la novena etapa del GR, e inmediatamente comenzaba la décima.

Se acaba el sendero, llegaremos a Torrechiva por un camino rural.

El verdor de este campo delata la cercanía del río.

Aquí lo tenemos, el Mijares. En esta novena etapa por fin teníamos contacto directo con él.

Al otro lado del vado encontramos las ruinas de un molino.

Antes de subir a Torrechiva nos desviamos unos metros para ver este remanso, que es una de las zonas de baño que el río deja a su paso por Torrechiva.

Hacía mucho tiempo que no veníamos de ruta a Torrechiva, pero no se nos había olvidado el bonito entorno en el que está.

Siempre que hemos venido me ha llamado la atención esta formación rocosa.


Iniciábamos etapa. Es por eso que toca hablar de Torrechiva. Evidentemente esta población esta regada por el Mijares que a su paso por el término municipal deja varias piscinas fluviales muy visitadas en verano. Vuelvo a destacar el corto pero espectacular, obra del Mijares, como no, desfiladero que hay a la entrada del pueblo, y que comparte con Toga. Los demás encantos montaraces los habéis visto durante la crónica. A nivel histórico destaca la Torre de Torrechiva, torre circular de origen islámico y que data del siglo XIII, y que se encuentra enclavada dentro del casco urbano.

Callejeemos un poco por Torrechiva.

En pleno casco urbano encontramos la Torre de Torrechiva, que no se sabe a ciencia cierta si fue parte de una alquería musulmana o una torre de vigilancia del desfiladero que da acceso a la población. Hoy en día forma parte de unas viviendas particulares.

Calle la Fuente, con la susodicha.

Plaza de la Iglesia, con la Iglesia Parroquial de San Roque (s.XIX).


Antes de poner rumbo a Toga aprovechamos el área recreativa que hay en la entrada del pueblo para sentarnos a comernos el bocata. Mientras daba buena cuenta de él mantuve una agradable charla con un lugareño, que hablando hablando resultó que si, que vivía en Torrechiva, pero que era oriundo de Betxí 😂. Frente al área recreativa está el polideportivo municipal, y allí mismo nace el sendero con el cual arranca el trazado de esta corta etapa del GR. Este sendero lo encontramos empedrado a tramos, no en vano se trata del antiguo camino de Toga a Torrechiva, y dibuja bonitas lazadas que ayudan a suavizar la rápida ganancia de altitud. Dicha altitud nos permite gozar de unas buenas de vistas de Torrechiva, y del bonito rincón en el que está situada.

La décima etapa estaba ya en marcha, dejamos Torrechiva, fijándonos una vez más en su bonito entorno montaraz.

La aguja esta me tenía hechizado.

Vamos ya por el primer sendero de la etapa, que enseguida nos deja estas vistas hacia Torrechiva...

...vistas que serán mejores a medida que iremos sumando cota. Al fondo a la derecha se aprecia la pedanía de el Tormo, donde mi colega Amadeo elabora las deliciosas Mermeladas del Mijares. Apréciese el muerte de piedra que flanquea el sendero, un claro indicio de que se trata de un camino ancestral.


Alcanzamos un collado, donde enlazamos con un camino, que nos conduce hasta la vertiente norte de los Morrones, donde arranca un bucólico sendero entre el bosque. De vez en cuando, y entre los claros del pinar, los Morrones nos muestran su dentada cresta caliza. El sendero sale a una zona más abierta y arcillosa, donde recuperamos de nuevo las vistas al valle del Mijares, las cuales se nos habían ocultado momentáneamente. Acabamos bajando a la carretera, la cual seguimos unos metros antes de enlazar con un camino por el que llegamos a Toga, donde finalizaba esta décima etapa del GR-333.

Circularemos ahora por este camino. Se nos ocultan las vistas al valle, pero a cambio aparecen estas. Esa puntiaguda montaña se la conoce como los Morrones...

...y esta es su rocosa, y aparentemente inaccesible, cima.

Empezamos a transitar por un apacible y boscoso sendero.

En un claro del bosque podremos apreciar que la cima de los Morrones es más bien una cresta...

...y qué cresta!!

Una sección de sendero muy deliciosa, esta que transcurre por la vertiente norte de los Morrones.

Salimos del bosque, recuperamos las vistas al valle. Tenemos Toga a tiro de piedra. A la izquierda destaca la Peña Parda.

Por este camino, que pasa junto al puente de la carretera, llegaremos a Toga. Al fondo vemos el desfiladero del Mijares.

Como no, cayó un callejeo por estas tranquilas calles.

En la próxima crónica del GR-333 más fotos y más cositas sobre Toga.


El retorno a Espadilla fue íntegro por caminos asfaltados, pero no fue para nada pesado. Pasamos junto a la semi-derruida Ermita de San Juan, la cual nos desviamos a visitar, cruzamos el Mijares, tuvimos unas excelentes y constantes vistas de Peña Saganta, volvimos a vadear el Mijares y vimos la mejor conservada Ermita de San Roque un poco antes de llegar de nuevo a Espadilla donde hoy si, cerrábamos una circular como mandan los cánones. Una ruta estupenda, que más allá del GR-333, recomiendo mucho hacer a todo buen apasionado del senderismo.

Iniciamos el camino de regreso a Espadilla. Si el entorno que rodea a Torrechiva es chulo el que rodea a Toga no le va a la zaga.

Y tras bastante rato sin verla aparecía de nuevo Peña Saganta, mostrándonos uno de sus mejores perfiles.

Un bello olivo junto al camino.

Nos desviamos unos pocos metros para visitar la Ermita de San Juan, también llamada de Santa Bárbara, que se encuentra medio derruida.

Vemos algunos detalles de este pequeño templo, que fue construido en el siglo XVII.

Una pena que se encuentre en este estado.

Hola de nuevo amigo Mijares, qué bien te sienta la compañía de Peña Saganta.

Hablando de Peña Saganta, no la perdimos de vista en todo lo que restaba de ruta...

...y nos regaló estampas como esta, acompañada del Castillo de Espadilla.

Y nos volvimos a encontrar con el serpenteante Mijares. En este punto separamos nuestros caminos, él seguía su curso hacia su desembocadura en el Mediterráneo. Nuestro destino, Espadilla, estaba más cercano.

La Ermita de San Roque, fue el último punto de interés de los muchísimos que tuvo esta gran ruta por mi cada vez más querido Alto Mijares.

Abrazos para tod@s!!


  • Longitud total del recorrido: 16,96 kilómetros.
  • Longitud de la etapa 9: 9,46 kilómetros.
  • Longitud de la etapa 10: 4,17 kilómetros.
  • Desnivel positivo acumulado total: 774 metros.
  • Desnivel negativo acumulado total: 774 metros.
  • Desnivel positivo de la etapa 9: 563 metros.
  • Desnivel negativo de la etapa 9: 534 metros.
  • Desnivel positivo de la etapa 10: 90 metros.
  • Desnivel negativo de la etapa 10: 140 metros.
  • Track de la ruta.
  • Si os animáis a realizar esta ruta es interesante saber que...
...esta transcurre por buenos senderos y caminos de montaña. En cuanto al seguimiento de la ruta, al estar la mayor parte balizada como GR no hay problema. La combinación de asfaltados para volver a Espadilla si se tiene un mínimo sentido de la orientación tampoco debería suponer ningún problema. En el aspecto técnico cabría reseñar un pequeño tramo de sendero en la bajada a Toga, que está colgado en un corrimiento de tierra y que está asegurado con un pasamanos. De las tres fuentes que vimos solo la del Melic tenía agua. Podremos rellenar agua, o comprarla, en Torrechiva y Toga.

6 comentarios:

  1. Hola Dani,

    Menudo rutón que te has marcado, que trazaran este GR ha sido una gran idea, menudos rincones por los que transita.

    Peña Saganta es simplemente espectacular, siempre que voy a Montanejos impresiona cuando vas llegando a Espadilla, y que decir del entorno del Mijares, entre bancales y paredones callizos.

    Por cierto, un gran acierto el retorno a Espadilla, con esas visitas a las ermitas, lástima del estado en el que se encuentra la de San Juan, ojalá el ayuntamiento y/o la diputación se plantearan restaurarla, ya que es una pena que el patrimonio se pierda.

    Ahora a esperar la siguiente etapa de este emocionante y bonito GR-333.

    Un abrazo!!!

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    1. Hola David.

      La gente de la Mancomunidad Espadán Mijares han tenido mucho gusto a la hora de diseñar y trazar este GR, ha sido una gran iniciativa y parece que está teniendo mucho éxito. A mi personalmente, y a falta de una etapa por hacer (quería haberla hecho hoy, pero ha salido el día lluvioso), me está encantando.

      Peña Saganta es todo un emblema en la zona, y no es para menos, pues es una montaña bonita e imponente, y que no nos quitó el ojo de encima en las siguientes etapas ;-)

      Totalmente de acuerdo con lo que comentas de la ermita. Además, no es que se encuentre en un lugar remoto o inaccesible, como las que nos mostraste en tu última crónica, lo cual podría dificultar su restauración, se encuentra al lado de un asfaltado, a un kilómetro escaso del pueblo.

      Un abrazo.

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  2. Hola Dani.

    Que estratega estas hecho, combinando como nadie sendas y caminos para hacer un sendero, ya de por sí chulo, en mucho más atractivo, con ese toque etnológico/natural mostrándonos los distintos y bellos pueblos de la comarca y las diferentes perspectivas.

    el Mijares, estrechos, barrancos, montañas y sendas ancestrales de las que me entran unas ganas tremendas de caminarlas.

    La pena..... esa nube de calima que lleva asolándonos, unas veces más, otras menos, desde hace tiempo, y esa ermita de San Juan, que se ve en estado lamentable, con esos frescos y esa cúpula tan bonita..

    Seguimos muy atentos con el GR-33

    Un abraz.

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    1. Hola Toni.

      Si te ha gustado el toque etnológico/natural de esta ruta no te pierdas la ruta que hice el sábado siguiente en Benassal. Si no pasa nada este domingo no, el siguiente, publicaré la crónica.

      Al hacer el recorrido así, etapa a etapa me está permitiendo disfrutar más del paisaje, de los senderos, entretenerme más en los pequeños matices del recorrido, y sobre todo del paso por los pueblos, en los que he intentando, quitando del periodo en el que cerraron la hostelería, hacer mi pequeña contribución económica, tomando una cervecilla o comiéndome un bocata en el bar jeje.

      La dichosa nube de polvo del desierto se apalancó aquí más de diez días, y en esta ruta, y en la siguiente en Benassal, nos enturbió bastante las vistas, y con ello las fotos. Lo de la ermita una pena, si, por que si no se actúa, en uno años se vendrá abajo definitivamente, perdiéndose otro bonito patrimonio de la comarca.

      Un abrazo.

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  3. ¡Hola, Dani! Estupendo matar dos pájaros de un tiro y además realizar una ruta circular que por sí misma tiene mucho interés. La apunto para en cuanto pueda, hacerla. El Alto Mijares tiene infinitas posibilidades, todas ella muy interesantes y bonitas. Esta es una muestra más. Y nada, a seguir con el proyecto que es de lo más interesante y atractivo.
    Un abrazo.

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    1. Hola Emilio.

      Así es, más allá de recorrer en ella dos etapas del GR-333, esta circular es una estupenda manera de disfrutar de los paisajes, pueblos y orografía de este sector del Alto Mijares. Como digo al final del reportaje, totalmente recomendada.
      Y tienes toda la razón, mira que he hecho rutas por el Alto Mijares, y aún así hay zonas de esta comarca que no he pateado y que por lo tanto tengo por descubrir. Infinito Alto Mijares.
      Al proyecto del GR-333 le falta la guinda final, quería habérsela puesto hoy, pero ha salido lluvioso. Se la pondremos el sábado que viene, si la meteo lo permite.

      Un abrazo.

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