12 de febrero de 2023

Turbón (2492 m.) por la Coma de San Adrián

 Sábado, 28 de mayo de 2022

Primera escapada pirenaica que hicimos en 2022. Elegimos el Turbón, una montaña que no necesita ningún tipo de presentación. La Montaña Mágica le llaman, ya que se le asocian unas cuantas leyendas, que si allí encalló el Arca de Noé al descender las aguas del Diluvio Universal; que si los Dioses Pirenaicos tenían allí su fragua, en la que producían los truenos y relámpagos; o que las brujas del Alto Aragón se reunían semanalmente para celebrar allí sus aquelarres... De entre todas las opciones de ascensión elegimos, y creo que acertamos, la que sube por la Coma de San Adrián, partiendo desde el Llano de la Muria.



El merendero del Llano de la Muria es uno de los mejores lugares en los que hemos pernoctado con la furgoneta, y eso que cuando llegamos allí ya era noche cerrada y no pudimos ver el bonito entorno en el que está ubicado, pero por aislamiento, silencio, tranquilidad y oscuridad, directo al top 5 de la lista de las mejores cenas y pernoctas furgoneteras. En el transcurso del desayuno, además del bonito entorno descubrimos que también hay allí una fuente, un refugiete y unas barbacoas, de hecho, cuando regresamos allí, casi 8 horas después, habían allí unas cuantas familias de comilona. Lo que aconteció durante esas casi 8 horas de ruta mejor os lo desgrano en las fotos, ya que me gustaría profundizar un poco más sobre las tres leyendas que os he nombrado en la intro, y que para mi no son tan descabelladas, al menos con la interpretación, muy "sui géneris", que yo hice de ellas. Desarrollemos esas interpretaciones pues. 

La primera de ellas, la del Arca de Noé, "L'arca ba turbá, l'arca ba turbá" (turbar equivaldría a encallar) dicen que dijo Noé antes de encallar en la montaña... y de turbar, Turbón. La cuestión es que cuando alcanzamos el Cap de la Montañeta o Collado de San Adrián y divisamos por primera vez la Coma de San Adrián lo primero que vino a mi imaginativa cabeza fue que ese impresionante sinclinal colgado lo hubiese formado el impacto de la gigantesca proa de un mastodóntico navío... 

Sobre la leyenda de los Dioses Pirenaicos y su fragua de tormentas "Si hay niebla o boira en el Turbón, habrá tormenta en todo Aragón"... Pues ese día no hubo ni boira ni tormentas, es más, pocas nubes fueron las que osaron a aparecer en esta jornada de cielos azules, lo cual me hizo pensar que tal vez los Dioses Pirenaicos se habían cogido el día libre, lo cual nos permitió contemplar a otros Dioses Pirenaicos, esta vez los físicos... ¿Y quién serían esos dioses físicos?, pues lógico, los 3000's del Pirineo, fueron unos cuantos los que logramos abarcar desde lo más alto del Turbón, que si la Robiñera y la Munia, el Pic Long y su séquito, los Eristes, Posets, el Bachimala, Perdiguero, Maladetas, Besiberris... 

Y finalmente, la leyenda de las brujas y los aquelarres "En el Turbón, tienden las brujas sus ropas al sol", y esta es mi interpretación más bizarra, el aquelarre no se hizo en el Turbón, sino en Benasque, unas horas después de haber bajado de la montaña, en él no se bailó alrededor del Diablo, sino alrededor de unas frías cervezas; y más que brujas fueron brujos los que hicieron ese aquelarre, cinco "betxinencs", Pere, Rubén, Gerard, mi amigo Jaime (los cuatro habían subido al Perdiguero ese día) y servidor, que se reunieron en Benasque... Y bueno, una brujita si que hubo en ese aquelarre, mi fiel Laia.

Y estas han sido mis tres disparatadas interpretaciones de estas tres leyendas. Vaya por delante que en ningún momento he querido faltar el respeto a ellas, ni a las tradiciones que tienen asociadas, por las que siento un profundo respeto y admiración. Si queréis saber un poco más de las leyendas del Turbón os dejo este par de enlaces, en los cuales me he documentado para redactar este escrito.

Y ahora, las fotos, y la descripción de lo que fue una preciosa ascensión a la Montaña Mágica.

Merendero del Pllano* de la Muria, con el estrecho del Barranco Fuentes de la Muria detrás, punto de inicio de esta excursión. *Para este reportaje voy utilizar la toponimia reflejada en el mapa excursionista de Editorial Alpina.

Caminamos inicialmente por una pista forestal, aunque de inmediato la abandonamos para atravesar, sin sendero, estos verdes pastizales. Aparecen al fondo las montañas de Cerler (Gallinero, Cibollés, Castanesa, Basibé etc...)

Tras atravesar unos cuantos pastizales damos con el sendero que sube al Puerto de la Muria, que discurre por un frondoso hayedo, en él nos topamos con algunos buenos ejemplares de fagus sylvatica.

El sol ya estaba bastante arriba, y aún así le costaba penetrar en el hayedo.

Atravesado el Puerto de la Muria bajamos a este otro llano herboso, donde el Turbón se nos muestra por primera vez...

...en concreto su escarpada vertiente norte.

Desde el llano iniciamos una fuerte subida por lo que parece ser un cortafuegos. Al fondo aparece la Sierra Calva, cuya cúspide es el Pico del Baciero.

Tras ella empiezan a asomar las primeras cimas del Macizo del Cotiella, las picudas Punta Alta y Peña las Once.

Y un poco más arriba empiezan a aparecer los colosos pirenaicos, en este caso el Posets, con todo su séquito.

Zoom hacia la segunda montaña más alta del Pirineo. Distinguimos también el Diente de Llardana.

La subida continúa potente, y se ciñe a la calva herbosa.

Las vistas compensan con creces el esfuerzo a realizar.

Volvemos a ver la Punta Alta y la Peña las Once, para descubrir como van apareciendo más tresmiles...

...en este caso la Robiñera y la Munia, esta con todos sus compinches.

Alcanzamos un punto en el que se empieza a marcar la Coma de San Adrián, y también tenemos el primer contacto visual con lo que es la cima del Turbón. Por no perder cota hasta la pendiente herbosa hicimos un pequeño trochemoche entre el matorral.

Enganchada la senda de la pendiente herbosa recuperamos las vistas hacia la zona del Gallinero, y se nos abren nuevos horizontes hacia el norte.

No perdemos de vista al Posets...

...ni al magnífico Cotiella, que por fin entraba en escena, acompañado de dos escuderos, el Pico d'Espouy y la Punta de las Coronas.

Y por fin aparecía ante nuestros ojos la preciosa Coma de San Adrián, nuestra vía de acceso a lo más alto del Turbón.

Antes de bajar a ella para empezar a remontarla pasamos por el Collado de San Adrián o Cap de la Montañeta, muy herboso él. Una abeja me hizo de improvisada figurante, junto con Laia, en la foto.

Tomamos el sendero que remonta este espectacular valle colgado. El objetivo, llegar a su cabecera.

Se venía un tramo de auténtico disfrute. Mi manchita negra ¿la lográis ver?, toma la delantera.

La visión del Cotiella, apareciendo tras la Sierra Calva, me tenía hechizado. Tengo muchas ganas de subir al Cotiella.

Eso será en una futura, y espero que próxima, escapada. Nos volvemos a centrar en la Coma. Nos entristeció un poco el ver que por el torrente que baja por ella apenas bajaba un hilillo de agua.

Un nuevo gigante pirenaico se unía a la fiesta visual, el Perdiguero. A esas hora mis paisanos estarían negociando las palas nevadas y sufriendo sus pedregales.

Y en una de esas también reclamó nuestra atención el rey del cotarro pirenaico, el Aneto. Luego lo veríamos de forma más espectacular.

De momento el avance por la coma es muy cómodo, incluso con algún tramo llano.

Pero pronto llegaron las piedras, y tras remontar un pequeño pedregal llegamos a las ruinas de lo que fue la pequeña Ermita de San Adrián, el vestigio románico situado a mayor altura de todo Aragón. Más info aquí.

Junto a la ermita, hay que fijarse bien, se halla la Fuen de l'Arena, un pequeño manantial. Me comentaron unos compañeros catalanes con los que coincidí allí, que este agua siempre brota a la misma temperatura, entre 0º y 1º. Di buena fe ello. De tan ferruginosa que es resulta inbebible.

Tras picotear algo en la ermita seguimos remontando la coma.

Atravesamos una zona bastante caótica. Precisos hitos nos orientaron en este pedregal.

Las características agujas de la Coma de San Adrián, a las cuales se las conoce como el Rey y la Reina del Turbón.

Salimos del pedregal y afrontamos otro tramo relativamente cómodo.

Empiezan a fascinarnos las diferentes tonalidades de la barrera rocosa de la margen derecha de la Coma.

El sol empezaba a apretar de lo lindo...

...por lo que mi compi iba buscando las sombras, en este caso la de este pedrolo.

Vistazo atrás, para ver que más o menos llevábamos remontada la mitad de la Coma, y para disfrutar de las vistas.

Inclinadísimas pedreras de la margen derecha de la Coma.

La subida continuaba con un ambiente fantástico, y sorteando enormes pedrolos desprendidos.

La cabecera de la Coma de San Adrián cada vez más cercana.

Este pradete nos dio un respiro en la subida.

Volvemos a ver las Maladetas, aparecen el Pico Occidental de la Maladeta, el Pico Maldito y el Pico del Medio.

Afrontamos la parte final del ascenso, aparece el espolón del Turbonet, al que también subiremos.

Pero eso será a la vuelta (vemos marcado el sendero por el que iremos hacia allí)...

...ahora tocaba afrontar la pala final al Turbón.

Así de primeras parecía que se nos haría larga, pero al final no dio mucha guerra.

El trío barcelonés, con el que fuimos coincidiendo durante la subida (fuimos los únicos que subimos desde la Muria y San Adrián) se disponen a negociar la pala final.

    Alcanzamos la cuerda cimera. Se nos abre una amplia panorámica hacia el sur.

Mirad que presencia tiene la cima del Turbón...

...solo nos separa de ella un ancho tramo de cresta.

Castillo del Turbón (es el verdadero topónimo de la cumbre) 2492 metros.

La cima desde una pequeña cota al norte, en la que hay unas placas solares y un panel que nos identifica las vistas.

Desde esa cota vemos la continuidad de la cresta hacia el norte (Crencha del Mallo). Empecemos a desgranar, a groso modo, las vistas, que como imaginaréis, fueron extraordinarias.

Aquí vemos, de izquierda a derecha, los picos de Eriste, el Bachimala asomando tímidamente y el macizo de Posets.

Macizo de Cotiella, a su izquierda intuimos el grupo de cumbres de la zona Canfranc/Tena (Collarada, Tendenera etc.) y a su derecha Robiñera/Munia/Tromousse.

Volvemos a ver, a la izquierda, Robiñera/Munia, de ahí a la derecha Soum de Salettes, macizo de Neouville, Punta Fulsa, Punta Suelza, picos de la Espada, Ibonet, Arriouère...

...y seguimos en el mismo sentido para ver Posets (de nuevo), el grupo de Gourgs Blancs, el Perdiguero y el grupo del Maupas.

Y no podía faltar en este repaso visual el Macizo de la Maladeta...

...con el monarca Aneto a la cabeza.

Enfocamos ahora hacia la Coma de San Adrián, para hacer un repaso de las montañas catalanas que vimos desde el Turbón.

Empezamos con las montañas que cierran la Val d'Aran por el sur, vemos el Tuc de Estanhets, el Tossau deth Lac Tòrt, el Besiberri Nord y el Pic de Comaloforno.

Y seguimos hacia la zona de Aigüestortes, con el Pic de Comalespada, la Punta Alta de Comalesbienes, el Pic de Contraix, Pic de Soubenix, y el Pic de Peguera entre otros muchos más.

Y finalizamos con uno que ni por asomo esperábamos ver, el Pedraforca, con la Serra del Cadí. Fue toda una sorpresa.


Tras una más que cumplida estancia en la cima, almorzando, charlando con unos y con otros... reanudamos la ruta. De momento invertimos el último tramo de ascenso. Aquí pillé a mi compi aliviando la vejiga.

Descendida la pala somital focalizamos el siguiente objetivo, el Turbonet. Desde aquí ya le tenemos echado el ojo al sendero que se dirige allí.

Ya estamos andando por dicho sendero, que se encamina hacia el Collado Porroduno. No hay dudas sobre el objetivo, estará bien presente en todo momento.

El Rey y la Reina del Turbón vistos desde otra perspectiva.

Desde el Collado Porroduno vemos los precipicios occidentales del Turbonet, en cuya cima ya están el trío de catalanes, con los que volveríamos a coincidir arriba.

Para llegar a la cima del Turbonet nos tendremos que alejar del sendero. Vemos la cabecera de la Coma de San Adrián.

Turbonet, 2346 metros. Al fondo la cima del Turbón.

Aéreas vistas de la Coma de San Adrián desde la cima del Turbonet.

Espectacular sin más. Cima secundaria pero vistas de primera.

Desde el Turbonet en vez de volver al sendero continuamos un poco al trochemoche por el cordal, asomándonos a alguna de sus brechas.

Recuperado el sendero nos plantamos en la Cometa, por la que habrá que descender ahora. Hacemos una parada allí.

Tras un breve descanso continuamos con el descenso por la Cometa.

Qué gustazo dejarse caer por esta pendiente herbosa. Pronto se iba a acabar lo bueno.

Y es que, y hago un inciso, justo al acabar de descender la Cometa me paré a charlar con una simpática pareja de montañeros aragoneses. Cuando les comenté que llevaba idea de bajar por la Canaleta del Cornillo, el hombre, buen conocedor del terreno, me recomendó que no lo hiciera, y me indicó un camino que bajaba de nuevo al Cap de la Montañeta, donde encontraría un ramal que nos llevaría a la parte baja de la Canaleta del Cornillo, evitándola así. Pero bajando bajando me salté el desvío, y a la que me quise dar cuenta ya estábamos metidos en plena Canaleta, dándome cuenta enseguida el por qué el señor no me la había recomendado. La Canaleta del Cornillo es una inclinadísima torrentera camuflada en el bosque por la que hay que bajar con sumo cuidado, pues a esa inclinación hay que sumarle que hay muchos tramos de resbaladiza hierba (ojo si está mojada) y algunos destrepes que sin ser complicados exigen atención. Evidentemente en época de deshielo no recomiendo bajar por allí. Al bajar con los cinco sentidos puestos no hice fotos de esta bajada, que se me hizo larga, y por lo tanto no hay documento gráfico de ella.

Tras el pequeño "trago" de la Canaleta del Cornillo ya me puede relajar y hacer fotos, como esta macro a esta florecilla del Turbón...

...o esta del Posets emergiendo entre los pinos.

Final muy cómodo a una excelente y completa ruta de ascenso al Turbón.

Y por la tarde nos fuimos a Benasque, donde no habíamos estado desde el verano de 2016, a tomarme unas birras con mis paisanos, que habían acabado de bajar del Perdiguero. Un broche perfecto a este sábado pirenaico.


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8 comentarios:

  1. Hola Dani,

    Me ha gustado mucho la interpretación que has hecho de las tres leyendas, sobretodo la del aquelarre... ya os estoy viendo yo metidos en plena faena bebiendo birras sin cuartel.. jajaja

    Que bonito que es el Turbón y que maravilla de ruta, pasando por esos hayedos y viendo como el entorno va cambiando y pasando de prados a pedregales, y siempre con unas vistas impresionantes a una burrada de 3.000's. Por ciderto, la foto del Posets con el Diente de Llardana es una pasada.

    Un gran acierto acercaros al Turbonet, las visas al Turbón son impresionantes.

    Menudo mal rato debiste pasar por la Canaleta del Cornillo, más aun cuando la querías evitar, qua mal se pasa cuando te metes en un fregao que no te esperas, como bien sabes, soy el experto número uno en meterse en fregaos por ir despistado, ya te has metido conmigo en alguno por mi culpa... jajaja

    Por cierto, el paso final por esa pista rodeada de pinos impresionante, un gran broche para una gran ruta.

    Pero para acierto de verdad, acercarte a tomarte unas birras con los compis a Benasque.

    Un abrazo.

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    1. Hola David.

      Me alegro de que te hayan gustado mis desvaríos literarios jeje. Mira, te voy a confesar una cosa, entre las dos birras que me tomé en Castejón de Sos nada más bajar del monte, las que me tomé luego con Jaime & cia, y el vino con gaseosa que bebí en la cena del bar del camping, me fui a dormir un pelín cocido jajaja.
      Subir al Turbón por la Coma de San Adrián fue todo un acierto, pues fue una ruta muy variada que tuvo un poco de todo, con la guinda, al llegar arriba de tener un campo visual extraordinario. Esa foto del Posets también es de mis favoritas de ese día.
      Mirándolo bien, esta ruta, sin ese toque de picantillo que le dio la Canaleta dle Cornillo, se hubiera quedado coja, y si que es verdad, como dice Toni más abajo, que tenía que haber hecho alguna foto.

      Un abrazo.

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  2. Amigo Dani, me ha gustado bastante la introducción literaria de esta aventura pirenaica. Las notas musicales de Dream Theater han sido las que han acompañado tu narrativa.
    Es realmente bello el Turbón, y nunca lo había planteado... veo que merece la pena... y es que siempre que vamos a Pirineos, vamos buscando lo que aquí no tenemos: tresmiles. Pero a veces interesa hacer cotas más bajas y conocer otros ecosistemas.
    Muchas gracias por tu relato, y un abrazo.

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    1. Muchas gracias a usté por leero y plasmar su satisfacción aquí.

      Dream Theater, los vi en directo hace ya un porrón de años en un festi en Murcia en el que los cabeza de cartel eran los Maiden. Tocaron de día, impecablemente, pero ese rock progresivo no pega con la luz del día. Hace ya un tiempo que les perdí la vista, pues sus últimos lanzamientos me parecieron bastante empalagosos. No sé si habrás visto en YouTube la entrevista que les hizo, a Petrucci y LaBrie, David Broncano en la Resistencia, si no la has visto búscala, es desternillante.
      Cierto que los 3000's pirenaicos tiran mucho, pero con mucha menor altura hay montañas muy atractivas y que sin duda son merecedoras de una escapada relámpago para subirlas, el turbón es una de ellas. Espero contar pronto algo del Cotiella, otra montaña que no llega a los 3000 (le faltan 88 metros), que tengo muchas ganas de subir, y que promete ser fascinante.

      Un abrazo.

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  3. Hola Dani.

    Que maravilla el Turbón, el Turbonet y todo aquel entorno, y también seguro el modo slow turbo mountain que imprimiste para poder captar todo lo que nos enseñas. Iba a remarcarte algunas fotos de vistas con las montañas, pero es que hay fotazas, ayudado indudablemente por ese cielo azul tan limpio.
    Donde no habría turbo ninguno sería en la canaleta del Cornillo. No habría quedado mal una foto de Dani resoplando, jejeje.

    En los tres relatos, con el bizarro cerrando tu interpretación sui generis de las tres leyendas ha vuelto el Dani escritor tocado por las Musas de la Inspiración. Me encantan.

    Ese broche final con los betxinencs, y el gran Jaime "Cucumber" inclusive, es de los de cerrar un día para el recuerdo.
    Qué ganas me has metido de que llegue primavera/verano y hacer escapadas hacia los Piris, además, ahora que Maru libra más sábados, lo mismo nos hacemos alguna de irnos el viernes cuando salga de currar, llegar a dormir y aprovechar el finde.

    Un abrazo.

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    1. Amigo Toni, esas musas son muy puñeteras, no siempre acuden en tu ayuda cuando las necesitas, así que cuando le da por pasar, normalmente de forma efímera y veloz, como tu cuando pasas por la estantería de los pepinos en el súper, por mi cabezota, hay que aprovecharlo, así que me da en la nariz que las dos próximas entradas también te van a gustar, pues ya las tengo medio escritas.
      Y ya lo hemos hablado más de una vez, al pasar tanto tiempo entre la ruta y la publicación de su crónica/relato, la cocción de estos es mejor y por lo tanto más sabroso el resultado final. Y lo que también suelo hacer es mirar las fotos nada más descargarlas al ordenador, y luego ya no las vuelvo a ver hasta el día que me pongo a hacer la criba fotográfica. Cierto que con la ruta se disfruta mucho, pero viendo las fotos con la perspectiva del tiempo (en el caso del Turbón 8 meses) también es un disfrute. Mira que siempre temo las cribas de fotos, sobre todo en las que hecho un porrón exagerado de fotos, pero esta del Turbón es que la he gozado tío.
      Y el Turbón, y ya que dices lo de hacer futuras escapadas relámpago con Maru, pues no puedo más que recomendártelo. Una montaña que tiene bien ganada su fama y su apelativo de mágica.

      Un abrazo.

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  4. Hola Dani.

    El Turbón es una de las asignaturas pendientes, estuve apunto de subir cuando estuvimos un fin de semana en el camping de Roda de Isábena, pero, como es una ascensión larga y apenas hay sombras, decidí cambiar de planes.

    Sin duda, espectacular la circular, esas imágenes del principio, de los prados con la vertiente Norte del Turbón, son una pasada (bien podría servir de cabecera de la entrada), además, son de esas montañas, en las que no hace falta coronar, para disfrutar de las vistas, ya que a medida que se va ganando desnivel, el panorama se a abriendo y mostrando las diferentes montañas del entorno, luego, en la cima, llega la apoteosis, con una panorámica de 360º, donde sin duda destaca (para mí por encima del Aneto), esa visión del Pedraforca, con la Serra del Cadí, ya que uno no se espera verlo (imagino que solo se verá en días muy limpios).

    La subida al Turbonet, si hay que ir de propio, igual se pasa por alto, pero, como más o menos está de paso, merece la pena. Que bueno, encontrarse con alguien de la zona, lastima, que te pasarás el desvío, pero bueno, igual sufriste más por Laia que por tí, porque, depende como sean los destrepes, le puede costar.

    Y por cierto, muy buena, esas las interpretaciones de la leyendas.

    Salud y montaña.

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    1. Me alegro de que te hayan gustado el enfoque personal que les he dado a las leyendas Eduardo. Cuando las leí ya pensé en colarlas en la entrada, pero no tenía previsto que al final el texto principal girara en torno a ellas.

      Pues mira, ahora que comentas lo de encontrarse con al alguien de la zona, de los tres catalanes (dos chicos y una chica) con los que fuimos coincidiendo durante la ruta, en una de las charlas que tuvimos, los chicos, que eran hermanos, me comentaron que sus padres son de un pueblo a faldas del Turbón (no recuerdo cual me dijeron), y que habían ido infinidad de veces a ese pueblo, en vacaciones y tal, y que siempre habían notado el enorme significado que tiene el Turbón para la gente de la zona, y que tenían que haber pasado 40 años para que se animaran a subirlo. Me pareció una historia curiosa. Así que tu no lo hayas subido todavía no tiene por que preocuparte 😜
      La verdad es que es una montaña enorme a la par que preciosa, y que además de permitirte disfrutar de un abanico paisajístico muy variado, tiene lo que bien apuntas, que con un poco de cota que ganes ya tienes unas panorámicas espectaculares, panorámicas estas, que como las brujas del Alto Aragón, se reúnen todas en la cumbre. Volví del Turbón con un grandísimo sabor de boca.
      Así es, en esa Canaleta del Cornillo, al no discurrir por ella un trazo de sendero muy definido, si que hubo en algún punto en el que tuve que ir con cuidado para que Laia no se metiese por donde no tocaba, pero por norma general bajo ella mejor que yo jajaja.

      Un saludo.

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